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htm

Enero 2010

EL ESTADO MAFIOSO NEOLIBERAL

LA LUMPENBURGUESÍA TRASNACIONAL
LATINOAMERICANA

Jorge Lora Cam

La clase política latinoamericana y los grandes empresarios y


terratenientes fueron los instrumentos para que la década de los
noventa haya llegado a ser la más lucrativa para ellos, pero más
beneficiados fueron los bancos y trasnacionales de Norteamérica y
Europa: se calcula en tres millones de millones de dólares en
ganancias, pagos de intereses de la deuda y por concepto de regalías,
excedentes comerciales, sumados a la venta de las empresas más
valiosas y rentables y la transferencia del control de gran parte de los
mercados internos. Este proceso fortaleció una corte poderosa de
inversores, financistas y especuladores, a la que se agregó una parte
de la clase política a partir de los sobornos y otras actividades
económicas lícitas e ilícitas, apoyadas en el saqueo de los fondos
públicos y con el visto bueno del fmi-bm, con el auspicio de la cia, la
dea y USAID, o sea de organismos de dominio del Estado
norteamericano.

El neoliberalismo configura un Estado mafioso que en todos y cada


uno de los niveles institucionales del mismo se reproduce. Baste
examinar en los países completamente recolonizados (Perú, Colombia
y México) donde el poder ejecutivo y judicial favorece directamente a
trasnacionales y grupos de poder y partidos de la derecha oligárquica,
los congresos han sido transformados en grupos de lobbystas, las
fuerzas armadas y policiales y sus instrumentos de inteligencia
protegen esos intereses y los de las mafias que trafican drogas,
armas, cuerpos, inmigrantes, órganos, etc. La forma de acumulación
por desposesión conlleva la corrupción generalizada que coaliga a las
derechas. Consideramos, al igual que Carlos Fazio, que “Hay una
interconexión dinámica entre neoliberalismo, corrupción-violencia,
privatización de la (in)seguridad, economía regular, economía
informal, sector criminal”. Esta última es canallesca, parasitaria y
desterritorializada, sustentada en redes trasnacionales y que facilitan
una amplia gama de transacciones desreguladas donde la violencia
es el mecanismo de regulación social.1

1
Estos estados en descomposición, recolonizados y delincuenciales, en
constante caos y desestabilización, que contienen violentamente la
protesta social son los apoyados por los Estados Unidos, el Estado
canalla por excelencia (Chomsky) constituyéndose en el principal
enemigo de la democracia, de los derechos humanos y de los
pueblos. Esta potencia decadente considera tener en América Latina
los recursos estratégicos, hidrocarburíferos, mineros y biodiversidad
que fundamenten su dominio tecnológico y reserva geoestratégica en
su contienda por el poder global. El capital mafioso que puede
financiarse con capitales del narcotráfico en sus crisis necesita de
Estados mafiosos.2 De acuerdo con Jalife-Rahme el neoliberalismo
global es un modelo criminal por antonomasia y lo ejemplifica con el
caso de la banca principalmente anglosajona asentada en Dubai que
blanquea los capitales de Al-Qaeda, calificados como archienemigos
de occidente. El banco Stanford con sede en Antigua que blanquea
dinero del Cartel de Juárez, y también menciona al Citigroup, al HSBC
y Santander entre otros gigantes conectados a paraísos fiscales y
cuentas invisibles propios del neoliberalismo global.3

Cuando el capital financiero comanda la economía global y la


burguesía extractivista con sus políticos a sueldo público y privado
maneja la economía productiva de América Latina la política no podía
ser distinta. Los Estados Unidos ambicionan libertad de acción sobre
bienes y territorios que cumplan con sus necesidades de seguridad
nacional, la región es considerada su reservorio de recursos
estratégicos y para obtenerlo no hay escrúpulos, ni límites y si los hay
deben removerse a expensas de envilecer, degradar, corroer,
prostituir todas las relaciones sociales. La estrategia de poder y
supremacía en la búsqueda de sobreganancias y competitividad se
concretiza en planes, políticas, tratados, proyectos, normatividad,
garantismo a la propiedad, bases, compromisos y maniobras militares
que no respetan derechos, democracia ni cualquier elemento que
consideren un obstáculo a sus objetivos.

Zibechi agrega que el robo y la destrucción del medio ambiente y de


los pueblos es hoy la principal forma de acumulación. Precisamente
este autor, junto con Pablo Dávalos y últimamente Pablo Stefanoni –
entre los mejores analistas de los movimientos sociales
latinoamericanos hoy en día- coinciden en señalar una conexión en el
comportamiento de los Estados latinoamericanos de centroizquierda y
derecha, que ingresan tras la retórica y fuegos de artificio radical de
cambio institucional y eliminación de la pobreza con bonos para los
pobres al gobierno, para situarse en lo sustancial al lado de las
corporaciones que acelera la desposesión de los recursos, la
desterritorialización de lo Estados, la criminalización social y la
conformación del Estado de seguridad jurídica cuyo hilo de Ariadna se
encuentra en el extractivismo, en la industria de servicios
ambientales, en la privatización de territorios por la vía del
conservacionismo y alianzas con los terratenientes, en la industria de

1
transgénicos, en la industria de plantaciones de bosques, en la
industria de los agrocarburantes y de la construcción. Las leyes de la
Amazonía en Perú, la Ley de Aguas en Ecuador, los límites a la
expropiación terrateniente en Bolivia, la continuidad de los
transgénicos de la soya en Bolivia, Paraguay, Brasil o Argentina, los
privilegios de las trasnacionales mineras en Perú, Bolivia y Ecuador;
son muestras de la continuidad del saqueo recolonizador.4

En Bolivia y Ecuador se está procesando la tensión entre el poder


constituyente con sus elementos colectivistas y el poder del voto
ciudadano, que no sólo individualiza al sujeto sino que pierde su
carácter de poder constitutivo al limitarse a seleccionar
representantes y funcionarios que desde las instituciones constituidas
expropiarán el poder a los sujetos del cambio. La fetichización de
Estado y del derecho sienta las bases de la desmovilización, nuevos
sometimientos y manipulaciones incluyendo al supergabinete
boliviano. Los campesinos ricos y las capas superiores de las clases
medias urbanas que se van asimilando a los partidos de Gobierno en
estos países terminaran confrontadas a los pueblos y organizaciones
indígenas, a las mujeres y sus organizaciones, a los campesinos
pobres y trabajadores extractivistas, a los desocupados del campo y
la ciudad, que reivindican derecho a la autodeterminación y al
territorio, a la democracia pluricultural, al poder constituyente
permanente, a la autonomía, nuevos instrumentos de participación y
control público, unidad con los otros desposeídos de la región.

En cada dependencia estatal la corrupción e impunidad corroen la


ética pública y las propias formas de dominación. Los gobiernos más
tramposos son reductos de pandilleros de alto vuelo sin escrúpulos
para apoderarse de los bienes públicos, otorgarse enormes salarios,
organizar grupos paramilitares o escuadrones de la muerte,
militarizar los países. En Colombia, México y Perú aparecen como
estados mafiosos consolidados, mientras que en Ecuador o Bolivia
proclaman reconstruir el Estado Plurinacional aunque lo hacen sobre
las mismas bases mafiosas y asimilando a reconocidos derechistas.
Álvaro García lo confesó a Clarín, que la tarea del gobierno boliviano
es la modernidad, sobre la base del respeto a la propiedad privada y
la alianza con los buenos empresarios y convenios bilaterales con los
Estados Unidos.5 Ecuador también está bajo la amenaza de la
regresión, bajo la hegemonía de concepciones elitistas, excluyentes y
burocráticas, con un acendrado sentido común neoliberal en el
aparato administrativo e institucional.

El caso peruano está muy bien ilustrado por Luís Arce Borja quien
retoma datos de la revista Peru21 donde anotan que de 120
congresistas el 50% han estado involucrados en hechos
delincuenciales o escandalosos; que el Presidente García acaba de
cobrar un millón de dólares por sueldos atrasados, guardaespaldas,
chofer, secretarias y otros que no pudo cobrar mientras estuvo

1
prófugo enjuiciado por robo, corrupción y crímenes de guerra. Medida
que queda socializada para guardar la legitimidad e impunidad
decretando la jubilación de 315 exparlamentarios con salarios de
cerca de 2,500 dólares por 5 años de trabajo.6 Son un cuarto de siglo
de hipercorrupción donde destaca el Gobierno de Fujimori-Montesinos
que desapareció miles de millones de dólares producto de las
privatizaciones y corrompió a todos los poderes y personalidades
quedando en la memoria de los vladivideos. Resume Luís Arce su
visión del Perú: “una nación caricaturesca con presidentes
delincuentes, parlamentarios de los bajos fondos, jueces corrompidos
y políticos que son una verdadera lacra para la sociedad…Cualquier
delincuente, narcotraficante, criminal y estafador tiene el campo libre
para pretender sentarse en el sillón presidencial o en un puesto
parlamentario”. En el mismo sentido una proclama de los pueblos de
México expresa su repudio al régimen político, lo dice así:

El jefe del ejecutivo federal de facto es la principal referencia de un


régimen político corrompido y antinacional, el instrumento de los
grandes empresarios y las trasnacionales para avanzar en la
completa depredación y saqueo de nuestra capacidad de trabajo, de
la propiedad pública y social de nuestros recursos naturales. Calderón
es la figura visible de la mafia que pretende consumar la instalación
de un Estado obsecuente a los Estados Unidos y de carácter
delincuencial, de un régimen policiaco-militar al estilo colombiano.7

El economista crítico Humberto Campodónico señala muy


acertadamente que la cuestión de fondo es que el neoliberalismo ha
privatizado al Estado y no necesita pedir prebendas, ahora sus
funcionarios están dentro del Ejecutivo y las leyes y decretos
supremos salen hechos a imagen y semejanza de sus progenitores.
Es una nueva etapa donde el trato es directamente con la Presidencia
y éste a través de Preinversión entrega carreteras, aeropuertos,
puertos; las trasnacionales tienen funcionarios en el Gobierno y éste
reparte las prebendas a quienes en cada caso le son útiles. Los
beneficios tributarios del tipo revaluación de activos, el tratamiento
del leasing, el incremento de provisiones en el sector bancario, las
amnistías y fraccionamientos tributarios, eliminación de impuestos,
exoneración a ganancias en el mercado de valores. 8

Lo anterior comenzaba a ocurrir en un contexto en el cual el


imperialismo lanzaba una exitosa ofensiva que culminó con la caída
de la Unión Soviética, la derrota de los movimientos nacional-
populares y de la insurgencia guerrillera en América Latina. La
ofensiva estuvo acompañada por la participación articulada de las
instituciones financieras internacionales, las dictaduras militares y las
intervenciones militares imperialistas. Las fases endeudamiento,
crisis, privatización de activos estatales están en la base de la
estrategia de desposesión que junto a la financiarización (derivados
financieros subprime, las comodities) más tarde incursionara en los

1
recursos vitales, recursos naturales, la biodiversidad, el ciclo de los
vegetales. Internamente surge una clase capitalista trasnacional,
ligada al capital extranjero a través de los joint ventures, que invierte
gran parte de su capital en el exterior y obtiene créditos de los
bancos extranjeros. Se mueve en los mismos circuitos de capital que
el extranjero y comparte sus mismos intereses económicos, ocupando
en algunos casos posiciones estratégicas en las finanzas, la industria
o el comercio y con capacidad de influenciar en la inversión y el
comercio. Esta clase se expresa en la concentración a favor de los
más ricos. De acuerdo a la revista Forbes en dos años, 1996-1998, el
número de multimillonarios latinoamericanos se ha duplicado,
pasando de 7 a 15 con un crecimiento de las fortunas de un 164 por
ciento. Una década después eran decenas. Esto ocurre en una
economía mundial en la cual se da el predominio de las empresas
privadas respecto a la esfera pública y el Estado, de dominancia de la
esfera financiera en relación a la producción de bienes materiales y
de expansión de las empresas trasnacionales sobre otras empresas.

Esta trama delictiva se completa con las presiones de los organismos


financieros internacionales para definir las políticas económicas que
tienen como eje la liberalización de los mercados financieros y
comerciales. Las políticas de ajuste exigen tal austeridad que
empujan al cierre de empresas y al desempleo, favoreciendo el
crecimiento de la economía “sumergida”. De ahí que se dediquen sólo
25 mil millones de dólares en el combate al narcotráfico y al mismo
tiempo se inviertan cientos de millones de dólares en la industria
bélica. De acuerdo con el fmi, la inversión extranjera creció entre
1990-1998 de 24 mil 130 millones de dólares a 170 mil 492 en los
llamados países en desarrollo.

Un aspecto que merece investigarse es cómo se implementaron en


cada caso las políticas neoliberales respecto a la economía y la
sociedad sobre la que aplicaron, a partir del análisis de clase y de
poder político. Al parecer, las burguesías regionales dominantes de
América Latina desde su origen fueron coloniales, intermediarias,
rentistas, parasitarias y burocráticas. Formaron parte de la oligarquía
heredera del hispanismo colonial y sobrevivieron gracias al apoyo del
Estado, de su Estado, y al capital extranjero. En las últimas décadas
se les ve asociadas a la economía ilícita, a la organización de mafias
con la clase política y buscando aprovecharse de la política neoliberal.

Para hablar de las oligarquías o de la burguesía latinoamericana,


debemos partir de reconocer que muchos intelectuales sobrestimaron
su fuerza como sujeto nacional o subestimaron su capacidad de hacer
política antinacional. En estas dos últimas décadas la burguesía en su
conjunto nunca se opuso abiertamente a las políticas del fmi-bm, a
las privatizaciones e incluso al cierre masivo de las pequeñas y
medianas empresas. Podemos intentar clasificar a la burguesía
latinoamericana en categorías: la burocrática o compradora, sector

1
tradicionalmente dominante al interior de la burguesía, orientada al
mercado mundial y a menudeo dependiente del capital extranjero; la
financiera, que proporciona capital a las otras fracciones de la
burguesía y canaliza al sector extranjero, especialmente al
especulativo, la maquiladora —en México y Centroamérica—,
asimilada de modo dependiente a las trasnacionales y la burguesía
nativa principalmente en los grandes países como México, Chile y
Brasil, producto de la sustitución de importaciones y que se orienta al
mercado interno.

Sectores medianos y pequeños de esta última están en extinción


junto a sectores de terratenientes de viejo cuño que en Colombia, el
Oriente boliviano, en el México restaurado, en Brasil y Paraguay éstos
son los más fascistas y retrógrados cuando tienen poder político.
Nuevos terratenientes, derivados del neoliberalismo, constituyen una
nueva burguesía agraria trasnacionalizada. Pero también
trasnacionales e incluso países compran o rentan tierras
latinoamericanas. El capital ha alcanzado su condición más abstracta
al mundializarse y ya no obedece a dictámenes nacionalistas o
estatales; en consecuencia la burguesía también. Hoy es incapaz de
desarrollar un modelo alternativo. La convergencia de las fuerzas
burguesas internas y externas explica la consonancia del capital
trasnacional con sectores de la oligarquía y con la clase política que
orientan los procesos hacia el neoliberalismo, que a su vez alentó el
crecimiento de la burguesía trasnacional latinoamericana.

La vida política de América Latina continúa marcada por la presencia


del imperialismo. Podemos agrupar las fuerzas políticas al menos en
tres grandes tendencias que se confrontan o coluden entre sí: la
derecha neoliberal-conservadora, proimperialista y neocolonial; la
centro derecha y centroizquierda que se ocultan tras rótulos
socialdemócratas o de izquierda y que tienden a la unidad con los
primeros; y, por último, la izquierda con otras tres claras corrientes: la
electorera, en gran parte reformista y oportunista; la autonomista-
antihegemonista; y, la radical antiimperialista y socialista.

El proceso de recolonización latinoamericana de las últimas dos


décadas ha modificado las relaciones de poder y de clase, sectores de
la burguesía han desaparecido, se han debilitado o se han convertido
en fracciones de la transnacionalización y lo mismo ha ocurrido con
las otras clases al cambiar las formas de acumulación. Los sectores
transnacionalizados son los más beneficiados con este proceso, al
colocarse al servicio directo del imperialismo: la burguesía y el Estado
como vehículos del capital y los trabajadores asalariados dentro o
fuera de sus países al facilitar la política imperialista y la
competencia. Los sujetos burgueses representados en los gobiernos y
partidos políticos, como colaboradores internos, reciben órdenes
directas del imperialismo a través del FMI-BM, trasnacionales,
Embajadas, Departamento de Estado, del Tesoro y del Comando Sur.

1
La deuda externa es ilegítima y un enorme acto de corrupción, como
concepto ideológico que más tiene que ver con las relaciones de
poder que con la misma economía. Los norteamericanos saben —más
que nadie— que los responsables de la deuda son quienes la
contrajeron y no los pueblos del mundo, y que no es casual que los
montos sean similares al de los capitales fugados. El propósito y
efecto de la liberación del capital es disminuir el control democrático
y reducir los programas sociales. Las inversiones se realizan donde se
beneficie el interés de la inversión norteamericana o en general
extranjera. Y cuando invierten en regiones de alto riesgo —como
Europa Oriental— cuentan con el respaldo de las deudas
latinoamericanas.

Los fundamentos económicos del Estado latinoamericano han


cambiado en consonancia con sus nuevas funciones derivadas de la
nueva relación Estado-capital. Ahora, la mayoría son delincuenciales y
mafiosos, con vastas redes de cómplices públicos y privados,
integrados a cadenas internacionales y al lavado de dólares sucios,
explota las reglas de un estado de derecho que acepta el soborno, la
corrupción, la extorsión y como corolario la impunidad. Muchos
miembros de esta economía criminal son políticos y/o empresarios
que sentaron las bases de sus fortunas en las políticas de ajuste, en
las privatizaciones y en la deuda externa. En otras palabras, fue
producto de un intercambio: apertura de mercados, venta de
empresas estratégicas y pago puntual de la deuda por participación
en el mercado y la copropiedad en negocios legales e ilegales. Como
dice Carlos Fazio, esa “colusión de intereses constituye un
componente clave de la economía trasnacionalizada y el lubricante
indispensable para el buen funcionamiento del capitalismo”.9

La derecha representada por los partidos tradicionales y


agrupaciones políticas nacidas con la recolonización están perdiendo
electoralmente y sus espacios y funciones están siendo cubiertos por
la centroizquierda neoliberal como en Chile, Argentina o Brasil o por
la nueva derecha creada por el capital que cada vez participa más
directamente en la política como en Perú, Colombia, México y algunos
países centroamericanos y del Caribe. En efecto, las transnacionales y
entidades financieras, la burocracia internacional e interna y los
empresarios parasitarios internos, con las fuerzas armadas y la Iglesia
trás ellos vienen actuando en la recolonización y la contrainsurgencia,
reconfigurando la economía, la política, la cultura y conquistando a
los sectores medios que han sobrevivido, en un nuevo bloque que no
llega al 30% de la población y que aun son la base social de las
elecciones como mecanismo de dominación o de cambio.

Lo peligroso de todo esto es que sectores de derecha y centro a


través de sus intelectuales y medios también influyen sobre las
fracciones de trabajadores y excluidos que si bien van tomando
conciencia en los movimientos sociales que luchan contra el capital y

1
contra el imperialismo son embrollados por la participación partidaria
y las concesiones que reciben del poder. Son un ejemplo los
gobiernos nacionales y locales, las ONGs, el BM-BID, los partidos, etc.
Pero también actúan las fuerzas de mercado y sus instituciones, que
están naturalizadas y en acción cotidiana; las presiones de las
corporaciones financieras internacionales, las transnacionales y sus
grupos de influencia en los poderes del Estado; los clientes
capitalistas internos parasitarios y depredadores; los sectores
transnacionalizados de la sociedad con poder; la clase política y sus
partidos que viven del engaño; la casta burocrática de los poderes de
los Estados; los intelectuales, los militares y las iglesias y sus
construcciones fetichistas que controlan mentes y cuerpos.

Como vemos quienes aseguran la reproducción del sistema son los


sectores más parasitarios que se coluden para evitar el cambio. La
lucha a favor del medio ambiente, por la soberanía alimentaria (a
decidir qué comer y cómo producir) como sustento del buen vivir
chocan con el interés en el crecimiento económico y las alianzas con
los terratenientes y la creencia de que la tierra debe emplearse solo
con fines comerciales. La idea de los microcréditos agropecuarios,
piscicultura y proyectos de agroexportación no pueden reemplazar el
necesario reparto de la tierra y devolver el papel de la mujer en la
reproducción biológica y social, sujeto del proyecto agrario de
descolonización.10

Hemos antes señalado que la clase capitalista global se incrusta en


las relaciones capitalistas coloniales, de clase y etnia de los países
latinoamericanos y que la fracción interna de esa clase participa cada
vez más en la lucha por el poder político. La interrelación de intereses
entre poder político y capital se reconfigura en nuevos regímenes
políticos sobre la base de viejos y nuevos instrumentos y mecanismos
de reproducción del poder. Luego de decidir las formas de regulación
económica y política, el uso de la deuda externa, el sometimiento de
las fuerzas armadas y la implementación de los más seguros
mecanismos de dominación como son la fuerza armada, el poder
judicial y las elecciones; en los últimos años pretenden terminar con
este último mecanismo. Es la tercera ola de reformas, que no son
más que la implementación de las geoestrategias de poder
recolonizador mundial y el chantaje permanente.

Al redefinirse las relaciones entre Estado, capital y sociedad, y entre


Estado y mercado, se favoreció una transferencia de ingresos desde
los asalariados hacia capitalistas y rentistas y desde América Latina al
mercado internacional. Al privatizarse el sector público y desregularse
los mercados financieros y las actividades del capital con un férreo
control de los salarios, éstos mantuvieron su evolución a la zaga de
los precios y la productividad. Asimismo, el impacto de las políticas de
ajuste reconfiguró a los grupos empresariales; las políticas
antiinflacionarias de balanza de pagos en permanente déficit y

1
sobrevaluación del tipo de cambio castigó a los productores y
exportadores y estimuló a las fracciones comerciales. Así se
concentra el capital y se configura una burguesía trasnacional
montada sobre los esquemas de libre comercio. La prioridad asignada
a los objetivos monetarios y financieros redujo la reactivación por el
ajuste macro y acrecentó la vulnerabilidad de la región. La
sobrevaluación del tipo de cambio define un subsidio a las
importaciones, que conduce a controlar los precios internos a costa
de los empresarios que producen para el mercado interno y los
exportadores no integrados a la trasnacionalización.

Es necesario analizar la corrupción en general que acompaña a los


procesos de endeudamiento y privatización y cómo se da la nueva
configuración del poder, basada en el predominio del capital
extranjero y la dominación imperialista pero que necesita de
secuaces, inducidos a la corrupción. Las privatizaciones se hicieron
por medio de decretos ejecutivos, con una compleja red de subsidios
implícitos a los inversores privados; los Estados absorbieron los
pasivos, se programaron exenciones fiscales y se fortalecieron los
vínculos de la burguesía trasnacional en actividades denominadas
ilícitas, como el narcotráfico y otras formas de tráfico: de armas,
cuerpos, niños, emigrantes, órganos.

Examinemos someramente un caso. La definición de lo que son las


drogas es confusa y llena de ambigüedades. Tiene mucho de
entelequia, de mitología, al punto que podríamos afirmar que no tiene
un correlato extra-lingüístico. Existen sustancias farmacológicas que
producen adicción y efectos mucho más nocivos que las “drogas”
definidas por los poderes. Al mismo tiempo, hay drogas que no
provocan adicción, como el lsd y la mezcalina. En otras palabras, no
podemos hablar de drogas al margen de su valoración social y de las
preconcepciones que clasifican a unas drogas como tales y a otras
no. A partir de aquí, entenderemos lo que ocurre con la economía y la
política de las drogas y cómo una sociedad segregativa produce
adictos.

Es paradigmático el caso de la coca, masticada desde tiempos


prehispánicos por las culturas originarias de los Andes, como son los
aymarás, quechuas y guaraníes, por sus propiedades medicinales,
nutritivas y antifatiga. Pocos campesinos son consumidores más que
habituales. La transformación química la convierte en cocaína, en
narcótico, y como tal es consumida principalmente por la juventud
norteamericana y europea. Este y otros estupefacientes han sido
utilizados no sólo con fines de enriquecimiento y acumulación, sino
con fines políticos para combatir la resistencia al capitalismo o para
justificar intervenciones de los poderosos sobre otros países.

En febrero de 2000 la Agencia de Estadísticas de Justicia informaba


que el sistema de prisiones de los Estados Unidos tenía más de dos

1
millones de presos y que más de 50 por ciento eran negros. En los
años sesenta, cuando aparecieron las temibles “Panteras Negras”, la
cia introdujo marihuana en los barrios de población negra y pobre.
Luego, en los años ochenta, usaron la cocaína y el crack para
reinvertir en los “contras” nicaragüenses (Irangate), sembrando de
traficantes las calles de Los Ángeles, Chicago y Nueva York. Cuando
la agencia recibe órdenes superiores de reprimir el tráfico son
arrestados, asesinados o enviados a prisión.11 Y esto es parte de la
política global de los Estados Unidos, que con su inmenso aparato
diplomático, promueve la democracia y la libertad, mientras el
gobierno a través del Pentágono, el Comando Sur, el Departamento
de Estado o la cia patrocina ejércitos y servicios de inteligencia que
conducen a salvajes y genocidas guerras internas contra la oposición
política. Es suficiente examinar la guerra civil en El Salvador, la de los
“contras” en Nicaragua, el genocidio contra la población indígena en
Guatemala y Perú, el de la juventud rebelde o indígena en Chile,
Uruguay o Argentina.

Gobiernos, trasnacionales y mafias funcionan como un todo


coherente en el que las organizaciones criminales necesitan del
Estado, de los organismos financieros y de las trasnacionales. Del
mismo modo las trasnacionales necesitan de los estados para
privatizar y de dinero fresco para participar en la competencia. Por su
lado, los organismos financieros necesitan quien garantice el orden,
la permisividad, el pago de las deudas. El fmi reconocía hace una
década que eran entre 590 mil millones de dólares y mil 500 millones
de millones de dólares la masa de dinero sucio que es el soporte del
poderío global de los Estados Unidos.12

En la gestión de esta dinámica están los más grandes bancos —como


el Citibank, con 800 mil millones de dólares en depósitos, actúa en 30
países y tiene 180 mil trabajadores— que trabajan con bancos
corresponsales y muchos mecanismos de invisibilización. Continúa
Fazio:

Un ejército de abogados, corredores de bolsa, gerentes de


trust y compañías fiduciarias, lobbystas expertos en
técnicas de corrupción que hacen más eficaces y
“presentables” las arcaicas formas de sobornos o
comisiones ocultas, constituyen otro elemento clave para
las mafias que están dispuestas a pagar el precio de la
operación de blanqueo y reciclaje de dinero sucio.13

Las mafias al inicio venían de fuera de la política, ahora forman parte


del mecanismo “democrático”, de los partidos, del sistema electoral,
del Congreso, del poder judicial, de los líderes políticos. Forman parte
del sistema financiero internacional, de Wall Street, de las bolsas de
valores, del Tesoro norteamericano, del sistema de trasnacionales.
Las dinámicas de crecimiento y estancamiento del Imperio y la

1
neocolonización están estrechamente asociadas a un nuevo
capitalismo construido alrededor del pillaje, la criminalidad, la
corrupción y la complicidad que con una revolución tecnológica, que
es más un factor de legitimación del poder económico que una
realidad contundente. El déficit comercial de Estados Unidos, el cual
asciende a algunos trillones de dólares, es cubierto por este dinero
sucio, que incluye la emisión de billetes.

Una parte importante de este capital de dinero blanqueado —para


ello existen más de 50 paraísos fiscales— es invertido en la compra
de deuda pública de varios países, controlando así la economía de
éstos. Lo anterior es muestra de que el blanqueo se ha convertido en
parte del sistema, pues sirve para reasimilar el dinero en los sectores
financiero y productivo, logrando eliminar los límites entre las
economías legal e ilegal, favorecido el asunto por la aceleración de
las infocomunicaciones y los avances en la economía financiera. Este
fenómeno no es nuevo, como pretenden quienes quieren ver a la
economía pura, limpia de interferencias políticas y de violencia.
Desde la acumulación originaria el saqueo, el robo, la servidumbre, la
esclavitud han sido parte del capitalismo. Con el neoliberalismo, las
privatizaciones son una forma de saqueo que se complementa con la
flexibilización laboral. Es el momento en que se posibilita el lavado de
dinero en la adquisición de empresas.

Este dinero es muchísimo más que el del narcotráfico: se trata de


tráfico de armas, tráfico de personas y prostitución, contrabando,
venta de materiales nucleares, venta ilícita de petróleo, comisiones
de políticos, extorsión y secuestros, fraudes, transferencias ilícitas,
malversación. El dinero virtual y los paraísos fiscales son las
mediaciones económicas para transformar lo ilegal en legal.14 Con el
neoliberalismo se generaliza la corrupción por todos los continentes.
En Europa encontramos al primer ministro italiano, Bettino Craxi y a
Berlusconi, al presidente de Francia, Francois Miterrand y Roland
Dumas, exministro de Asuntos Exteriores, Helmuth Kohl en Alemania,
Felipe González en España y muchos otros altos funcionarios y
dirigentes políticos con delitos que van desde la financiación ilegal de
los partidos, evasión fiscal, desviaciones de dinero público, contratos
fraudulentos, etc. En América Latina son casos paradigmáticos:
Ernesto Samper y Uribe en Colombia, Bucaram en Ecuador, Alan
García, Montesinos y la familia Fujimori en Perú, Carlos Menem en
Argentina, Carlos Andrés Pérez en Venezuela y Carlos Salinas de
Gortari, Vicente Fox en México. En Rusia varios funcionarios son
miembros de la mafia acusados de corrupción: Pavel Borodin,
Berezhovsky, Chubais y Tatiana Diachenko (de acuerdo con Jean
Ziegler la mafia rusa se ha apropiado de 70 por ciento de las
empresas privatizadas y controla 40 por ciento del pnb). El caso
Bernard Madoff es el más patético ejemplo de que en época de crisis
las lealtades capitalistas entran en riesgo. La corrupción, entonces,
aparece como consustancial al capitalismo pues cada día privilegia

1
más el progreso, la competitividad, la racionalidad instrumental, el
individualismo posesivo y el éxito.

Todo esto significa que la ausencia de regulaciones y controles,


pérdida de participación del Estado en inversiones, que son parte
sustancial del dogma neoliberal, sirvieron para impulsar la corrupción
compartida del Norte y el Sur. La propia deuda externa tiene un
origen especulativo y al mismo tiempo es uno de los factores
originantes de los actuales mercados financieros que han generado
grandes reservas privadas de divisas que especulan con las monedas
nacionales.

Carlos Fazio muestra una red de empresas criminales en América


Latina, cuyo origen estuvo en la Operación Cóndor, en la cual varios
ejércitos estuvieron involucrados en erradicar al comunismo del Cono
Sur y algunos otros países, como Paraguay y Bolivia. Crearon en más
de tres lustros redes de empresas ligadas a la seguridad inteligente
de personas y vehículos y al transporte de armas, que se extendió por
Argentina, Bolivia, Brasil, Zaire, El Salvador y México. En estas redes
participaban gobernantes, altos funcionarios, la mafia de Miami, la
cia, empresarios, propietarios de medios de comunicación. Los
estados latinoamericanos fueron articulando —como en todo el
sistema— lo que se conoce como narcoestados, gracias al
neoliberalismo y la militarización de los países. Se va creando un
Estado dentro del Estado, con secretos y lealtades que articulan
economía y política, que son trasnacionales, involucran a políticos,
militares y empresarios. Cuentan con el apoyo de los poderes
mundiales y recurren al crimen organizado cuando es necesario. De
esta manera se fueron gestando nuevas élites, una nueva clase
política que actúa como lobbista y una burguesía trasnacional que
nace como compensación a la aplicación y defensa del
neoliberalismo.15

Creemos que estas son las fuerzas sociales y sus relaciones de poder
con las que tienen que contender quienes pretenden transformar
estas sociedades. Dar la lucha ideológica y política, económica y
cultural, contra el imperialismo y sus agentes parasitarios que
pretenden destruir los movimientos sociales antiimperialistas y
socialistas. La memoria de las luchas democráticas acumulada por
siglos es de acuerdo con Jorge Beinstein es un patrimonio global en la
larga marcha de combates, aprendizajes y construcción de una nueva
conciencia.16

NOTAS

1. Carlos Fazio, "Los Zetas y la limpieza social", La Jornada,


México, 30 noviembre 2009.

1
2. Raúl Zibechi, "El capital mafisoso contra los pueblos" La
Jornada, 18 diciembre 2009. Citando a Antonio María Costa, Director
de la Oficina contra las Drogas y el Delito de la ONU señala que 352
mil millones de dólares provenientes de las ganancias del negocio de
las drogas fue la única inversión líquida a disposición de lo bancos en
plena crisis de liquidez. Jaliffe Rahme rectifica la cifra y menciona que
podrían ser 2 millones de millones de dólares.
3. Alfredo Jaliffe-Rahme El dinero del narcotráfico salvó a los
bancos durante la crisis global, La Jornada, 17/12/2009.
4. Pablo Dávalos, "Levantamiento indígena y revolución
ciudadana: los impases del posneoliberalismo", www.alainet.org,
10/10/2009
5. Silvina Heguy y Pablo Stefanoni, Entrevista a Alvaro García
Linera, Clarín, 12 julio 2009. www.rebelion.org 6/12/2008
6. Luis Arce Borja, "Parlamentarismo corrompido en el Perú"
www.eldiariointernacional.com 17/12/2009
7. Proclama de los Pueblos de México para organizar la
revocación de mandato de Felipe Calderón.
www.petitiononline.com/Proclama/petition.html 26 noviembre 2009.
8. Humberto Campodónico, Absoluto desparpajo, La República,
2/12/2009.
9. Carlos Fazio, "Tiburones", La Jornada, 13 de noviembre de
2000.
10. Silvia Federici, "Sobre capitalismo, colonialismo, mujeres y
política alimentaria", Entrevista, www.sinpermiso dic. 2009
11. Lorenzo Komboa Erwin, "El silencio de las noticias", A-Infor, 3
de septiembre de 2000, en www. rebelión.org. El autor agrega que lo
que dice está documentado en el informe interno de la cia de 1999 y
por el periodista Gary Webb, quien denunció estos hechos en el San
José Mercury News y en 1999 fue despedido del mencionado diario.
12. James Petras anota que según datos del Congreso y
conocedores de la banca internacional, los bancos estadounidenses y
europeos blanquean cada año entre 500 mil y un millón de millones
de dinero negro. Y es un dato parcial. El dinero de origen delictivo y
corrupto -que no incluye el capital aportado por políticos corruptos o
la evasión fiscal de los países latinoamericanos, tampoco el capital
proveniente de transacciones a precios manipulados, que en total
fácilmente traspasa el límite de un millón de millones en diez años-
en los bancos norteamericanos durante la década de 1990
ascendería a 2.5 a 5 millones de millones de dólares. Véase: "Dinero
negro: fundamento del crecimiento y del imperio de los Estados
Unidos", en www.rebelión.org, 27 de abril de 2001.
13. Ibíd., p. 2.
14. Daniel Campione, "Lavado, legalidad y capital", tomado de Red
Eco Alternativo por www.rebelión.org, 1 de marzo de 2001.
15. Carlos Fazio, "El Factor Caballo", reportajes del 19 al 22 de
enero de 2001, en La Jornada de esas fechas.
16. Jorge Beinstein, En el comienzo de un largo viaje. Crepúsculo
del capitalismo, nostalgias, herencias, barbaries y esperanzas a
comienzos del siglo XXI, ponencia U. Di Brescia, noviembre 2009 .

En Globalización: Jorge Lora Cam

Dic 2009 La imposibilidad democrática en el capitalismo y las elecciones como estrategia de poder. Para repensar las elecciones en
América Latina

1
Nov 2009 Imperialismo y Recolonización

Agosto 2009 Los desafíos de la descolonización en Bolivia Jorge Lora Cam y Teresa González Herrera

Julio 2009 Se generaliza la lucha andino-amazónica contra la recolonización

Abril 2009 El racismo y la recolonización como elementos centrales en la reconfiguración del dominio global

Marzo 2009 Pensar la descolonización y la reconfiguración del poder y la obediencia en Bolivia, Ecuador y Paraguay

Enero 2009 Perú: Reprimarización de la economía y movimiento societal

Dic 2008 Ecuador: La descolonización sigue en el debate (II parte)

Oct 2008 Bolivia: De la ofensiva separatista de la derecha a la reconfiguración del poder desde los movimientos

Sept 2008 Ecuador: La descolonización sigue en el debate (I parte)

Agosto 2008 Imperialismo y Reconfiguración de la Universidad Latinoamericana Jorge Lora-Cristina Recéndez

Julio 2008 Bolivia, autoreforma neoliberal, derechización de la juventud

Junio 2008 ¿Que estará detrás del Estado compartido?

Mayo 2008 Epistemicidio y miseria del mètodo: La investigación social latinoamericana

Abril 2008 Colombia: la guerra y la redefinición de la seguridad hemisférica y del Estado paramilitar

Oct 2007 El gobierno aprista, continuismo y renacimiento de las luchas sociales

Mayo 2007 El MAS: ofensiva anticolonial o defensiva neoliberal

Agosto –sept 2006 El Gobierno del MAS se derechiza y arriesga una opción de futuro

Junio –julio 2006 Estrategias de poder en una trama colonial

Marzo 2006 La construcción del capitalismo andino o los limites de los movimientos sociales

Enero 2006 Bolivia: La disputa entre la Nación y la Anti-Nación

Agosto 2005 La Reconfiguración de la Dominación en Bolivia ante un pueblo democráticamente fragmentado

Sept 2004 Transnacionales mineras y ecocidio en el Perú

Julio 2003 Toledo y la Resistencia Jorge Lora y María Rosales

Sept 2002 La Difícil Construcción del Contrapoder y el Poder en Bolivia

Mayo 2001 EL PERÚ: CIA, CORRUPCIÓN Y LA DÉBIL REAPARICIÓN DE LOS SUJETOS BAJO SUBALTERNIDAD
ELECTORAL

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