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TESTIMONIO

10-XII-2009

La experiencia de los educadores de los afectos ciada por la Junta de Andalucía, mientras que la segunda es del
psicólogo don Jaime Serrada, que imparte talleres de educa-

Sexualidad, más
ción integral de la persona (incluida la educación sexual) en di-
ferentes centros educativos. Dos formas de entender la for-
mación de los adolescentes, que ponen de manifiesto que los
planes de educación sexual planeados por el Gobierno no res-
ponden a las necesidades de los menores, sino a una obse-
sión ideológica que deforma la conciencia de los alumnos.

allá del sexo Ávidos de referencias


Serrada es uno de los profesionales que imparten las se-
siones del programa Storyboarding, con el que la Fundación
La llamada educación afectivo-sexual promovida por el Ministerio de Gift and Task recorre los centros educativos españoles, «para
Educación, según reconocen las Guías financiadas por algunas mostrar a los adolescentes una visión de la persona basada
en una antropología adecuada», combinando técnicas cine-
Comunidades Autónomas, se basa en tres ejes: experimentación matográficas, la proyección de fragmentos de películas, la
sexual sin límites, sexo con preservativo o sin penetración, y deseo creación de personajes y las enseñanzas de Juan Pablo II en tor-
compartido y ganas de satisfacerlo. Incluso se muestra a los menores no al amor, la sexualidad y las relaciones humanas. A lo largo
de varias sesiones, impartidas en semanas alternas, «vamos
artículos de sex-shop. Sin embargo, la experiencia de educadores iluminando la experiencia de los adolescentes, para que lle-
como el psicólogo don Jaime Serrada demuestra que el verdadero guen a entender que los hombres y las mujeres somos seres de
interés de los adolescentes no está en los preservativos, sino en el acción, y, por tanto, la forma en la que actuamos, también a la
amor, en una sexualidad integrada en la persona y en una forma de hora de vivir la sexualidad, nos va configurando y no es algo
inocuo». Y reconoce que los menores están ávidos por escuchar
entender la vida en la que no son considerados meros copuladores en a alguien que los oriente en una forma de entender la vida y
potencia. Buscan, en resumen, aquello de lo que nadie les habla las relaciones con el otro sexo de un modo que va más allá de
la genitalidad: «Tras un mes trabajando con un grupo de ado-
lescentes sobre el enamoramiento, la amistad o la sexualidad,
siento que me han permitido ser, por un corto espacio de tiem-
po, un referente para ellos en estos aspectos tan vitales que
tantas inquietudes les suscitan».

Felicidad frente a preservativos


Quizá alguien piense que las preguntas que lanzan los ado-
lescentes, a la hora de hablar del sexo y del amor, versan sobre
cómo ponerse un preservativo o, si nos atenemos a los conte-
nidos de cierto programas de educación sexual, cómo se mas-
turba una mujer. Sin embargo, Serrada desmonta el tópico:
«En el aula, releo en alto sus propias preguntas, escritas en
un cuestionario. Y una vez más, risas, hipótesis sobre quién ha
preguntado eso o demandas urgentes para conocer la res-
puesta: ¿Cómo sabes que un chico que te gusta te quiere de ver-
dad?; ¿Es lo mismo amar que estar enamorado?; ¿Cuándo un ami-
go se convierte en algo más?... Al ir poco a poco desgranando, a
través de las escenas de algunas películas, y, sobre todo, a su
propia experiencia, qué significa e implica querer a otro, o
para qué sirve el enamoramiento, veo cabezas que asienten, y
en sus caras una expectación creciente que anima a llevarles al
punto en el que se puedan despertar a una realidad que no se
muestra en la televisión. Una realidad que han experimenta-
do, pero que pocas veces han sabido interpretar con la luz
adecuada. Desde que el enamoramiento es afectivo, no electi-
vo, y que no es la verdad del amor, pasando por que para
construir una relación de amor, ya sea de pareja o de amis-
tad, hace falta tiempo y acciones concretas que lo lleven a ca-
bo, y llegando a que la felicidad no es un estado subjetivo, si-
no una llamada a vivir en comunión con otros». Eso es, de
hecho, lo que más les llama la atención a los adolescentes: el
amor, no los preservativos. Ni siquiera se quedan en las acti-
vidades de Storyboarding, por más que les resulten entreteni-
das –construyen sus propios personajes de película e incluso
graban un corto–: «Cuando escarbas un poco más –explica–,
descubres que, a lo mejor, no pueden expresar con tus palabras
aquello que querías transmitir, pero sí son capaces de verba-
lizar lo que les ayudó: Que la sexualidad es distinto que el sexo, que

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todo el mundo quiere ser feliz, que se nos conoce por nuestras accio-
ncuentre las cinco diferencias entre estas dos frases: «El nes, que nuestra misión es conocernos a nosotros mismos. Esto es lo
objetivo educativo es conocer formas alternativas de re- que demandan los adolescentes, a pie de aula. No lo que des-
lación sexual a la penetración, y que no tengan necesa- de los Ministerios y las Consejerías se les quiere inculcar. Y
riamente como fin el logro del orgasmo, diversificando el in- si éstas son sus demandas, como concluye Serrada, «¿quién
tercambio corporal» y «El objetivo educativo es intentar ayu- puede negarles a ellos, la generación del Tuenti, la posibili-
dar a unos adolescentes a saber quiénes son realmente, a saber dad de escuchar y vivir la verdad a la que están llamados?
que la sexualidad es distinto que el sexo, que nuestra misión ¿Quién puede permitir que no descubran, porque a lo mejor
es conocernos a nosotros mismos, que se nos conoce por nues- nadie se lo mostrará jamás, lo que les hace realmente felices?»
tras acciones». ¿Las ha encontrado ya? Pues bien, la primera
frase queda recogida en una Guía de educación sexual finan- José Antonio Méndez