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Georn orf o Lo g ía

,-
GEOMORFOLOGIA
,-
GEOMORFOLOGIA

Maleo Gullérrez Elorza


U,,¡"'trsidad de Zaragoza

-
PEARSON
P rentiee
lIall
Mldrid • Mbico • Souuft de Bogotá · Buenos Aires ' Caraca$ • Lima ' Mcm\eVideo
San Juan ' San Jost . Santiago , Silo Paulo ' Wltite Plains
GEO.... ORFOLOG1A
M-.. GllIirrlH. El..,...

PEARSON EDUCACIÓN. S. A. Madrid. :;DO;!

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GEOMORFOLOGtA
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A mis nietos
Contenido

Prefacio •••••••••••••••• o , • •••••••• o •••••• " , •• o •••••••• o •••• " , •••• o •••••••••• o ••••••• XIX

1 Geomorfología
1.1. Introducción ...................................... •• ................ •• . 2
1.2. Historia de la GeomorfologCa ................................... • ....... •• . 2
1.2.1. La Geomorfología anterior al siglo xx ...................... . . 2
1.2.2. Los modelos de evolución del relieve 4
1.2.3. La Geomorfología en la ~mero mitad del siglo xx 7
1.2.4 . Geomorfología de IKUCesos 9
1.2.5 . Reconstrucción de la historia geomorfológica: geocronologCa ........... •• . \O
1.3. Sistemas geomorfológicos \O
1.4. Conceptos geomorfológicos II
1.5. Escalas espaciales y tcmpomles 14
1.6. Geomorfología aplicada ..................... .. ................ . . 16
1.7. Estructura de la Geomorfología 17

2 Geomorfología Estructural .
2.1. Introducción ......................................• • ........ • .......• • .
19

20
2.2. Estructura interna de la Tterra ......................... •• ................ •• . 20
2.3. Composición de la Tterra .................... •• ......• • ........ • .......• • . 21
2.4. litosfera y Astenosfera .............................. •• ................ •• . 22
2.5. Isostasia .................................. •• ......• • ........ • .......• • . 23
2.6. Frecursores de la tectónica global ...................... .. ................ .. . 23
2.7. Tectónica de placas . TI
2.8. Modelados estructurales 30
2.9. Modelados pseudoestructurales 43

COntenido VII
3 Geomorfología Tectónica .
3.1. Introducción ........................................... •• ................ • _.
47

48
3 .2. Marcadores geomorfológicos ...................... •• ......• • ........ • .......• . . 50
3.2.1. Marcadores geomorfológicos planares . 50
3.2.2. Marcadores geornorfológicos lineales 51
3.3. Métodos de datación. 52
3.3.1. Métodos de datación relativa 53
3.3.2. Métodos de datación aoooluta 54
3 .4 . Técnicas en GeomorfologCa tectónica. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •• . . . . . . . . . . . . . . . . •. . 55
3.4.1. Cartografía de las regiones paleosCsmicas 55
3.4.2. Cartografia de la estmtigmfia paleosCsmica . 56
3.4.3. Técnicas geolisicas en paleosismologCa . 56
3.4.4. Técnicas arqueológicas. 58
3.4.5. Técnicas geodésicas 58
3.4.6. Ouas técnicas 60
3.5. ~formaci6n de las formas del relieve. 61
3.5.1 . Índices geomorfológicos de actividad tectónica 61
3.5.2. B sistema fluvial y la Geomorfologfa Tectónica. 63
3.5.2.1 . Ul'(lIIlamienJos, Jubsükf1Cio y terTl'moIOS en los sutemasflm'iales . 65
3.5.2.2. Deformaciones en tkpósitos co/m'iales y flm'iales ............ . 66
3.5.2.3. Deformaciones en ambienJes litarales y lacustres. 71
3 .6. Riesgo sfsmico 74
3 .7 . !hIvención, mitigación y alerta. 81
3.8. Terremotos producidos por el bombl"e 82

4 Volcanes
4.1. Introducción. . .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... •• .. .. .. ... .. .. .. •• ... .. .. .. ... .. .. •. .
85
86
4 .2. Tectónica de placas y volcanismo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •• . . . . . . •• . . . . . . . . • . . . . . . . •. . 87
4 .3 . B magma y la actividad volcánica.. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. •. . 91
4.4. TIpos de actividad volcánica ...................... •• ......• • ........ • .......• . . 92
4.5. Inncipales tipos de erupci0ne8 volcánicas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . •. . 93
4.5.1. Erupci0ne8 islándicas 93
4.5.2. Erupci0ne8 bawaianas . 93
4.5.3. Erupci0ne8 estrombolianas . 94
4.5.4. Erupci0ne8 vulcanianas 95
4.5.5. Erupci0ne8 vesubianas 95
4.5.6. Erupci0ne8 peleanas 95
4.5.7. Erupci0ne8 plinianas 97
4.6. Nubes ardientes y flujos piroclásticos 97
4 .7 . Erupci0ne8 hidrovolcánicas . 98
4.7.1. Erupci0ne8 subacuáticas .................... " ................ , . 98
4.7.2. Erupci0ne8 frdticas 98
4.7.3. Erupci0ne8 subglaciares .................... , , ................ , . 99

\111 Cooteoido
4.8. Avalanchas de rocas y labares 100
4.9. Erupciones gaseosas e hidrotermales 101
4.10. Coladas de lava . 102
4.10.1. Coladas basá.lticas ................. •• ......• • ........ • .......• • . 1l\3
4.10.2. Coladas de lavas ácidas ..................... •• ................ •• . 108
4.11. Plroc1astos . 1119
4.11.1 . ~p6sitos piroclásticos de carda 109
4.11.2. Oleadas piroc1ásticas 110
4.11.3. Coladas piroclásticas 111
4.12. M:rrfologfa de los volcanes. 111
4.12.1 . \blcanes de lava básica .............. •• ......• • ........ • .......• • . 111
4.12.2 . \blcanes de lava ácida ...................... •• ................ •• . 112
4.13. Conos de piroclastos . 113
4.14. Estratovolcanes . 114
4.15. Calderas. 115
4.16. Formas volcánicas resultantes de la erosión . 117
4.17. Ri esgo volcánico y predicción 119

5Meteorización y formas resultantes .


5.1. Introducción
127

1211
5.2. TIpos Y proce:;;os de meteorización . 130
5.2.1. Meteorización ffsica . i3l
5.2.1.1. ÚljamienJo i3l
5.2.1.2. Crioclastia \32
5.2.1.3. TemwclastisfM . \33
5.2.1.4. HidroclastisfM 134
5.2.1.5. HaJoclastisfM . i35
5.2.1.5.1. Infl uencia del clima . 136
5.2.1.5.2. Las rocas afectadas 136
5.2.1.5.3. Las sales: tipos, procedencia y zonas de concentración. 137
5.2.1.5.4. Aucesos flsico-qurmicos . 138
5.2.2. Meteorización biológica. 139
5.2.3 . Meteorización qurmica .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. •• . 142
5.2.3.1. Meteorización tk los silicatos 142
5.2.3.2. Grad<JJ y productos tk flWteorización 144
5.2.3.3. FJ perfil tk nreteorización . 146
5.2.3.4. Prcifundidad tk flWteorización . 147
5.2.3.5. "kmastk flWteorización ................. • ............... •• . 149
5.2.3.6. "lklocidadu tk flWteorización .......... ... ....... . ....... .. . 150
5.3. Formas resultantes de la meteorización 152
5.4. Aolpectos prácticos de la meteorización 157
5.4.1. Procesos y productos de alteración 157
5.4.2. 'Jí¡cimientos minera1es supergé nicos y placeres. 161
5.4.3. Cameterísticas del regolito. Algunas implicaciones en Ingenierla Geológica. 164
5.4.4 . La altemción de los monumentos . 166
5A.4.1 . Alteración tk las areniscas en diferentes amb~nJes cIinuúicos 167

Cooteoido IX
6 Geomorfología Kárstica .
6.1. Introducc ión .......................................... •• ................ . .
175

176
6.2. Disolución de los carbonatos 178
6.3. Características superficiales de las calizas: karren o lapiaz 181
6.4. Dolinas 184
6.4.1. Dolinas de disolución. 188
6.4.2. Dolinas de colapso . 190
6.5. Poljes . 193
6.6. Valles y fue ntes kársticos 196
6.7. Endokarst. 201
6.7.1. Factores principales e n la formación de cavidades 202
6.7.1.1. TIpo Y estT/lcturo de ¡ro calizas 202
6.7.1.2. TIpo Y c01I1idad tk flujo tk aguo ..................... . . 202
6.7.1.3. FactOll!s fisiográficos y climÓlicos . 203
6.7.2. A1guIlOlJ tipoo de cuevas .................................... • . 204
6.8. Depósitos de las cavidades. 204
6.9. Tipoo de kar.¡t e infl ue ncia del clima ................................. . . 2119
6.10. Karst de evaporitas 214
6.10.1. Disoluc ión de las evaporitas ................................. . . 215
6.10.2. Modelado kárstico desarrollado e n evaporitas ......... •• ........ • . 215
6.11. Riesgoo kárstiCOll, aplicaciones y USOll 220

7 Laderas y movimiento de masas .


7.1. Introducció n ..................................................... • .
229
230
7.2. Forma de las laderas . 232
7.3. TIpos de movimientOll de masa. 233
7.3.1. ~prendimie ntOll, caídas de rocas (fa/Is, rockfa/Is) 236
7.3.2. VuelcOll (topples) .. ................ .. ................ .. ............... .. .. 237
7.3.3. ~lizamie ntOll 237
7.3.3.1. Deslizamiefllos ro/adonaJes (sl/lmps) 238
7.3.3.2. Deslizamiefllos tras/adona/es 2411
7.3.4. Exte nsiones laterales (latero} spreading) . 244
7.3 .4.1. Extensiones laterales en rocas 244
7.3.4.2 . ExtensiQMs lateraks en s/le/os y detritos 245
7.3.4.3. Sackung . 245
7.3.5. FlujOll 247
7.3.6. M;.vimie ntOll de masa complejOll . 249
7.3.6.1. AI·a/anchas de rocas . 249
7.3.6.2. FI/ljos deslizanJes (flow slides) . 250
7.3.6.3. GrOlldes deslizamief110s gTlTl'itacionaJes 252

X Cooteoido
7.4. Factores que inciden en los movimientos en masa. 254
7.5. Riesgo de deslimmienlO. Casos históricos .
7.6. Predicción y mitigación de los deslizamientos. ""
270

8
Geomorfología Fluvial I
8 .1. Introducción ............................................... . .
275

276
8 .2. Breve historia de la Geomorfología fluvial ............. .. ........ . ....... .. . m
8 .3 . B sistema fluvial. Concepto de hidrosistema . m
8 .4 . M:rlometrla de una cuenca fluvial. m
8 .5 . Hidráulica del flujo fluvial
8 .6.
8 .7.
Thlnsporte de sedimentos ............................ •• ................ •• .
&osión fluvial.
""
286

8 .8 .
8 .9 .
A:rfil longitudinal. Nivel de base. Capturas.
Sistemas de canales fluviales .................................. . .
""
291
m
8. l0. Canales fluviales y su estabilidad .....................• • ........ • .......• • . 295
8. ll. Metamorfosis de los rCos. 299

9
Geomorfología Fluvial 11
9.1. Sedimentación fluvial
303

304
9.2. llanuras de inundación .............................. •• ................ •• . 304
9.3. Abanicos Aluviales 306
9.3.1. D:finición, antecedentes y terminología 306
9.3.2. Morfología de los abanicos aluviales. 309
9.3.3. Factores que influyen en el desarrollo de los abanicos 311
9.3 .4 . Ihx;:esos sedimentarios.. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. . 314
9.3.4.1. Ú)s procesos tk aJirrwflladón ..................... . ....... .. . 314
9.3.4.2. Ú)s procesos tk rematklación 316
9.3.5. Dinámica y evolución de los abanicos aluviales 316
9.4. Terrazas fluviales 319
9.5 . Inundaciones . 3'"
9.5.1. Introducción 326
9.5.2. lipos de inundaciones 327
9.5.3. Causas y factores que intensifican las inundaciones 327
9.5.4. Magnitud y frecuencia de las inundaciones . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 330
9.5.5. Cartografía de áreas con riesgo de inundación 332
9.5.6. P.lleohidrología . 333
9.6. Riesgo de inundaciones . 335
9.6.1. Riesgo de inundaciones en España 340
9.6.2. Dos inundaciones catastróficas: Bananco de AJás (Huesca, 1996) y la Riada del Júear
(Valencia, 1982). 343
9.7. Prevención y mitigación de las inundaciones . 348

Cooteoido XI
10 Geomorfología Eólica .
10.1. Procesos eólicos y formas erosivas ....................... •• ................ . .
353

354
lO.2. Características y ~dellCia de las partículas eólicas ........• • ........ • . 355
10.3. Movilidad de las partículas por el viento. . . . . . . . . . . . . . . . . . . •• . . . . . . . . . . . . . . . . . . 356
10.4. TIpos de transporte eólico ..............................• • ........ • . 356
10.5. Ripples ............................................. ••• ............... . . 358
10.6 .Erosión eólica y formas resultantes . 360
10.6.1. \éntifuctos.......................... .. ................ . . 360
10.6.2. 'mrdangs 361
10.6.3. Cuencas de deflación ................. .. ................ . . 363
lO.7. Acumulaciones eólicas. 365
10.8. Factores que afectan al desarrollo de los ergs 367
10.9. Procesos dominantes en las dunas 369
10.10. Oasifi!;'3ción de las dunas 3TI
10.10.1. Dunas transversales. .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. •• ... .. .. .. ... .. .. . . 3TI
10.10.2. Dunas lineales.. ... .. .. .. ... .. .. .. .. .. • .. .. .. •• ... .. .. . • . 374
10.10.3. Dunas piramidales y reticuladas .. .. .. .. ... .. .. .. •• ... .. .. .. .. ... .. . . 376
10.10.4. Mantos de arena y zibarll ......................• • ........ • . 3n
10.10.5. Dunas obstaculizadas por vegetación.. .. ... .. .. .. •• ... .. .. .. ... .. .. . . 378
10.10.6. Dunas obstaculizadas por la topografía 382
10.11. Polvo desértico ................................................. . . 383
10.11.1. Caracterlsticas generales. 383
10.11.2. Área madre y ~sos generadores. 384
10.11.3. M;.vilización, transpone y sedimentación 385
10.11.4. Implicaciones geomorfológicas 386
10.11.5. Loess . 387
10.12. Riesgo eólico: problemática y control . 388

11 Geomorfología Litoral
11.1. Introducción
395

396
11.2. Breve historia de la Geomorfología Litoral. 396
11.3. Escalas espaciales y tempora1es . 397
11.4. \briacione:s de nivel del mar 397
11.4.1. Causas del cambio de nivel del mar 398
11.4.2. Cambios eustáIicos holocenos y predicciones futuras ............ . . 3.,
11.5. Olas, corrientes y mareas 400
11.6. Costas acantiladas y plataformas rocosas 404
11.7. Costas de arrecifes coralinos 4\0
11.8. Playas, barreros y flechas . 412
11.9. Dunas litorales 415
11.10. Uanums de lodo, marismas y manglares. 417
11.11 . Estuarios y deltas 418
11.12. Usos, gestión y riesgos de los ambientes litorales. 423

XII COntenido
12 Geomorfología Climática .
12.1. Introducción..................................... .. ................ .. .
435

436
12.2. Los comienzos de la GeomorfologCa Qimática . . . . . . . . . . •• . . . . . . . . • . . . . . . . •• . 437
12.3 . la estructuración de la GeornorfologCa Qimática . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •• . 438
12.4. B desarrollo de la GeomorfologCa Qimática . 439
12.5 . Aplicaciones y tendencias futuras 441
12.6. Geomorfología Qirnática: ):K"OCe:sos y diferenciaciones morfoclirnáticas 441
12.7. B concepto de zonalidad en Geomorfologfa Qirnática . 446
12.8. Las principales zonas morfoclirnáticas . 447

13 Geomorfología Glaciar I
13.1. Los glaciares.
4S1

452
13.1.1. Introducción. 452
13.1.2. Extensión actual y antigua de los glaciares. 452
13.1.3. Balance de masas en los glaciares: acumulación yablación . 453
13.1.4. Transformación de nieve en hielo 455
13.1.5. Clasificación de los glaciares. 456
13.1.5.1. Clasificación térmica .............. ••• ............... •• . 456
13.1.5.2. Clasificación rrwrjológica 456
13.1.6. Movimiento de los glaciares 461
13.1.7. Estructums de los glaciares 463
13.2. &osión glaciar 466
13.2.1. Procesos erosivos . 466
13.2.1.1. TIpos tk procesos. 467
13.2.1.1.1. Abmsión ............................... •• . 467
13.2.1.1.2. Fracturación .................... • ....... •• . 468
13.2.1.1.3. Evacuación de detritos. . 469
13.2.2. Modelado de erosión glaciar 469
13.2.2.1. Estr(as, acatla/aduras y pl/lido glaciar ... ....... . . 470
13.2.2.2. HetJditJ¡uas tkfricción y formas P 471
13.2.2.3. Rocas aborregadas y otras formas. 473
13.2.2.4. Circos . 474
13.2.2.5. Va/les glaciares. 477
13.2.2.6. MO<klado glacior en regiOMS tk relit\·e poco cOfllrastado 481
13.2.2.7. FiorrWJ . 481

14 Geomorfología Glaciar 11
14.1. Transpone y sedimentación glaciar
485

486
14.1.1. Alimentación y ambiente'l glaciares 486

Cootenido XIII
14.1.2. Mecanismos de sedimentación glaciar. 487
14.1.3. Características del till ...................................... , . 488
14.1.4. Modelados resultantes de la sedimentación glaciar. 489
14.2. Erosión y sedimentaciOll Iluvioglaciares . 494
14.2.1. UlS aguas de deshielo.. .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. . . 494
14.2.2. Formas resultantes de la erosión fluvioglaciar .................. • . 498
14.2.3. Modelados derivados de la sedimentación fluvioglaciar . ... .. .. .. .. ... .. .. . . 499
14.3. GeomorfologCa aplicada a las regiones glaciares . 507
14.3.1. Introducción.. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. . • . 507
14.3.2. Riesgos IKUducidos por la actividad de las masas de hielo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . 507
14.3.2.1. Icebergs 508
14.3.2.2. A\"(úanchos dehitlo .............................. , . 508
14.3 .2.3. lAgos tk represamienJO glaciar 509
14.3.2.4 . Vo/CotUsmo y glaciares . 5\\
14.3.3. Problemas derivados de la g1aciotectónica 513
14.3.4. Algunas consideraciones sobl"e ingeniería geológica en áreas que han estado ocupadas
por los hielos 513
14.3.5. Los depósitos de placer en los ambientes glaciares . 5\4

15 Geomorfología Periglaciar ............. .. ............... .. .


15.1. B dominio periglaciar
517

518
15.1.1. Introducción. 518
15.1.2. Características del permafrost 51'
15.1.3. Ihlcesos periglaciares 521
15.1.3.1. Acción tk la Miada 521
15.1.3.1.1. Levantamiento por helada 522
15.1.3.1.2. ~plazamie nto de masas ............... , . 523
15.1.3.1.3. Agrietamiento por helada. 524
15.1.3.1.4. Oasificación por helada.. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. . . 524
15.1.3.2. Mereorizocwn quimica. .......................................... 525
15.1.3.3 . Mo\"imietl1o de masas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 525
15.1.3.4 . ProctsOS ml'aJes . 5'1:1
15.1.3.5. Actr"¡dadj1/l1'iaJ ............................................... 529
15.1.3.6 . AcciÓII tkl vietl10 530
15.2. Formas periglaciares . 532
15.2.1. Suelos ordenados 532
15.2.2. Colinas COll núcleo de hielo. 535
15.2.2.1. PaJsos ............................... ... ............... . . 535
15.2.2.2. Pif180s . 536
15.2.3. Morfología y evolución de las laderas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 537
15.2.3.1. IAtk1'lJJ tk gelifluxión 537
15.2.3.2. Terrazas tk crioplallOción y criopedimetl1os. . ......... , . 537
15.2.3.3 . Cancho/es y conos tk tkrrubios. . 540
15.2.3.4 . Campos, IOtk1'lJJ y rlos tk bloq/lu .................. , . 541

XIV Coo\e<l oo
15.2.3.5. Glaciares rocosos. 544
15.2.3.6. Grlus Iilles . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 547
15.2.3.7. MOlhlolÚl resuit(JIIJe de lo nil·ación . 548
15.2.3.8. EI'o/ación de los laderos ....................... 549
15.2.4. Modelado fluvial 551
15.2.5. Termokarst o Criokarst . 552
15.3. Algunos aspectos sobre GeomorfologCa aplicada a las regiones periglaciares 555
15.3.1. Introducción. 555
15.3.2. Avalanchas de nieve. 556
15.3.3. Movimientos de masa 558
15.3.4. Problemas ingenieriles en las regiones de suelos helados. 559
15.3.4.1. Edificios.. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. . 560
15.3.4.2. Obras litJea/es .....................................• • . 562
15.3.4.3. OleodilCtos y gaseodactos 563
15.3.4.4. MitJer(o . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 565
15.3.4.5. Otras actMdodes . 565

16 Geomorfología de las Zonas Aridas


16.1. lntroducción
- I ,.,
568
16.1.1. Causas de la aridez.
16.1.2. Rasgos climáticos de los desiertos . ""
571
16.1.3. Diferenciación geomorfológica de las áreas de:'iérticas . sn
16.2. La superficie de los de:'iiertos: pavimentos, suelos ordenados, barnices y costras. 514
16.2.1. Caractensticas generales de los pavimentos desérticos. 515
16.2.2. Procesos que intervienen en su formación. 516
16.2.3. ~sarrol1o . 5TI
16.2.4. Suelos ordenados 5TI
16.2.5. Grietas de de:'iecación . 5TI
16.2.6. Gilgai 580
16.3. Barniz de:'iértico 583
16.3.1. Composición y edad.. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. . 583
16.3.2. Procesos generadores. .............. •• ......• • ........ • .......• • . 584
16.3.3. Implicaciones ambientales. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . .. . 585
16.4. Costras 585
16.4.1. Caliches 586
16A.l.l . Geoqulmico y MitJermog(o . 586
16A.1.2. Morf%g(o 581
16A.1.3. Origen. 588
16.4.2. Costras silíceas ............................ .• ........ • .......• • . 590
16.4.3. Costras yesíferas . 590
16.5. La acción del agua en las zonas áridas ........................... • .......• • . 591
16.5.1. Precipitación, vegetación y evapotranspiración ............. . . 591
16.5.2. Caractensticas de la red fluvial de los desiertos. 594
16.5.3. f.sc=ntía y transporte de sedimentos en las laderos ........ . . 598
16.5.4. Erosión hícbica en las laderas 601
16.5.5. Ihx;:esos y formas fluviales ............... .. ................ . . 604
16.5.6. RellellClS de valle y canales encajados ....... •• ......• • ........ • . 6119

17 Geomorfología de Zonas Áridas 11 .


17.1. Las laderas en zonas áridas ......................................... • .
613
614
17.1.1. Uideras en ro:;as cristalinas ........................ •• . 614
17.1.2. Laderos en rocas estmtificadas .....................• • ........ • . 616
17.1.2.1. Úlrkros simples . ................................ . . 617
17.1.2.2. ÚlduOJ COmpU2Stas . 618
17.1.2.3. Facetos triangulares rk ICltkra ..................... . . 620
17.1.3. '.elocidade:s de retroceso de comisas. 621
17.1.4. Laderas acarcavadas (badlands) .............................. . . 624
17.2. Los piedemontes de las regi0ne8 áridas: glacis 629
17.2.1. Glacis y pedimentOlJ: definición, terminología y distribución. 630
17.2.1.1. Mor/%g(o tk los glaciJ 631
17.2.1.2. 1nf1~nda tk la ge%g(a y el clima en el tksarrollo tk los glacis. 633
17.2.1.3. Procesos Mmifl(JllfeS en los g/aciJ. 634
17.2.1.4. HipéleJis Jobrt el origen tk los g/aciJ 634
17.2.1.5. EI·oIllCión tk los g/aciJ. Pedillan/lT"as 636
17.3. Lagos desérticos: playas ysebkhas .................................. • . 639
17.3.1. engen de las de~iones cenadas en medios áridos ............. . . 643
17.3.2. Rasgos generales sob"e la hidrología de las zonas áridas 646
17.3.3. Sedimentación en los lagos desérticos . 647
17.3.3.1. DepreJiOflU cerrados arcillosas 648
17.3.3.2. lAgos salinos . .................................. . . 648
17.3.4. Sabkhas litorales. 652
17.4. GeomorfologCa aplicada a las zonas áridas 654
17.4.1. Introducción ................................... .. . 654
17.4.2. Cambios de volumen 655
17.4.3. Sistemas lacustres. 656
17.4.4. Subsidencia de origen antrópico 657
17.4.5. Degradación de las zonas áridas. Desertificación 658
17 .4.6. ~as de tierra y balsas. 662

18 Geomorfología de las Zonas Tropicales


18.1. Introducción
. 665

666
18.1.1. Características climáticas, vegetación y dominios morfoclirnáticos 666
18.2. Lateritas 668
18.2.1. Constitución y estructuras . 6ff)

XVI Coo\e<loo
18.2.2. Factores que afectan a su formación. 670
18.2.3. ~rfiI de la laterita . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 671
18.2.4. Génesis de las lateritas. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .• . . . . . . . . • . . . . . . . •• . 672
18.2.5. Bauxitas................................................. .. . 673
18.3. El modelado tropical 674
18.3.1. &osión y sedimentación e n los sistemas fluviales . 676
18.3.1.1. Cualllificaciól1 tk la pérdida tk J/I~/o 676
18.4. Laderas Y líneas de cantos ................................... • .......• • . 678
18.5. Formas de erosión fluvial. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •• . 681
18.6. MrlologCas de sedimentación fluvial. 685
18.7. Los grandes ríos tropicales. 688
18.8. Modelados desarrollados e n Iateritas . 689
18.9. Aplanamientos tropicales: llanuras grabadas. 692
18.10. Inselbergs 694
18.10.1. lnselbergs de bloques (tors) 694
18.10.2. lnselbergs e n domo (bornhardts) . 696
18.11. GeomorfologCa aplicada a las regi0ne8 tropicales 701
18.11 .1. lnundaci0ne8 catastróficas 703

19 Cambio Ambiental .
19.1. Introducción
705

706
19.2. El sistema climático de la TIerra .....................• • ........ • .......• • . 709
19.3. cambio climático y el e fecto invernadero 7\0
19.3.1. Consecuencias del cambio climático. 712
19.3.2. Predicción del cambio climático 713
19.3.3. Evolución de las IFincipales aportaciones del cambio climático e incertidumbres 71'
19.3.4. Mitigación 718
19.4. cambio antrópico no
19.4.1. Cambios e n la población y la sociedad a lo largo del tiempo . no
19.4.2. Impacto del hombre sobre el ambiente n4
19.5. I-bcia un desarrollo soste nible 735

20 Cambio Climático en las regiones glaciares


y periglaciares 737

20.1. Introducción 738


20.2. Información paleoclimática suministrada por los sondeos en los casquetes de hielo y en
sedimentos de mar profundo 739
20.3. Fluctuaciones de los casquetes de hielo cuaternarios y formas resultantes . 742
20.4. Retrocesos de los glaciares de circo y de valle 747
20.5. Glacioisostasia y glacioeustasia . 752
20.6. Reconstrucción de los ambientes periglaciares ................... . . 756

COntenido XVII
20.7. Formas periglaciare:s relictas 757
20.8. Los sistemas fluviales en las áreas periglaciares . 759
20.9. la acción eólica en las regiones periglaciares . 761
20.10. Fluctuaciones de las zonas periglaciares en el Cuaternario superior . 763
20.11. Algunas considemciones sob"e el cambio climático global en las zonas periglaciares 764

21 yCambio Climático en las zonas áridas


tropicales húmedas 767

21.1. Las regiones áridas ............................. .• ...... •• ........ • . 768


n .1.1. Sistemas fluviales .. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. . . . 768
21.1.1.1. Úls latk1"OJy su f!\'o1l1dón . 770
21.1.1.2. Facetas triOllgwares tk latkro 771
21.1.1.3. Úls ramblas o arroyos. 775
21.1.1.4. Abanicos aluviales. ... .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. . . . 778
21.1.1.5. RJos tksirricos . 779
n.1.2. P.lleolagos . 782
n .1.3. Sistemas de dunas 7F:1
21.1.3.1. IfIlroducción . 7F:1
21.1.3.2. DufltlS actil'as e inoctil·os . 790
21.1.3.3. Ir(ormadón paleoclimóJico q/U1 S/lministTOll/OS sistemas tk d/lnOJ . 792
n.1.4. causas de las oscilaciones paleoclimáticas en el Cuaternario superior . 796
21.2. Las regiones tropicales . 797
n.2.1. Introducció n. 797
n.2.2. Modificaciones biológicas 797
n.2.3. Evidencia geomorfológica . 798
21.2.3.1. FJ rego/ito y perfiJeJ tk rrreteorización relictos . 798
21.2.3.2. IflJe1bergJ .
21.2.3.3. Sistemasflm'ia/es . ""
800
21.2.3.4. Acción eólica 801

Bibliografía ............................ .. ................ .. ............... .. . 803


,
Indice analítico . 887

XVIII Cooteoido
Meteorizacióñ y formas
resultantes

CONTENIDO

5.1. nlroducción
5 .2 . TipOS Y procesos de meteorización

5.3. Fonnas resultantes de la meteorización


5.4. Aspectos pnlicticos de la meteorización
miento nocturno produce precipitaciÓll (Goudie, 1989a).
En general, el cmcimiento de cristales de sal es más im-
porlanle en ~1L'l en las que es frecuente el humedecimiento
y secado o bien en zonas de concentración de sales, como
en los bordes de los lagos salados y en canales fluviales.
La hidnllJIC ión implica La adllOrt:ión de agua por una
sU en el interior de la estructura cristalina. Este meca-
nismo U1Ie consigo un cLaroaumentode \·olu men con sus
wnsiguientes efectosdisruptivosen lOIIasconfinadas, lo
~e pnxluce disgregaciÓllgrallular y agriecamienlO en las
rocas. Como es lógico los distintos tipos de sales gene-
ran difererues presion:s de hidratación. El Na:~ y el
Na:SO. al hidnllarse inaement.an IU volumen en un 300'1.
(Goudie, 1977). La ¡nocipitación inicial se produce bajo
la forma de sales hi!h1adas en los intel'lticios de las ro-
cas. pero debioo a las elevadas temperaturas e1Ístenles du-
JaJlte el día las sales ]n'lan a fases anhidras. Por la roxhe,
al de:scendel" la temperatura y aumentar la humedad, pue-
den volver a hidndarse. De todo ello se deduce que la hi-
chuaciÓll es funci Óll de los cambios de temperatura y
humedad que tienen lugar en los desienos (Cooke tt al.,
1993). Estos procesos de a<borciÓll y ~rdida de agua de c.c~
la red cristalina se repite n numerosas veces, por lo que las
p-esiones producidas por estos cambios vol um~tricos y sus
doctos de desintegraciÓll en las rocas pueden ser impor- 10 20
"'"
30
tantes (Goudie y Viles, 1997). ~('C)
La expansión térmie. de cristales de sal, segdn las ex- F IGURA 5.16 Re\acióll entre IIJl1111ratura. y apanalón
periencias de laborutorio, es un mecanismo menos efecti- loOIum6trlce para <liaren",. $alee y granltJ (CooIta y Smaley,
vo que los anteri(n$ (Goudie, 1974). La expansión por t9SB).
mlentamiento por insolaciÓll depende de la dilatación ~r­
mica de cada sal, que suele ser superior a la de los mine- Otros investigadora diferencian entre la acción de la roo-
Eales de IIL'l rocas (Cooke y Smalley, 1968), y de las nasobre la pelfcuLasuperficial de la Tierra o ZOOIf'Omor-
05cilacion:s t6micas que se registran en los diferentes rologia (Buller, 1995) y la actividad de la flOOl o
desienos. lo!:; estudios experimentales se han llevado a Filogeomorfología (Howard y Mitchel, 1985).
cabo para temperaturas muy superiores a las existentes en Las bacterilL'l, hong06, algas Yliquenes son abundantes
las superficies rocosas de losdesienos (Fig. S. I6), pero se en los dimas secos debido en parte a la aociÓn rc:distri-
supone que la expaMión voLumttrica de las !ales por buidora del viento.. Estos miaoorganismos. cuyo ndmero
Ollenramienlo por insolaciÓll presenta comportamientos de especies es muy elevado, p-oduccn meteorización en las
pmcidos (Cooke y Smalley, 1968). Las dilalacion:s pro- rocas y suelos. aunque 110 se 0)n(JCe muy bien]a impor-
ducidasen las sales existentes en]os poros y fisUJaS de]as tancia que tienen en el conjunto de la metooriución. Las
rocas muy próximas a]a superficie genc:ranesfuerzos que condicio~ ambientales. junto con las caracterlsticas de la
pueden conducir a su agrietamiento. Algunos estudios re- roca o suelo, determinan el tipo de oomunicbd elistente en
alizados en latitudes medias sefta/an que los afloramien- la superficie y, por O)nsiguiente.las caracterfsticas de la
tos rocosos de las zonas de solana presentan un mayor meteorización biológica(Viles.I99S).
gado de meteorización que los existentes en umbría. Se Cualquiera que sean las condiciones dimálicas, se en-
aribuye esta diferencia a la dilatación t&mica del Nael cuentran en la superficie del suelo un gran n~mero de se-
(JohanneSien tt al., 1982). l'
res vivientes, que seglÍn Paul Oark (1989) se calculan
para los microorganismos: lO bacterias. uf actinomice·
5.2.2 Meteorización biológica laS, 103 champitlones y I~ alga<;. Alcanun su máxima
profusión en la superficie y di sminuyen rápida mente con
Algunos autores dectllan diferenciaciones más precisas la profundidad. Las IMcteriltll h:terólrofas producen por
para la alteración biológica. La Biogeomorfologill, segt1n oxidación la mineraliz¡¡:ión de la materia orgá nica me-
Viles (1988) se cOMidera como un I1nico t&mino para diante ácioos débiles y orgánicos si mpl es, mientras que las
agrupar precisamente al papel de los seres vivos en la des- bacterias autÓlrofas oxidan el azufre o los sulfuros y
composición de las rocas y creación de micromorfologCas. también los compuestos nitrogenados. La reducciÓll u oli-
F1CURA~. ll BIacoltra
$$aflolada ISObIt alglltas
1T'io<le.... y eoIonlzadas
""peo1ieialmente POI IIql»nea.
Clls6fv_ le ml!lyof ntslal&'lde e
Uerosión. Estad6n Experimental
$ ell)sión de suelDa de Lana,.
f>1'OVineia de Hl»ece¡ con 342
rrm de pnteiPlaeión mI!Idla anual.
Dep ntsión dal Ebro.

cbción del hierro y manganeso lo lleva n a cabo las bacte-


rias, muy abunda ntes en monlal\as hIlmedas y otras como
la Goli()fli!1I0 Y úptothrix p-olifera n en 7.onas pa ntanosas
(Robert, 1993). Las algas, cha mpil'lones y Ifquenes son los
vegetales pioneros que e$lli n más represe ntados en la co-
lonización de las rocas, tanto en las cristalinas ácidas co mo
en las carbonatadas. Las algas se desarrolla n sobre las ro-
cas húmedas y los liqu t Ma se adaptan bien a la sequedad.
E!¡IOS últimos producen meteorización {(sica por humede-
cimiento y secado (Viles, 2(04).
Los OQ!anismo$SC desarrollan !Obre la superficie de las
rucas y suelo$, o en el interior de 105 mismos. Pueden ere-
~ bajo la superficie desarrol lando biocostras (Fig¡. 5. 11
Y 5. 18), con5lituidas con frecuencia por banda.! de dife-
rentes col(ll"'ll:iones, llegando a alClllWll' hasla 4 cm de
~ (Th0ma5, 1988). Algunos miaoorganismos colo-
nizan las grietas existentes y otros se adhieren firmemen-
te a la superficie.
Esta aClividad biol6gica, resultante de procesos vilales
o de produClos sesresados. produce cambios substanciales
en lamiaomorfolosfa superficial. Estas modificaciones se
derivan de un conjunto de procesos ffsieos y químicos
(Ollier, 1984; Cooke t!l O/ .• 1993). La expansión y con-
ncci6n de bacterias y Hquenes. en relación con variacio-
nes en el contenido en a8ua. produce la desintegraci6n de
h roca por diSSTe8llción sranular y descamación, tanto en
superficie como en espacios confi nados. Los procesos quf-
micos se mani liestan por secreción de ácidos orsánicos,
'J.Ie atacan a los cOll'ltituycntes de la roca y generan que-
htos que ayuda n a exportar caliones de poca solubilidad.
Algunos Ilquene!l son capaces incluso de disolver cuarzo
(Hallbauer y Jahns, 1977). La zona alterJda por los Il-
quene!l prese nta una p-o(undidad de 1·5 mm (Viles y Pen- f1GURA 5.18 IIoeo$tra d_lT(IIada an al alataml!l da
~cost, 1994). El di6xido de carbono liberado de la wnas Iongitu<ln_s afectada POI ntguaotzadOn. Estación
actividad microbiol6gica facilita la disolución de las su· Experimental de NizUna (dellien::o del Negev, Israel).

140 CWOI .... ~


Plrficies de las rocas carbonatadas, dando origen a mi- composición de la materia orgánica Por otra parte, la fau-
golapiaces biológicos, cameterizados por la J)l"esencia de na efectúa una labor de transferencia y mezcla de mate-
diminutos surcos y oquedades (Ollier, 1984). Finalmente, riales, movilizando el regolito a otras áreas. Esta última
algunos de estos microorganismos juegan un paPll fun- labor la llevan a cabo las termitas y gusanos en los trópi-
cbmental en la génesis del barniz desértico. cos húmedos y pueden ser responsables de la clasificación
Qro aspocto significativo de esta acción biológica está de la parte superior del suelo. Las termitas, que se orga-
en relación con la erosión hídrica y eólica (Thomas, 1988). nizan socialmente y de las que hay varios miles de espe-
Es bien conocido que la movilización de sedimentos está cies, transportan partículas de tamaño arcilla con las que
afectada porla cobertera vegetal, pero la existencia de bio- construyen termiteros con saliva segregada. El número de
costras sUPlrficiales reduce considerablemente la erosión termitas alcanza valores de 9 millone:s/ha. en Costa de Mar-
(Fig. 5.11). La actividad eólica se m1entiza, llegando a es- fil Y su número disminuye con la latitud y altura (Goudie,
tabili= las dunas (Veste, 1995) (Fig. 5.18). Como la ca- 1988). Los termiteros presentan la forma de pequei\o.s mon-
picidad de infiltmción se reduce se puede IK"Oducir tículos (Fig. 5.20) Y de torres (termitero~tedral deTricart,
reguerización, aunque la erosión se ve dificultada por la 1974a) (Fig. 5.21), pudiendo alcanzar hasta 9 m de altura
cementación de la biocostra (Fig. 5.19). y una densidad de 1.(0) por hectárea Los grandes termi-
La desintegración de las rocas está controlada por la ro- teros los construyen sólo unas pocas especies, mientras que
tura de los materiales, debida a la ~ón ejercida por las los montículos más pequeños crecen porla actividad de nu-
mCces en crecimiento, que actúan como cuñas (Mitchell, merosas esPlcies. Los valores de crecimiento son muy va-
1988). Igualmente, es importante el aporte de dióxido car- riables, desde 25 mm/año a 500 mm/año (Goudie, 1995).
bono a las disoluciones, resultante de la respiración de la Las termitas abandonan el termitero y éste queda exclusi-
flom y fauna existente8 en el suelo y de los procesos de des- vamente sometido a los procesos de erosión, que acaban

..
'... ,
-'
", ;.
:' ' . : .., ;.'
....
FIGURA 5,19 SeeeOón
transversal det $i$lema de dunas
I::ln¡;tu<lo1ale6 en la Estación
EJoperimental de Nlzzana
(desierto det Negev, tsrael)
{Veste, 1995).

FIGURA 5.20 Tern'iteros en


montí::ulo en la sabana de Masa;
Mara (Kenia).
efectúan la misma labor (conejos, topos, etc.). Algunas aves
producen acumulaciones de guano y, otras, construyen sus
nidos de lodo sobre paredes de acantilados rocosos o per-
foran los materiales blandos de arena y limo, como los abe-
jarrucos, efectuando una importante bioturbación.
Todos estos procesos de alteración tienen su importan-
cia relativa, pero la meteorización química es la que juega
un papel más relevante en la desintegración de los mine-
rales y rocas, sobre todo en las zonas tropicales húmedas.

5.2.3 Meteorización química


La meteorización química resulta de un cambio en el am-
biente químico (Loughnan, 1969), ya que las rocas for-
madas en condiciones de mayores presiones y
temperaturas yen ausencia de aire, se vuelven inestables
al ponerse en contacto con la atmósfera. El agua, oxíge-
no y dióxido de carbono atacan a los minerales constitu-
yentes de las rocas y las reacciones son exotérmicas. Los
productos más solubles se eliminan por disolució n, de-
jando un residuo rico en constituyentes menos solubles,
que se estructura para dar origen a compuestos de neo-
formación, fundamentalmente minerales de la arcilla y
oxihidróxidos de hierro y aluminio, que están en equili-
brio más estable con las condiciones ambientales.
Los métodos de estudio de la meteorización química
de las rocas so n extremadamente variados. Los experi-
FIG URA :>.21 ~m'itero tun'culadO inactivo de UlOS 6 m mentos de laboratorio han suministrado un conjunto bas-
de alllra en la sabana arbórea al Este de Bouaké (Costa tante dispar de datos con grandes lagunas, como la lentitud
de Marfil). de las reacciones de disolución. Es importante estudiar los
difere ntes regolitos desarrollados bajo diferentes climas
p:!T destTUirlo.
Aunque el material de los termiteros es bas- (Muxart y Birot, 19TI).
tante más resistente que el suelo infrayacente, acaban ero- Permanecen sin respuesta muchas de las cuestiones re-
90n1ndose, como mucho en unas decenas de años lativas a las velocidades de meteorización, mecanismos ci-
(Goudie, 1988). También las termitas construyen sobre la néticos, naturaleza de los productos secundarios e
superficie del suelo y de la vegetación pequeños corredo- importancia de la meteorización química en la evolución
res filiformes constituidos por partículas de suelo cemen- del modelado (Colman y Dethier, 1986).lenny (1950) ~
tadu. Mediante estas acumulaciones se llevan a cabo puso un mecanismo de desintegración de las estructuras
cálculos sobre las cantidades de material involucradas en minerales. Según las reglas de Pauling, la suma de las car-
este proceso. Según varios autores que lo han estudiado en gas positivas en un cristal debe ser igual a la suma de las
Nigeria, Senegal y Kenia, la acumulación varía entre 300 cargas negativas, pero en la superficie de los cristales las
y 1.050 kglha/año (Goudie, 1988). \oalencias no están compensadas, por lo que se encuentran
Los guuoos lmestres también llevan a cabo cons- en un equilibrio inestable. Cuando se ponen en contacto
trucciones como las termitas, aunque de menor tamaño, conel agua disociada, los grupos OH"" se unen con los ca-
~ que no suelen superar los 30 cm de altura. Elaboran tiones existentes y los W con el oxígeno y otros iones ne-
conductos de hasta 70cm de profundidad. También suac- gativos. El W, de pequeño radio iónico, puede ocupar el
tividad bioturbadora incrementa las velocidades de infil- lugar de los cationes de la superficie del cristal y estos se
nción. Todo ello indica la importancia que tienen los liberan en forma de hidróxidos. Además, la pérdida de W
gusanos como agentes de remoción y mezcla de los com- modifica el pH de la disolución.
ponentes del suelo. Se estima que la cantidad de material
rmvilizado es de 5-25 rnrnJaño, mayorque el realizado por
las termitas (Goudie, 1988).
5,2.3.1 Meteorización de los silicatos
Algunos crustáceos horadan el suelo para construir sus Los minerales más frecuentes en las rocas son los silica-
viviendas,como enFon de France (Isla de la Maninica, Pe- tos. Las proporciones aproximadas de especies minerales
queñas Antillas) (Fig. 5.2). Igualmente, otros verle1:r,¡dos en la superficie terrestre son: feldespatos (30%), cuarzo
(28%), minerales de la arcilla y micas (18%), calcita y do- el ambiente. Si la solubilidad varia en los diferentes esta-
lomita (9%), óxidos de hierro (4%), piroxellOS yanfíbo- dos de valencia, el potencial redox afectaa la movilidad del
les (1 %) Y otros minerales (10%) (Leopold et al., 1964). elemento qufmico. En la Figura 5.22 podemos observar la
Los cationes liberados en las reacciones de meteorización solubilidad del hierro trivalente ydivalente. El hidróxido fé-
pueden lixiviarse fácilmente o quedan retenidos en el re- rrico solamente es soluble con un pH inferior a 3 y, sin em-
siduo. Estose debe a las variaciones ffsico-qufmicas de la bargo, el hidróxido fenoso es soluble hasta un pH de 8. Por
clsoluciÓn. A continuación se estudiarán estos factores y consiguiente, el valor del potencial redox es fundamental
la incidencia que tienen en la movilización y ~pitación de cara a la movilización del hierro. Los ~ncipales facto-
ckllos iones más frecuentes de los silicatos. res Que afectan al Eh en los ambientes de meteorización son
El pH ckllas aguas continentales, según estudios geo- la accesibilidad de oxígeno atmosférico y la presencia o au-
qufmicos, fluctúa entre 4 y 9 (Mason, 1958). En la Figu- sencia de materia orgánica (Loughnan, 1969). La oxidación
ra 5.22 se representa la solubilidad de algunos de los es una reacción exotérmica que tiene lugar por encima de
compuestos más frecuentes en función ckll pH (Loughnan, la zona de saturación. Por debajo del nivel freático el am-
1969). El sodio y el potasio son solubles en cualquier va- biente es reductor y, por lo tanto, carece de oxígeno. Por
lor de pH Y los hidróxidos de calcio y magnesio también eso, en estos medios el hieno se encuentra al estado ferro-
se solubilizan en los pH de las aguas naturales. Por otra so y está en relación conel horizonte gley,originadoenáre-
p¡ne, los óxidos de titanio y aluminio y el hidróxido fé- as húmedas carentes de drenaje. Por otro lado, la materia
rrico son insolubles en los intervalos señalados. Única- orgánica es un poderoso agente reductor, ya que se oxida
mente los hidróxidos ferrosos y el titanio y el carbonato rápidamente, desprendiendo dióxido de carbono.
d.lcico están influenciados por el pH de las aguas natura- El potasio es un catión muy soluble, pero tiene la ten-
~s. La solubilidad de lasOice es baja, pero con un pH cla- dencia a Quedarretenido en las eSlTUcturas de los minera-
ramente alcalino se lixivia con relativa facilidad. La curva les de la arcilla del tipo iUita. No obstante, en condiciones
ckI su solubilidad se refiere a sllice amorfa y 110 a cuarzo, de elevada ~pitación se disuelve y 110 quedan vestigios
que tiene una solubilidad veinte veces menor que la slli- del mismo en el sistema.
ce amorfa (Carrol, 1970). No obstante, hay ambientes en La que1ación consiste en la unión de un catión con un
los que se alcanzan valores de acidez y alcalinidad muy agente acomplejante (quelato), como la EDTA. El resul-
elevados. Asf, el aluminio puede lixiviarse en forma de tado es la generación de un compuesto organometálico, de
aluminatos en los medios de ployo-Ioke muy básicos. En estructura anular con el catión en el interior de la misma
suelos con gran cantidad de materia orgánica, pueden al- (Bland y Rolls, 1998). Los cationes pinzados por estos
OInzarse valores de pH < 4 en los que el aluminio puede Quelatos suelen ser divalentes o trivalentes y estos com-
movilizarse. También la oxidación de sulfuros da lugar a plejos organometálicos so n bastante solubles. En la natu-
Que las aguas alcancen una acidez muy elevada. raleza se ~ucen por la generación de ácidos húmicos y
S potencial de oxidación-reducción (Eh) tiene una in- fúlvicos en los procesos de descomposición de las plan-
cidencia manifiesta en la solubilidad de cationes poliva- tas y de secreción de las raíces (Keller, 1957).
lentes, como el Fe y el Ti. Los elementos qufmicos Que se El cambio iónico es un proceso considerable en la me-
encuentran en estado de oxidación están en equilibrio con teorizaciónQufmica (Carroll, 1970). Esla IWcción entre los
iones de una disolución y los existentes en los minerales.
Los minerales de la arcilla son los ~ncipales responsables
• ro,
de la rupacidad de cambio en la meteorización de las ro-
9
-~ -, caso Si el mineral 110 es eléctricamente neutro, se adhiere
;'<!>I
,•
un catión a la superficie de la arcilla para neutralizar la car-
,..:;¡;
IJ- '
....
1
ga negativa. Un reemplazamiento frecuente es el de Si" por
\ ''''' A¡l+. Cada mineral de la arcilla tienen una capacidad de

,• cambio iónico; alcanzan los valores más altos los minera-

I,•3 /
1/ les del grupo de la montmorillonita
La hidratación es la adición de moléculas de agua a
la estructura de un mineral. Los óxidos de hierro al
hidratarse pasan a oxihidróxidos. El agua se introduce
"'~ fácilmente en las estructuras cristalinas de las arcillas
, \V
expansivas. También experimenta un considerable
aumento de volumen la transformación de anhidrita

AGURA .5.22
2 3(5

SoUlilidad
67

oon
.. a 910 ~1 2131(

respectO at pH de algunos
(SOP¡) en yeso (SO..ca ·2H¡O).
El factor más imponante que controla la velocidad de
desintegración de las estructuras cristalinas y de los pro-
~nleslitlerados por meteollzaeO:ln qurOTica (reoopilado ductos resultantes es la cantidad de agua de disolución.
de va~s autores por Lougnan, 1969). Con ella se lixivian los cationes solubles resultantes del
puceso de hidrólisis. La ¡;antidad de disolució n depende ferenciarlos. Estos se basan en escalas cualitruivas de fria-
dll volume n de agua que se pone en contacto con la su- bilidad (OUier, 1965, 1969b), ~dades mecánicas del
perficie mineral y de la solubilidad de este último. Cuan- regolito (Lum b, 1962, 1983) Yen la química y mineralo-
do la precipitación es importante y tiene lugar a lo largo gía de los perfiles (Grant, 1969; Sueoka, 1988; Geologi-
de un periodo de tiempo dilatado, los minerales más re- cal Society, 1990). A modo de ejemplo, Grant (\969)
9ste ntes, tal como el cuarzo, puede n desaparecer en di- denomina pH de anión a la relación entre los elemen-
solución. Las bauxitas de Weipa (Nortb Queensland, tos más móviles (Na, K, Ca Y Mg) Ylos minerales de la
Australia) derivan de la lixiviación de un substrato cons- arcilla residuales. CuanlO menor es el índice más inlensa
lituido por areniscas coolinfticas con 90% de cuarzo y 10% es la meteorización. Sueoka (1988) ~ el índice de
de caolinita Las ~cipitaciones monzó nicas han dado lu- meteorización química, que consiste en la suma de los por-
g1r a bauxitas con un 5% de cuarzo y pequeñas ¡;antida- ce ntajes de pesos moleculares de los óxidos de Al, Fe y
dls de caolinita (Loughnan y Bayliss, 1961). TI más el I-I:!0, dividido por el resto de los otros elemen-
Se han llevado a cabo diversas invesligaciones para tos (ál¡;alis, alcalino-térreos y sflice). En Thomas (1994a)
dlterminar el orde n de pérdida de los cationes más co- y Migon (2006) se encue ntran otros índices del grado de
munes. Polynov (1931) comparó el porce ntaje de la com- altemción.
posición de la materia disuelta en los rCos, pam cue ncas Como consecuencia de la destrucción de las estructu-
di drenaje en ro¡;as ígneas, co n la composició n de estas ras cristalinas por los ~sos de alteración se liberan di-
últimas. Obtuvo un orden de pérdida, que es el siguie n- versos ¡;ationes. Los de elevada solubilidad se lixivian por
te: Ca 2 + > Na+ > Mg2 + > K+ > Si0 2 > Fe20] > AI 20] . el agua, mientras que otros que permanecen en el residuo,
Ülros estudios indican que esta ordenación puede variar que se estructura para dar orige n a minerales de neofor-
w n el tipo de roca (Reiche, 1950; CarroU, 1970). mación (Bland y Rolls, 1998). Los más frecuenles so n los
La eslruc1ura cristalina juega un papel importanle en la minerales de la arcilla, el cuarzo y los oxihidróxidos de
meteorización de los minerales. En la cristalización mag- hierro y aluminio, que forman las COSlras lrueriticas. Es-
máti¡;a los minerales que ¡rimero se forman son los de ma- tos ¡;ambios traen consigo una disminución notable en la
yorpunlO de fusión. La secuencia viene representada por las resistencia a la erosión y cambios en la porosidad, per-
series de cristalización de Bowen (1928). La secuencia de meabilidad y co ntenido en agua (Lee y Fookes, 2005).
meteorización pam los silicatos más frecuentes ha sido ob- Los minemles de la arcilla son silicruos hidratados de
tenida porGoldich (1938), a panirde un esludio detallado aluminio, hierro y magnesio ordenados en ¡;apas, por lo
que se denominan filosili¡;atos. Las ¡;apas tetmédricas es-
de la meteorización de algunas rocas ígn~ y metamórfi-
cas (Fig. 5.23). La serie de Goldich es inversa de la de Bo-
we n, ya que los minem1e:s más fácilmente meteorizable:s so n
tán formadas por Si rodeado por cuatro iones de Y las
oclaédri¡;aS constan de seis iones de ° °
u OH di spuestos
los que primero cristalizan en un fundido de silicatos. en tomo a cationes deAI, Mg o Fe en posició n central. Es-
tas dos ¡;apas básicas se agrupan de tres formas distintas.
Primero, una capa tetmédrica se une a una octaédrica para
5,2,3,2 Grados y productos de meteorización formar eslructums del tipo 1: l. Los minemles de la arci-
Los grados de meteorización de los productos de altera- Ua de este tipo so n los del grupo caolinita-halloysita. En
ción son variables y se utilizan diversos índices para di - segu ndo lugar, dos ¡;apas tetraédri¡;as dispuestas simé\ri-

$:AIES ce CRISTAlIZACICW ce BOWEN SERIES ce METE<R1ZAC1CW ce GCl.C1CH

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FIGURA 5.23 Series de c"&talizaeó(ln de Bowen y secuencias de meteollzael6n de Goklch (adaptada por Ollier y Pain. 1996).

144 ~
mmente con respecto a una capa central octaédrica. Este 2. Zona de monosialitización con caolinita (2Si02
tipo de ordenación da lugar a los filosilicatos 2: 1, carac- . AI 20 J · 2~0) como mineral predominante en el
terísticos de los grupos de las esmectitas (montmorilloni- regolito, e n zonas con precipitación de 500-
la, beidellita y IIODtroruta) y de las illitas. La tercera 1.200/1.500 mm.
<rdenación resulta de la unión de una capa octaédrica en- 3 . Zona de alitización en la que la gibbsita
tre capas 2: 1 adyacentes y se conocen como minera1es de (A1(OH)J) se encuentra junto con la caolinita e n
la arcilla 2: 1: 1, de los que la clorita es el más frecuente. regiones con más de 1.500 mm de ~cipitaciÓn.
La génesis de los minera1es de la arcilla es compleja
Sanches Funado (1968) señala que la caolinita es el mi-
debido a la variedad de ambientes de meteorización. Pue-
neral de la arcilla más abundante en los trópicos húmedos.
den originarse como consecuencia de la alteración de mi-
Establece también unas diferenciaciones de regiones en
II:\roles que no son filosilicatos. Se liberan cationes, sClice
y alúmina y éstos se reorganizan formando minerales de función de los minerales ~inantes y de las ~pi­
taciones. En la Figura 5.25, se re~nta la cartograffa de
la arcilla. Cuando el minera1 que se altera es un filosili-
la mineralogfa de arcillas de suelos aluviales e n diferentes
mto, la meteorización puede ~uci~e fundamental-
regiones climáticas de Sri Lanka (Herath Y Grimshaw,
mente al estado sólido (Birkeland, 1984).
Los estudios de Sberman (1952) sobre la meteoriza- 1971). El papel de la temperatura en la generación de los
minera1es de la arcilla es analizado por lenny (1941). In-
ción de basaltos e n Hawaü señalan un aumento del por-
dica que el contenido de arcillas en regolitos de rocas
!;entaje de arcillas con el incremento de la ~ipitación,
asf como cambios e n la mineralogfa. En la Figura 5.24 se básicas es función directa de la temperatura. A 10 "C de
observa que la montmorillonita es un minerol caracte-
rfstico de bajas precipitaciones, que en condiciones de
mayor lixiviación da paso a la caolinita y cuando la~­
cipitación es más elevada el suelo se de:silicifica y se for-
man los oxihidróxitos de hierro y aluminio. También
indica que si existe un periodo seco el residuo de altera-
ción se enriquece e n óxidos de hi erro y de titanio. Cuan-
do la precipitación se desarrolla a lo largo de todo el año
t
-,-
los constituyentes fundamentales son los oxihidróxidos de
aluminio.
A panir de los ~ductos de alteración dominantes se
I
pueden distinguir distintas zonas de meteorización e n los
trópicos húmedos (Strakhov, 1961) (Fig. 12.4). Tambié n, Z(IIIASECA
Pedro (1966, 1968) diferencia:
1. Zona de bi5ialitización con formación de mine-
rales de la arcilla del tipo 2: 1 (montmorillonita, Moo .. i ..... ~¡-qoon
paq..oeres (:lO otidriideo ~ material
4Si0 2 · A1 2 Ü:J· H2 0), e n áreas con precipitaciones -.,
inferiores a 500 mm.

1/_~~~m~.~"~b~b~~__-.",~:;;:==~==
Ow.. 76 152 228 3)1
~ipílMi'n"""'(o;m)
380
__ .
·~
I ==="1
~ ..
ACURA 5.24 Desarrolo progresivo de tipos de arcila en F ICURA 5.25 Mineralogra de las areilas de suelos aluviales
_los de Hawai, bajo un clima constantemente húmedo en (jIerenleS regiones elimátcas de Sr! Lanka (Heralh y
(Sherman, 1952). Grimshaw, 1971).
.,
temperatura media anua/tenemos un 15% de arcillas e n el
suelo y a 16 "C un 50%.

re
Ducha ufoUT (1971) distingue tres tipoo funcbme ntales
alteración en los trópicos que caracterizan esquemáti-
mmente distintas zonas climátims . Reconoce los s uelos
""
.lO-
..
f\b¡¡jI¡o"j"..tu de l.
!
.g.
fers ia lít ico5 en zonas con precipitaciones de 500 a más

i ¡ .,
qoorfrio p:r tIfIIlÍÓIl
re 1.000 mm y temperaturas entre 13° y 20 oc, con es-
mectitas y comien zo de desilificación para generar cao-
linita y el hierro se presenta como oxihidIÓxidos co n
IIODtronita (variedad de Fe de la esmectita). Los 5IIel0ll te-
lT ug iOO505 se producen e n regiones co n temperaturas y
! JJ. --------- """"'....
Q-
"""
Q
..
_.... _
~pitaciones más importantes, con la mayorCa de las ar-
cillas de neo formació n del grupo de la caolinita . Final-
.Q. D
mente, los 5IIel0ll terral ítico5 correspo nde n a la fase
tlrminal de la evolució n y alteración de los suelos, don- .3- JJ.....
re los minerales primarios, salvo el cuarzo, se han hi-
!i-olizado totalmente, liberando oxihidróxidos de Fe y Al. r.... (.... joven) _
Oimáticamente se desarrollan con temperaturas medias
lJIuales superiores a 25 oC y precipitaciones por encima FIGURA 5.26 Distlftlu<*)n en profuldidad de los ninerales
de la ardla en lInCÓl del grado de Iix/via(jr)n. (a) Las
re 1.500 mm. oond;c;ones de lix/via(:;ón bvorecen la formaCÓl de caolinita y
El tipo Y la cantidad de minerales de la arcilla varian montmorilooita, que se encuentra en eondióones de máxima
p;d" lo general en profundidad, a unque algunos perfiles no ixivia<*)n. lb) El rebajalTienlo rápido de la superficie por
p-e:se ntan cambios substanciales. Estas variaciones deben erosO:ln hace alorar montmorilofita, que se encuentra en
oond;c;ones de máxima Iix/via(jr)n. (e) Con el tie~ la
estar relacionadas con la intensidad de la lixiviación, que montmorilorita de la superlcie se desi1icifica y se transforma
rmviliza a muchos iones y a la snice hasta importantes en caolirita. Nota: lasllechas más anchas in<lcan .... mayor
pufundidades. Esta modificación es bastante frecue nte . grado de Iix/via(jr)n (Birtc.eland, 1994).
~ este modo, la gibbsita e n superficie pasa hacia abajo
a caolinita o cuando ésta se encuentra e n superficie el mático tenga una larga duració n, ya que los cambios mi-
tránsito es a mo ntmorillonita (Loughnan, 1969). Estas se- neralógicos son lentos y si el cambio climático es breve
wencias pueden estar e n equilibrio con las co ndiciones no se producen modificacio nes detectables. En los vol-
lJIlbientales, pero éstas pueden cambiar. Si el perfil se canes situados en zonas tropicales húmedas, la edafogé-
tmSiona, la mo ntmorillonita forma parte de los aflora- nesis es relativamente rápida, pero queda frecuenteme nte
mientos superficiales, pero si el clima es agresivo se pro- interrompida por nuevas emisiones volcánicas q ue fosi-
duce la transformación de montmorillonita en !;"OOlinita e n lizan los suelos. En esas circunstancias la actividad e n-
;uperficie (Fig. 5.26). Si el descenso superficial, resul- dógena exhalativa es mucho más rápida que la
tante de la denudación, es lento y se compensa con la ve- pedogénesis y si tuviera lugar algún cambio climático no
bcidad de generació n de caolinita, el perfil modifica su quedaría registrado en el suelo (Fig. 5 .27).
ebtribución mineralógica (Birkeland, 1984).
La formación y transformación de los minerales de la 5,233 El perfil de meteorización
¡reilla e n el perfil de meteorización son procesos lentos.
!\Ir consiguiente, el eswdio de los minerales de la arci- Muchos de los modelados presentan una fina película de
na puede ser útil para llevar a cabo investigaciones pale- material meteorizado, pero otros están cubienos por un
o:;:limáticas ( Birkeland, 1974). Ya se ha se ñalado que la importante manto de alteración, cuyas propiedades ffsicas
rmntmorillonita se forma en zonas de escasa precipita- y químicas son de gran importancia para la evolución de
ción, mie ntras que la caolinita y la halloysita se generan las formas (Gerrard, 1988).
en regiones de gran lixiviación. Si encontramos caolini- La roca alterada in situ se denomina sa prolito, au nq ue
ta e n los suelos de un medio árido, debemos intelJlretar se utiliza el término más general de regolito , del griego
(f.le en ese área existieron en el pasado climas tropicales re8Os, q uesignifi¡;a manta o cobertera (Taylor y Eggleton,
húm edos. Por el contrario, cuando tiene lugar en una zona 2001). Incluye también las rocas meteorizadas que han po-
kida, con mo ntmorillonita en el perfil, un cambio cli- dido sufrir movimie ntos de masa peliculares (creep) o
mático hacia condiciones de gran lixiviación la montmo- actividad de animales y plantas (OUier, 1984). Los inves-
rillonita generada e n ese clima se transforma e n caolinita. tigadores franceses lo denominan allerita.AI material are-
~ esto se deduce que podemos detectar un cambio cli- lIOSO resultante de la alteración de un granito se le conoce
mático de húmedo a seco, pero no al contrario (Pedro el por gr ll!l o lem. Este puede originarse cerca de la super-
al., 1969; Singer, 1fJ7911980). Para q ue tengan lugar es- ficie o a mayores profundidades. Son esencialme nte azo-
tls cambios de fase mineral es preciso que el cambio cli- nales (Migon y Tbomas, 2002).

1 46 ~
FIGURA 5.21 Paleosuelos
rojos enlenados por cenizas
volcánicas. Rift valley
Grego ry. Kabemet (Kenia).

B límite ent~ la mea f~sca yla alterada puede ser neto mellOl" (Gerrard, 1988). Estas circunstancias han conduci-
como en los granitos o difuso como en las calizas y pi- do a Lelong (1966) a diferenciar entre una zona s uperior
zarras. A este límite Ruxton y Berry (1951) le dellODlinan de alteración e n la que el agua circula fácilmente incre-
superficie basal de meteorización, pero ha sido criti¡;ado me ntando los procesos de hidrólisis Y una zona inferior de
porsusimplicaciones estáticas. Este lfmite es dinámico, ya alteración e n la que la percolació n se efectúa lentamente a
que la alteración profundi za, por lo que parece ~ferible través de las diaclasas y fisuras. Todo ello ayuda a com-
Uamarle trente de meteorización (Mabbut, 1961a). ~nder las grandes potencias de rocas alteradas.
En investigación geológica se trabaja e n estas zonas
tropicales húmedas estudiando los distintos afloramie ntos
5,2,3,4 Profundidad de meteorización de mea sin alterar. Porel contrario, cuando se llevan a cabo
B desarrollo y profundi zación del ~golito es función de estudios del regolito co n fines aplicados (ingeniería civil,
ilctores climáticos (tempemtura y ~ipitació n), bioló- minería , agronomía, etc.) es necesario conocer la superfi -
gicos (vegetación), geomorfológicos (estabilidad superfi - cie de afloramiento rocoso y la profundidad del regolito .
cial), hidrológicos, geológicos (tipo roca y densidad de Esta se obtiene por sondeos mecánicos con el apoyo de
panos de fisibilidad) y cronológicos (cambios climáticos métodos geofísicos (Nocem y Matano, 2002). Las ¡;ante-
y tectónicos) (Faniran y Jeje, 1983; Thomas, 1994a). ms (Fig . 5 .28), labores mineras a cielo abierto, desmon-
La profundidad de meteorización resulta de un ba- tes de obms lineales, etc., son excele ntes lugares para el
lance e ntre la intensidad de la meteorizació n y la erosió n estudio de la profundidad de meteorización. Ollier (1965)
superficial, que está íntimame nte relacionada co n la to- registró profundidades de ISO m durante la perforación de
p:lgmffa. La erosió n hídrica e n los trópicos húmedos es túneles pam un proyecto hidroeléctrico e n Victoria (Aus-
bija (Foumier, 1960; Douglas, 1969), lo q ue favorece la tralia). Thomas (1965) indica una profundidad de 100 m
meteorización. El material alterado se de nuda fácilme n- en Nigeria y Ollier (\960) encuentra la misma e n Ugan-
te e n las ladems, pero cuando éstas so n de bajo ángulo, da. En Suraméri¡;a, Nagel (1962) e n las c~stas de meta-
ose trata de llanuras, la erosión es muy pequeña Por con- sedimentos en Brasil y Feininger (\971 ) en cuarzodioritas
siguie nte, la máxima profundidad de meteorización va- e n Colombia, señalan una profundidad superior a los 100
rm:s a e ncontrarla e n zonas aplanadas con clima propenso m. En la Tabla 2.9 de Migon (2006) se indican la poten-
pira una meteorización rápida, ~lieve de es¡;asos co n- cia de los mantos de alteración e n rocas granitoideas ac-
trastes y con vegetación q ue dificulta el desarrollo de tuales y be~dadas. En ella se observan disc~pancias con
la escone nt{a. En estas zonas la eros ión es mínima los datos aportados.
(Ollier, 1969a). En zonas áridas y semiáridas de Áfri¡;a (Tbomas,
La meteorización alcanza, dentro del perfil, su máxima 1974a) YdeAustralia (Mabbutt, 1965b) y en regiones tem-
intensidad en la zona de ailWción, pero en la de saturación pladas en Estados Unidos ( Kaye, 1961) Y Europa ( Demek,
también tienen lugar ~esos de reducción, hidrólisis y 1965; Gutiénez y Rodríguez, 1978; Molina y Blanco,
sustitución ióni¡;a, a unque la velocidad de las ~acciones es 1980) son relativamente frecuentes perfiles de meteoriza-
FIGURA :>.28 Qlnlera de
ganito en la que se obse rva un
perfil de meteollzaeión. Destaca
"zone felTalítica en la IXIrte
wperior y el adelgazamiento de
"0Tisma hacia el vale.
~recOda SIlo Pauto (Bra$il).

ción ~fundos. Es obvio que el orige n de estas potencias plaIlOll de fisibilidad, existentes en el macizo rocoso, co n-
(1) es posible bajo las condiciones climáticas en las que trola la potencia de la alteració n. La máxima profundidad
se encuentmn. Se deben interpretar como generados en cli- está en relación co n la mayor densidad (Thomas, 1966,
mas tropicales húmedos, de mayor agresividad química, 1994a, 2005) (Fig. 5.29), que en ocasiones correspon-
tal como señalan numerosos autores. Porlo tanto, la exis- de con áreas de intersección de sistemas de fracturaciÓ n.
tencia de potentes perfiles de alteración, situados en zo- Por eso, el fre nte de meteorización es muy irregular y no
IW fuera de los trópicos húmedos, es un bue n indicador guarda ninguna relació n co n el perfil topográfico. Por el
re cambio climático. contrario, la meteorización más profunda se encuentra en
La distribución espacial de los regolitos ha sido ana- los interfluvios. Esto puede ser debido a la erosió n flu -
lizada por Thomas (1974a). La influencia de la eslniC- vial de un perfil potente de meteorización (Fig. 5.30) o a
IIIra de las rocas es manifiesta, ya que afecta a la ~fun­ que la alteració n en los interfluvios es más rápida (Tho-
cidad de meteorización. De este modo, la densidad de los mas, 1994a).

FIGURA 5.29 Profuldidad de meteorizaelón, en


metros, en un granito biotitico de grano fino, cerca de JO$,
rorte de Nigella. 1: alloramiento de granit) fresco, con
equi(l$tancia de 15 m en too curvas de nivel. Se indican
1:16 cortes del saprofito Ua)-jb), (c)-(dl) (Thoma$, 1966).

' '' ~
flCURA .5..30 "-rIII potente de
meteor\ulcl6n Irddldo por el rkl
MaII'Ib¡. (KenI8) .

5.2.3.5 Zonas de meteorizaci6n roca fresca hacia las partes más altas y un aumento de la
angulosidad de los mismos hacia abajo. A veces, los blo-
B conjunto del perfil de alteración no está constitui do por
qUC8 diaclasados presentan una estru ct ura con.céntrica for-
un regolito carente de estructuración. sino que en ~ 5e pue-
mada po!' envolturas de materiales residuales y en su
den llevar a caoo un conju nto de diferenciaciones, que son
más manifiestas en rocas granfticas. Los primeros traba- interior la roca puede pennanecer total mente fresca. Esta
.Ps básicos en los que se establece una zonación del per- disposición se conoce como meteorh:lIC lón esferoid al
fil de meteomaciÓII fueron realizados en los granitos de (Figs. 5.31 Y 5.32). Parece ser que se origina por emigra-
Hong Kong por Ruxton y Berry (1957.1961 ) Y Berry Y ción de elementos denuo de la roca (OUier, 1984). Las par-
Ruxton (1959). WilheJ my (1958) los estudia enA$ia orien- tes superiores del perfil se erosionan fácilmente hasta la
1al. África. Centro y Suram6rica, Ptnfnsula 1bfrica y Cór- zona en la que predominan los bloques. Las zonas dife-
cega. Mabbut (196lb) los analiza en el oeste de AUSlI'1Ilia. renciadas se basan en el grado de alteraciÓII del granito y
En e1 perfil se observa una disminución de los bloque de e n la presencia de bloques sin alterarenel interior del per-

FICURA .5..3 t Me1eortzaciOn


estercid.t en YdcIInlcaa.
I'OCÜ
Fort de Fran;;e . I*, de la
Martri:;.a (Peque/lnAfdas).

C1pauIo s • ~_¡nci6n y rorm.s f'!SJbnlf!li 149


f1CURA .5.32 tleleOllzacOón
esferoO:lal en lavas tésioas del
11ft valley Gregory. KOOemet
(Kenia).

lil (Fig. 5.33). TOOoI¡ loo autores citados con anterioridad 5. Regolito con bloque paralelepipédicos próximos
levan a cabo divisiones del perfil basándose en estoo cri- t'fItre sr (Fig. 5.35).
1:rioo. Germrd (1988) efectúa una amplia recopilación de 6. Roca fresca.
las clasificaciones de perfiles de alteración propuestoo por
Como es lógico, la estruCluración de loo perfiles de mete-
clferentes autores. Ollier (1969b) propone una zonación,
orización de las rocas sedimentarias, metamórficas y vol-
'Jle es la utilizada más ampliamente (Gerrard, 1988):
cánicas son muy variables, aunque se puede aplirurel perftl
1. Suelo. tipo de ~Uiero En todas ellas, la fisuración del macizo ro-
2. Regolito carente de estructura. cooo juega un papel fundamental. Por otra parle, se pue-
3. Regolito que conserva la eSlructura de la roca den llevar a rubo diferenciaciones del perfil basadas en
(Fig.5.34). criterioo qurmicoo, minera\ógicoo, hidrológicoo e ingenie-
4. Regolito con bloques redondeados. riles, en función de loo fines que se persigan(Ollier, 1984).

5.2.3.6 l-é/ocidades de meteorización


Los procesoo de meteorización qurmica se manifiestan en
otras zonas climáticas, pero en lootrópicoo húmedoola ve-
locidad de alteración es mucho más elevada (Muxan y Bi-
rot, 1971). Es importante estudiar estoo procesoo, pero
también es necesario cuantificar la meteorización de las
meas.
Las metodologfas para su estudio son muy variadas. Se
pueden obtenerdatoo cuantitativoo de la alteración de pie-
........................
. .. . ..... dras de conSlrucción y ornamentales, cuya edad de insta-
lación se conoce. Es!oo trabajoo han sido llevados a cabo
:~::::: :. :::::::::::~:::::::<?:.:.:: ::: ::::::C! por numerosoo autores en distintoo climas (OUier, 1984).

Pg§g6<~ =..
:ar.IIB También se pueden conseguir cifros aproximadas mediante
investigaciones de laboratorio de envejecimiento acelera-
:ar.1I1 do. Los valores obtenidoo al comienzo de la meteorización
son mayores. Por lo tanto, las velocidades de meteoriza-
ción serán superiores a las exiSlentes a lo largo de toda la
alteroción. Se ha calculado que son 200-400 veces las ob-
tenidas en el campo (Swodoba-Colberg y [)rever, 1993).
f1CURA .5.33 T1pico perfil de meteorizao::jón desarlQlado en No obstante, uno de loo métodos más utilizados se basa
ganito <Jaelasado (mo<ificada de Ruxton y Beny, 1961). en la medida de la carga sólida y en disolución, en parce-
FICURA 5.34 PMiI de
etleración en grarito en et que se
observan estructuras primarias y
scNieren, .....1O oon el desarrolo
de meteorizao::;ón esferoidal. La
(Iapo$itiva oorresponde a una
cantera en la que se explota
oomo áridos el grarito arerizado.
Grarito de La Alberca (provincia
de salamanca, Espalla).

FICURA 5.35 PMiI de


Il"eteori2aeión en el que se
observa el tránsito de la 20na de
I:*)ques redondeados a
angoo$Os. Sistema Central.
CarTetera Vila(lllst~-ÁviIa,
Espalla.

las experimentales cerradas de unas decenas de metros de R0de8ia, la velocidad de rebajamiento superficial en gra-
largo. También estudiando la composición química del re- nitos es de 15 mm/ka en zonas lluviosas y de 6 mm/ka en
siduo de meteorización (Nabon, 1991). El periodo de ex- áreas más secas (Owens y Wa\Son, 1979). En el SE de Bra-
perimentación es variable y normalmente fluctúa entre 1 sil, Vasconcelos 4 al. (1992) IK"OPODen una edad, obteni-
y 5 años. En las áreas tropicales húmedas de sabana del da por~Arg y «>Ar/w9, de 10,1-5,6 Ma para regolitos
C'amemo se han obtenido rebajamientos superficiales de profundos (> 20 m). En Nueva Caledonia se han obteni-
1-2 mmJka (ka - 1.000 años) (Birot, 1978) yen la selva do valores de erosión en rocas ultrabásicas de unos 28
de Costa de Marfil 1). mm/ka (Roose y Lelong, 1976). En mm/ka(Tre:scases, 1973, en Muxan y Birot, 19TI). En una
Burkina Faso, Senegal y Costa de Marfil las cifras fluc- recopilación efectuada sobre velocidades de alteración se
túan entre 1-8 mm/ka (recopiladas en Goudie, 1995). Otra estiman unos valores aproximados de 2-50 mm/ka (Tho-
metodología consiste en estudiar las cargas de fondo, en mas, 1994). No obstante, persiste una confusión entre la
suspensión y disolución de pequeñas cuencas. En New En- edad de un perfil de meteorización y la velocidad de for-
gland (oeste de Australia) 1. B. Field encuentra en el es- mación del saprofito. En áreas templadas humedas, como
tudio de tres cuencas experimentales que la carga en los Apalacbe:s, las velocidades de formación del saprofito
clsolución es diez veces mayor que el material en sus- son por término medio de 20 m por millón de años
pensión y la carga de fondo es prácticamente nula Los va- (Cleaves et al., 1970). En las zonas tropicales húmedas se
lores de denudación obtenidos son de 14,4 mmJka para pueden formar 50 m de saprofito en el último millón de
tnsaltos y de 4,5 mm/ka paro granitos (Ollier, 1984). En años (Tbomas, 1994a). Finalmente, se pueden calcular
velocidades de meteorización en largos periodos de tiem- res a los señalados por Thomas (1994a). Al considerares-
po a partir de dataciones absolutas de materiales geológi- laS imponantes magnitudes de tiempo, hay que tener pre-
cos (piroclastos, lavas, etc.). Sin embargo, existe una gran sente los cambios climáticos que se han sucalido a 10 largo
incertidumb"e entre la relación meteorización-tiempo, que de la configuración del perfil. En periodos secos la velo-
II:lf!Ilalmente no es lineal (Vtles, 2(01). cidad de meteorización se amortigua, mientms que la de-
Los valores obtenidos por métodos experimentales se- nudación se incrementa.
iUlan que la mayoría de los regolitos se han formado du- Recientemente ha surgido una nueva técnica de méto-
mnte el Cuaternario, ya que los valores medios de la dos cosmogénicos de datación a partir del estudio de los
velocidad de alteración so n del orden de 20 m por millón anillos de meteorización (Gorgor¡ y Dom, 2005). Para ello,
de años. Los valores indicados por Birot (1978) para la al- es fundamental tener anillos de meteol"ización(WR). Este
J:mción de 1 m de granito enselva húmeda so n de 50.000 método tiene numerosas aplicaciones en Geomorfología
años y en sabana de 70.000 años. Todos ellos son simila- y CiencIas conexas.

5.3 Formas resultantes de la meteorización


Las superficies de las rocas pueden estar afectadas por me- que al agruparse dibujan un morfología en panal de abeja
J:orización diferencial y ésta puede dar lugar al desarro- (lwneycomb). Su origen es controvertido y se atribuyen a
llo de distintos tipos de microformas. Este micromodelado la erosión cólica, descamación, crioc1astia y meteorización
se sitúa en la base de paredes verticalizadas dando lugar salina. Son frecuentes en ambientes costeros (Mustoe,
acavernas o abrigos, en laderas rocosas inclinadas donde 1982) (Fig. 11.13). Monershead (1994) señala una veloci-
se localizan alveolos y tafonis yen superficies horizonta- dad mfnima de meteorización de 1 mm/año para los alve-
kls o de escasa inclinación en las que se reconocen gnam- olos de ambientes litorales.
mas o pilancones de meteorización. Todas estas formas Cuando las dimensiones son mayores, decimétricas y a
pueden encontrarse en un mismo aflOJamiento rocoso y veces métricas, reciben el nombre de tafoni!¡, palabm ita-
aUlIQue en los desiertos son muy frecuentes se localizan liana (Fig. 5.31). Suelen presentarse agmpados ytienensec-
también en otros climas (Martini, 1978; Twidale y Corbin, ciones circulares o e1fpticas y a vece:s, el fondo aparece
1963). Se desarrollan sob"e todo en rocas isogranulares fg- cubierto de detritos (Mellor et aJ., 1991), que se movilizan
~ (granitos,riolita) y sedimentarias (areniscas), aunque por el viento, lluvia y escorrentía. Pueden crecer y unirse
también se reconocen en conglomerados, gneises y pórfi- unos con otros y también en su crecimiento hacia el interior
00s (Goudie y Viles, 1997; Goudie, 2004e). puede conectar con otro tafoni. A veces, al igual que los al-
La base de los afloramientos rocosos presenta un ma- veolos, se presentan orientados según planos de debilidad
yor contenido en agua, en parte debido al ascenso porca- de laroca,a veces imperceptibles. Lasuperficie rocosa sue-
plaridad. Por consiguiente, la meteorización es más le presentar descamación y en el interior del tafoni son fre-
importante que en las partes superiores, donde la roca está cuentes las eflorescencias salinas. Su origen es controvertido
seca y ~ticamente sin meteorizar (Mabbun, 1977). Es- (Twidale y Vldal Romanf, 2(05). Algunos autores diferen-
tas circunstancias explican el$ocavamiento basal re las cian entre tafonis de pared y tafonis basales, ligados a los
paredes rocosas que se desarrolla más fácilmente en las w- ~ de socavamiento basal (Smith, 1978; Bmd\ey el al.,
nas de umbrCa, dando lugar a cavema$ o abrigOll (Howard 1978). Se está de acuerdo en que los procesos dominantes
y Selby, 1994). Cuando el socavamiento afecta a cerros son los que están en relación con el movimiento del agua
lisiados o inselbergs se producen monolitos en forma de con sales ~mas a la superficie, que corresponden a ha-
hongo. Esta morfología también puede producirse por me- loc1astismo y humedecimiento y secado. También se adu-
J:orización subsuperficial y posterior exhumación, cons- cen el termoclastismo, crioclastia, disolución de cementos
tituyendo un excelente ejemplo de este origen los carbonatados y erosión eólica (Evans, 1969-70; Mustoe,
espectaculares voladizos de la Península del Eyre, en el sur 1983; Young, 1987; Robinson y Williams, 1992). Además
re Australia (Fig. 17.2) (Twidale, 1962). de estos Inlce!lOS subaéreos, algunos tafonis pueden gene-
En paredes rocosas de moderada o gran inclinación se rarse por meteorización bajo la superficie del suelo Y pos-
localizan oquedades redondeadas, que en ocasiones acribi- terior exhumación por erosión (Dragovich, 1969). Por oIm
llan la roca por completo. También se observan en el talud parte, en ambientes de marcada aridez el desarrollo de los
sobre bloques de~dos. Si el tamaño de estas oqueda- tafonis es muy escaso, ya que la carencia de agua impide la
des es centimétrico se les denomina a1 veo101l (Fig. 5.36), acwación de muchos ~llOS de meteorización.
FlCURA 5.36 Alveolos en
silJcea det
ar9r8sca
Bunt&andsleln, Bezas (provincia
de Tel\let, Espalla).

FICURA 5.37 TaIoní& sobre


tn'I pared rocosa constituida
por
ar9r8scaS calcáreas det
Oligoceno, en la Depresión det
8;110. LOOlabnis, de lamano
variable, se presentan orientados.
AlJelda (provincia de Huesca,
Espaila).

Los tafonis formados en la costa de Córcega, Elba y y Benito, 1990). Sancho y Gutiérrez (1990) señalan que
Cerdeña se pueden diferenciar entre los que se originan el cklsarrollo de la tafonización de areniscas oligoce-
por meteorización cavernosa (!afonis) y los más pequei\os, nas de la Depresión del fuo, bajo condiciones semiári-
como los alveolos. La descamación de los granitos es pa- das, depende de la inclinación de la superficie de aflora-
Iecida, excepto e n los cristales de balita, que son fre- miento , factores texturales, meteorizació n de los
cuentes e n las zonas de descamación y disgregació n feldespatos, humedecimie nto y secado y haloclastismo.
granular. Las biotitas se impregnan de balita y están so- Por otra parte, parece ser que los tafonis necesitan dece-
metidas a es fuerzos inducidos por el crecimiento de cris- nas de millones de años para su desanollo (Norwick y
tales, que produce una expansión. La expansión térmica Dexter, 2002).
por insolación es tres veces mayor e n cloruro sódico que En las superficies de afloramientos rocosos horizon-
en otros minerales constituyentes. Las biotitas se rompen tales o de débil inclinación se desanollan pequeñas de-
en pequeños fragmentos que rellenan pequeñas oqueda- presiones cenadas denominadas gnamma!l o p illlDCOoeS
ckls, lo que sugiere que la meteorización física es mayor de meteo rización (1\!f(Jfherif18 pits) (Fig. 5.38), que tam-
que la qufmica y produce las zonas ckI ablación cóncava bién tienen numerosas denominaciones locales. Se pre-
mmeterística de los tafonis mayores (Frenzel, 1989). sentan por lo geneml agmpadas y sus diámetros más
Qro aspecto investigado es el ckll análisis morfológico frecuentes son decimétricos, aunque también se recono-
ckI los tafonis {Calvin y Cailleux, 1972; Rodrlguez y ce n otras de tamaño centimétrico y métrico (Fig. 5.39), Y
Navascués, 1982; Sancho y Gutiérrez, 1990; Sancho su profundidad suele ser función de su diámetro. Sus for-
f1CURA .5.38 GlanYrl(ls en
p::lzo o plt$, de desigual
desarrolo elaboradas en
lI'eniscas Ol'ÍIOOet\'ls. Estas
pequellas depresiones oerradas
se presentan rellenas de malerial
imo-ereillo$O. Reglón de Alea/líz
jlrovincia de Teruel, Espalla).

f1CUltA 5.39 Glamma en


p::lzo de UlOS 2 m de diámetro,
bIOgrafiada desde un
~liOOptero, elaborada en
lI'enisca& del Bultsandstein.
Bezas, Sierra de Albarraern
jlrovincia de Teruel, Espalla).
Fotl B. Leránoz.

mas en planta son variadas, si bien predominan las mor-


illogfas circulares y elípticas. Algunas gnarnrnas tienen
rordes muy irregulares, q ue suelen producirse por coa-
lescencia de varios individuos. Las secciones transversa-
les presentan una gran variedad (Gutiérrez e Ibáñez,
1979) (Fig. 5.40) Y las gnarnrnas pueden clasificarse en
función de las mismas (Twida1e y Corbin, 1963). Se di-
~rencian las gn.amma$ en pozo o pils wn una gran pro-
fundidad respecto al diámetro (Fig. 5.38), las gn.amma$
en cubeta o poWl p:lco profundas e n relación con su diá-
metro (Fig. 5.41) Y en ellas son frecuenles los voladizos f1CUJlA 5.40 Seociones trans~rsales de gnanYl"la& en la
y, finalme nte, las gnammas en $illón o ormclulir, situa- legión de AtcaIIíz (provincia de Teruel, Es¡:ra/la). De¡¡resión del
ws en laderas de poca inclinación, con secció n transver- B:lro. 1: gnanYrl(l de bordes tendidos. 2: gnanYrl(l en pozo o
piI. 3: gnanYrl(l en cubeta o pan. 4a: gnanYrl(l en cubeta con
;al triangular y constituyen un paso intermedio hacia las -.dadi2l). 4b: gnanYrl(l <lsimétllca. 5: gnanYrl(l en &iIón o
rmrl"ologías de tafonis. Se originan por meteorización di- ¡rmc/lair (Gufiérrez e rbé/lez, 1979).
se encue ntra en todos los climas, pero fundamentalmente Qra micromorfologCa, de desarrollo fundamental en
en los claramente húmedos, quese suele denominar Plieu- rocas graníticas, es el agrietamiento poligonal (poIygQ-
dolapiaz (lWothui1l8fluus) (Fig. 5 .43). Se desarrollan fItÚ cracking) (Fig. 5.44), también Uamado hieroglifo
sobre todo en superficies roCOllas de gran buzamiento(Mi- (Twidale y Vidal Romaní, 2(05), que se locali:m en cual-
gon, 2006). Su orige n puede deberse a meteorización, dis- quier ambiente climático. Los polfgonos tiene n diámetros
gregación granular y erosión hldrica de los detritos entre 5 y 30 cm (Migon, 2(06), grietas de hasta 5 cm de
Iesultantes (Birot, 1958; Czudek et al., 1964). Wtlliams y anchura que pueden penetmr algunos centímetros (Twidale
Robinso n (1994) estiman que juega un papel imponante y Vidal Romaní, 2(05). Se desarrollan fundamentalmen-
el proceso de humedecimiento y secado. Por otro lado, te en rocas isogranulares y de grano medio. Se ha invo-
1Widale (1982b) señala un orige n subsuperficial. La pre- cado un orige n debido a planos de dislocación de
sencia de pseudolapiaz en diversos menhires, desecha la cizallamiento (Vidal Romaní, 1991) y la otro hipótesis se
hipótesis de orige n en el Terciario de estas formas (Czer- fundamenta en la meteorización y la erosión, localizada
vinski y Migon, 1993). típicamente sobre grandes bloques o plataformas.

AGURA 5.43 Pseudolapiaz


desarrollado en un gran bloque
ganflioo. Cascada det Xallas.
Ezaro (provincia de la Co rulla ,
Esp:IIIa).

AGURA 5.44 nlenso


ag~talTienlO poligonal en
ganito. Sierra de Xures
jllovincia de Orellse, Espaila).
'a·"
Geornl'u~

CONTENIDO

8.1. ntmducciOn
8. 2. Breve historia de la Geomorfologla Fluvial
8.3. Elsislema fluvial. Concepto de hidrosislema
8. 4. Morfometrfa de ~a cllEInc:a f\lvial
8.5. I-idráulica del flujo fluvial
8. 6. Transporte de sedimentos
8.7. Erosión fluvial
8. 8. PerU Iongitudilal. Nivel de base. Capturas
8. 9. Sistemas de canales fluviales
8.10. Canales fluviales y su estabilidad
8.11 . MetamorfosiSdelosrfos
8.1 Introducción
Se conocen muchas definiciones de GeomoñologCa Fluvial dominio del ingeniero hidráulico, mientras que las di-
y algunas las recoge Gregory (2004a). Estimamos que una mensiones y el sistema de canales son problemas geo-
de las más completas es la ~('$I por Richards (1987), rmrfológicos (Chorley et al., 1984). Un problema para
en la que considera como objetivo fundamental de la Ge- los geomorfólogos es la determinación de las caracterCs-
('fIlorfología Fluvial la explicación de las relaciones entre ticas del canal , ya que e n la mayolÍa de los casos lo ve-
pucesos físicos del flujo en canales de lecho móvil, la me- rms cubierto parcialmente de agua. En los periodos
cánica del transpone de scdmentos forzado por el flujo y secos y en las regiones áridas y semiáridas, no discurre
las formas de los canales aluviales creadas porel \Ianspone agua por los canales la mayor pane del año. Los canales
de sedimentos. de las zonas áridas so n efímeros, ya que el agua discu-
Los rCos son esencialmente agentes de erosió n y trans- rre durante las tormentas, en contraste con los cursos Ru-
pme, que suministran a los océanos agua y sedimentos viales perennes de las regiones húmedas. Los rCos
pucedentes del continente. A pesar de que <0,005% del intermitentes fluyen estacionalmente al menos durante
agua continental se encuentra en los rCoo en un momento un mes al año.
determinado, el flujo del agua es una de las fuerzas más S más importante de todos los procesos geológicos
importantes que operan en la superficie terrestre (Knigh- que actúan e n la superficie terrestres es el agua de esco-
ton, \998). Los rCos transportan alrededor de 19.000 mi- rrenlÍa (Monsawa, 1968). Crea una gran parte del paisa-
Uone:s de toneladas de material cada año, 80% como sólido je y forma llanuras de inundación en las que se
y20% en forma disuelta (Meybeck, 1979; Milliman y Me- construyen muchas de nuestras ciudades. La acción flu-
acle, 1983; Walling, 1987). Durante las inundaciones, las vialgenera laderos abmptas, que al aumentar su inestabi-
cifTaS obtenidas paro algUIlOll ríos son grandiosas. Por ejem- lidad dan orige n a deslizamientos. El agua de fusió n de
plo, la inundación muy destructiva del rCo Mississippi de los glaciares discurre por canales trenzados (braided)
1973 alcanzó en San Luis un caudal de 24.2\0 ml/se". La transportando los materiales glaciares rco abajo. Los rCos
máxima inuncbción de este rco superó los 56.640 m /seg, exorreicos vienen sus aguas a los océanos, pero los que
pero es inferior al caudal medio del rco Amazonas, que es fluyen por zonas e ndorreicas depositan su carga en cuen-
el. mayor de todos los rCos (Fig. 8.1) (Chorley et oJ., 1984). cas interiores. Finalmente, las corrientes subterráneas mo-
Un rco es un cuerpo de agua que fluye en un canal. vilizan panículas por debajo de la superficie terrestre
las caractelÍsticas del flujo del agua constituye n el (Morisawa, 1985).

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.orrazo"U 10

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F1GURA 8.1 1..0$ rros Amazonas
y Mis&iOOppf. A. La cuenca del rro
Amazonas cubre 6 mIones de km"
., I
y $U tamallo equivale a las "'.
¡:elles de los Estados Unidos. B. i
Cl>n1laraeión de las seor;;ones
tansversales del rfo Amazonas en •
Cl)i(Ios (a unos 700 km. de $U
deseOTtlocadura) y la del rro
~p¡ en Vd<&tlu"íl (a UlOS
!DO km. del detta). C. COll1laracÓÓn
de los caudales del rro Juna.¡nnas
I
en Ol:*:los y del rro Mississippi en
\AeI<$burg (ChQrtey el al. 1984).
• 2000 4.000 11000
.Ind1.J1II .., pies
a.ooo
8,2 Breve historia de la Geomorfología Fluvial
B desarrollo de la GeomorfologCa Fluvial ha ido parejo pueden analizar los ~greSOlJ de la investigación sob"e los
al incremento de conocimientos en GeomorfologCa. Du- ~ceSOlJ Fluviales y las formas resultantes. Junto con la
mnte los siglos XVII y XVIII los ingenieros hidráulicos, cuantificación de las cuencas de drenaje iniciada por Hor-
como Perrault, Surrell, Guettard, Desmarest y De Saussure ton (1945), recogida y ampliada por Zavoianu (\985), se
se ~ocupaban de la degradación y formación del paisa- llevan a cabo numerosos experimentos en laboratorios so-
je por acción Fluvial, a pesar de las ideas diluvialistas que bre GeomorfologCa Fluvial (Schumm el oJ., 1987). En el
Ieinaban en esa época. Estas ideas fueron paulatinamente pasado los sistemas fluviales han estado sometidos a cam-
cklsecbadas a partir de los trabajOll de los geólogoo es- bios climáticos y a deformaciones tectónicas (Schumm et
coceses HUl10n (siglo xvm) y Lyell (siglo XIX) y, final- al., 2(00) que, entre otras situaciones, pueden desenmele-
mente, se acabó con el catastrofismo, impemnte durante nar o facilitar la generación de paleoinundaciones (Baker
muchos siglos. Con ellos comienza el desarrollo científi- y Bunker, 1985; Benito y Thomdycraft, 2004a, b).
co de la Geología y, por lo tanto, de la Geomorfología. Si siempre fue importante el conocimiento, comporta-
Los avances más interesantes a final del siglo XIX se miento y predicción de los CUTSOlJ Fluviales, en la actuali-
cilben a los geólogos norteamericanos Dul10n y Powell, dad y como consecuencia del bagaje adquirido por las
que documentaron la acción erosiva de los rCos para for- técnicas de cuantificación, podemos ser capacell de efec-
mar cañones. A Powell se debe el concepto de nivel de tuar labores de predicción sobre el comportamiento de los
base de erosión; consideró la existencia de niveles de base sistemas Fluviales ante variaciones en el medio ambiente.
locales y al mar como nivel de base general. También cla- Uno de los aspectos de la GeomorfologCa Fluvial es el
!ificó los rCos en consecuentes, antecedentes y sobreim- de la explotación de sus reCIITSOS, que pueden crear nume-
pue81OS. Las contribuciones del geólogo norteamericano rosos ~blemas ambientales (Brierley y Fryirs, 20(5). Los
Gilbert durante finales del siglo XIX y principios del xx, humanos necesitan agua para sus necesidades. En el mun-
se ocupaban de los procesos de la mecánica del flujo, ca- do actual la superpoblación (más de 6.(0) millones de ha-
pacidad y competencia, ase como el concepto de equili1:rio bitantes en el mundo) es el ~blema más serio con el que
(gratk) y la interdependencia de las variables dentro del se encuentra la humanidad, ya que ésta demanda agua al
;istema fluvial(Morisawa, 1985). medio ambiente y éste se ve sometido a una intensa pre-
\Vi.Iliams Morris Davis estableció en 1899 su ciclo de siÓn. LosrCos nos suministran agua, tanto de boca como de
erosión (juventud, madurez y senilidad) Y sus ideas per- regadío, generan energCa hidroeléctrica, refrigeran las cen-
duraron hasta el advenimiento de los métodos cuantitati- trales nucleares, son explotados como placeres y utilimdos
vos en los sistemas Fluviales (Morisawa, 1968) a mediados para la navegación y deportes, y las morfologCas resultan-
del siglo xx. El tratado de mayor impacto, que reúne las tes de su actividad originan bellos paisajes que son objetos
investigaciones de los autores, fue Flm'ioJ Processesill Ge- de visitas turísticas. También los rcos son vías de evacua-
oowrphdogy (Leopold et oJ., 1%4), que ~porcionó la ción de sustancias residuales. Igualmente, los ecosistemas
base de la investigación de los sistemas Fluviales actuales. Fluviales son de vital importancia para determinados há-
En las siguientes década;¡ se publicaron varios tratados de bitats de flora y fauna También el agua constituye un ries-
GeomorfologCa Fluvial. Gregory (2004a) indica las carac- go natural de cara a las sequías, polución e inundaciOnell.
terlsticas fundamentales de los mismos: dinámica y mor- Estas últimas afectan a la vida del hombre Ya sus ~e­
fologCa (Morisawa, 1968), forma y proceso (Richards, dades. El hombre se ha asentado y explotado los recUTSOlJ
1982; Morisawa, 1985; Knighton, 1984, 1998), rcos y pai- de las llanuras de inundación fluviales y de las zonas dese-
saje (/OIldscape) (Petts y FOSIer, 1985) y el sistema fluvial dimentación de los abanicos aluviales y, posiblemente sin
(Schurnm, 19TI). Todos ellos son tratados en los que se saberlo, se encuentra en zonas de peligrosidad.

8.3 El sistema fluvial. Concepto de hidrosistema


Dtnante las tres últimas décadas, el concepto de sistema qufmicos y biológicos (Piégay y Schurnm, 2003). Ha
(Chorley, 1962) se ha utilizado con ~fusión en ciencias tenido una gran influencia en GeomorfologCa Fluvial
ambientales con el fin de conectar los procesos físicos, (Chorley y Kennedy, 1fJ71) y se ha ensamblado con otras
d.sciplinas próximas, como ecología, hidrología, geo-
gra lla humana y gestión del medio fl uvial( Hack:, 1960;
Stoddan, 1965a; Schurnm, 19TI; Dunne y Leopold, """" ~-..
(eh!, ..........,..,
1978). uso dellI.IlIIo)
El sistema se puede definir como una combinación sig-
ni ficativa de cosas que forman un conjunto complejo, co n
conexiones, intenelac iones y tmnsferencias de energía y
materia enrre ellos. En el caso de sistema fluvialno solo
----
implica a los canales Ruviales, sino tambié n al conjunto
re redes de drenaje y zonas de sedimentación de abanicos ------
al uviales y deltas y tambié n a las escorre nlÍas y sedimen- "'""'"
(10 la ",... bej.
100 de ladera (Piégay y Schurnm, 2003).
El sistema flu vialcambia con el tiempo, debido a la ac- ..........,..
(Ji ... ÓiI boiIsII,
)
tividad de los procesos erosivos y de sedimentación, y FIGURA 8.2 Sslemallu.-.alidealizado (SdlulTIll, I gn).
tambié n responde a los cambios climáticos, modificacio-
!liS del nivel de base, tectónica cuaternaria y actividades Al definir las componentes del sistema Flu vial, se debe
humanas (Park, 1981). Por consiguie nte, las labores de establecer una escala temporal, ya que el rango de las va-
p-edicción en un sistema fluvialso n difíciles de llevar a riables y sus intersecciones cambian según la escala utili-
cabo debido a su variabilidad. mda (Tabla 8.1). El tiempo, la geología y el clima son
La Figura 8.2 representa un esquema idealizado de un variables independientes, mientms que la vegetación, el re-
lislemll fluvial (Schurnm, 1m) en el que se distingue n lieve, la paleohidrología ylas dimensiones del val le cons-
ves zonas. El área más superior de la cue nca (Zona 1) tituye n variables depe ndientes. Durante el tiempo
constituye el m de producción de escorre nlÍa y sedi - geológico te nemos escasos o ningún conocimiento en re-
mentos. La Zona 2 es el sector de la transferencia y en la lación con las variables depe ndientes, tales como las va-
Zona 3 se IK'Oduce la sedimentación (abanicos aluviales, riables re lativas a las dimensiones del canal y estas
reltas, llanuras de inundación). La divis ión parece artifi- Y.lriables se clasifican como indeterminadas (Schurnm y
cial, ya que los rCos transportan, erosionan y depositan en Lichty, 1965).
todas las zonas. No obstante, cada una de ellas se carac- Las vllr illble$ morfológicas independiente$ ajustan
eriza por el ~dominio de un IW'OCeso. su respuesta en función de la interacción de variables que

TABLA 8. 1 Las variables Fluviales duranle inIervalos de tiempo de duración decrecienle


(&;tll.mm y Lictlty, 1ge5).
r----------------rVariallla det ... rios
,
1. r .. mpo Independenlil No rtllBvanlil No rtllBvanlil

2. Geologla ¡r.lologla y estructura) Independienlil Independente Independente

3. Clima Independenlil Independente Independente

4. Vegetación ¡tipo y densidad) Dependente Independente Independente

6. Rer.. ve Dependiente Independente Independente

6. PalBohidrologla (descarga a largo plaro de Dependiente Independente Independente


agua y sedilTlllntos)

7. DilTlllnsiones del vallB ¡anchura, profu ndidad Dependiente Independente Independente


y pendenlil)

a Descarga ITIIIdia de ag ua y sedilTlllntos Indeterminado Independente Independente


,. Morfologla del canal (anchura, profundidad, IndelBrminado Dependente Independente
pendente, forma y sistema)

". Descarga observada de agua y sedilTlllntos Indeterminado Indeterminado Dependente

". CaracteristicllS del flujo observadas


¡profundidad, velocidad, turbulBncia, ele.)
Indeterminado Indeterminado Dependente

278 ~
reflejan aspectos independiente'l hidrológicos y sedimen-
IOlógicos de la cuenca Fluvial. Por otra parte, definen la
fuerm ejercida por el fluido en el flujo de la corriente y la
resistencia al cambio morfológico de los materiale'l sobre
los que se desarrolla el canal. Según Richards (1982), las
¡rincipale'l variable'l independientes son la energía de la co-
rriente, el tamaño del sedimento junto con las caracterCsti-
!;"aS de su distribución y la forma de las partículas de tamaño
grava Todas ellas reflejan la energía de la corriente y las
propiedade'l del sedimento. Las variab1e$ morfo1ógica$
dependientes son la geometría del canal, que e'l tridimen-
sional, la sección transversa1, forma en planta y propieda-
des del perfil longitudinal, que constituyen la morfología
....,
.... L --fg

completa y están fntimamente interrelacionados.


Fn la actualidad los geomorfólogos participan en in-
vestigaciones Fluviale'l con otros científicos del medio
ambiente y los ~e'los geomorfológicos se consideran en F IGURA 8.3 B hidr06istema, un sistema coll1lleiO con tres
Ielación con los ~esos biológicos y la actividad huma- ejes. bidire(l(jonales: aguas aniba y abajo, máruenes del canal,
ambientes superlciales y subterráneos (PI6gay y Sehumm,
na. El concepto de hidrus istema proporciona un armazón 2003).
en el que es posible evaluar tale'l interacciones (Roux,
1982; Amoros y Pet\ll, 1993). El hidrosistema se puede de-
finir como un sistema en tres dimensiones (Fig. 8.3) en el 2000). El comportamiento del canal implica la arquitec-
que las componente'l longitudinal (aguas arriba y abajo), tum de la llanum de inundación y, por consiguiente, su di-
lateral (márgenes de canal) y vertical/superficial (subte- versidad biológica. La dimensión vertical produce la
rráneo) tmnsfieren energía, material y biota. Por consi- degradación o agradación del canal y e'ltos cambios pue-
guiente, depende de las intemcciones dinámicas de los den inducir en las fluctuaciones biológicas y qufmicas de
p-ocesos hidrológicos, geomorfológicos y biológicos que la llanura de inundación. Por ejemplo, la incisión del ca-
actúan en sus tres dimensiones en un amplio rango de nallleva parejo el descenso del nivel freático, que clara-
tiempo (Piégay y Schurnm, 2(03). mente afecta a la flora.
la dimensión longitudinal se define por las relaciones El concepto de hidrosistema puede ser considemdo
corriente arriba y abajo. Por ejemplo, un canal aguas am- como una extensión del concepto de sistema fluvial
tu. e'ltá influenciado por los cambios en el aporte de sedi- (Schurnm, 1fJ71), aplicado a grandes ríos con llanuras de
mentos, y se puede producir agradación o acreción. Aguas inundación bien desarroUadas. Implica 110 solo a ~e­
abajo, un descenso del nivel de base ~duce erosión re- sos geomorfológicos, sino también a ~esos biológicos
montante, que trae consigo el afloramiento del1echo flu- y qufmicos. Mientras que el sistema fluvialacentúa las
vialrocoso. La dimensión lateml es bastante compleja en dimensiones tempomles y longitudinale'l, el concepto de
los cambios de canale'l o metamorfismo de los canales. hidrosistema enfatiza las dimensiones laterales y vertica-
Asf, el río Ubaye, afluente del Durante en los Alpes fran- les, que son más importantes en las grandes llanuras de
ceses, es un canal trenzado (broitkd) durante su recorri- inundación y ejerce n una gran influencia en el almacena-
do por formaciones margosas, pero se conviene miento de aguas subterráneas aluviales, riqueza ecológi-
paulatinamente en meandriforme y luego en canal recto ca y regeneración de la vegetación del margen (Piégay y
cuando discurre por rocas más resistentes (Piégay el aJ., Schurnm, 2(03).

8,4 Morfometría de una cuenca fluvial


Una cuenca fluvialo de drenaje comprende todo el área que Es el resultado de las interacciones del flujo de la materia
le ~ona la escorrent{a superficial (Gregory y Wa- y la energía frente a la resistencia de la superficie topo-
Uing, 1973). La cuenca de drenaje e'l una entidad bien de- gnifica (Zavoianu, 1985). Se hace necesario estudiarla con-
finida topográfica e hidrológicamente y se considera como figuración de la cuenca fluvialpara conocer su morfología
una unidad geomorfológica fundamental (Chorley, 1969). y las relaciones ~ceso-forma. Este estudio hay que ex-
p-esarlo cuantitativamente y para ello han sido propuestos pio de que en una región de clima, litologfa y e'ltado de
numerosos métodos. Nos limitaremos a estudiar las carac- cilsarrollo uniformes, la relación de bifurcación tiende a
terísticas más importantes que definen la cuenca de drenaje. permanecer constante de un orden al siguie nte. Los valo-
Para la obtención del áru de la cuenca se delimitan !eS de esta relación fluctúan entre 3 y 5 Yson caracterfs-
las divisorias de aguas y una vez e'ltablecidas se calcula ticos de los sistemas Fluviales. Sin embargo, valores de
el. área con papel milimetrado o un planímetro. El esta- \O o más se encue ntran en cuencas muy alargadas, en las
blecimiento del rango de los cursos Auviale'l de una cuen- que alternan afloramientos de rocas dums y blandas
m fue iniciado por Honon (1945) con el establecimiento (Stmhler, 1964). Una vez que se ha ordenado toda la red
cilla jemrquización de los cursos (Fig. 8.4). Fl orden e'l y al proyectar los valores en un papel semilogarftmico,
una propiedad básica de las redes Fluviales, ya que se re- Horton (1945) estableció que el número de segme ntos de
laciona con el caudal relativo del segme nto de un canal. ~nes sucesivamente inferiores de una cuenca determi-
Existen varios sistemas de ordenación y el más utilizado IlIda tienden a formar una progresión geométrica que co-
es el de Suahler (1952), en el que un segmento de un cur- miell7a con el único segmento de orden más elevado y
so Fluvial, que no tiene afluente que fluye desde su ori- crece según una relación constante de bifurcación. Esta de-
lJIn, se considera un segme nto de primer orden. El finición se conoce como la ley del número de CUI"llOli flu-
segmento de segundo orden se origina al unirse dos seg- viales. Por ejemplo, si la relación de bifuración es 3 y el
mentos de primer orden, uno de tercer orden resulta de la rfo principal es de sexto orden, el número de segme ntos
confluencia enlre dos segme ntos de seg undo orden y asf !J:rá 1,3,9,1:1,81 Y 243.
sucesivamente. El orden no se incrementa cuando a un La densidad de la red de drenaje e'l una importante
segmento de un orden determinado confluye otro seg- mmcterística de la cuenca Fluvial, ya que refleja contro-
mento de orden menor. Pam el método de Strahler todas les geomorfológicos, litológicos, climáticos, floristicos y
las cuencas de orden cuatro (Fig. 8.4) se considemn simi- antrópicos. La densidad de la red de drenaje (Horton,
lares, mientras que el sistema de Shreve (1975) define la 1932) consiste en la relación de la longitud total de todos
magnitud de un segme nto de canal como el número total los cursos de todos los órdene'l y el área de la cuenca:
cil afluentes que lo alimentan. Por cuestiones algebraicas, D - lilA. Refleja el balance entre fuerzas erosivas y la
Scheidegger (1965) utiliza solo los número pares. La mag- !esistencia de la superficie del terreno. Las densidades de
nitud obtenida e'ltá fntimamente relacionada con la IK"O- <i"enaje pueden oscilar desde valores de 5 km/km2, co-
p:lTCión del área total de la cuenca. rrespondientes a ladems suavizadas, de baja precipitación
Una propiedad muy utilizada e'lla relación de bifur- y substmtos permeables, hasta cifras superiores a 500
cación,descrita por Honon (1932) Yfue definida como la km/km 2, de áreas montañosas, de rocas impermeables,
!elación del número de cursos de orden 11 al número de laderas abruptas e imponante'l precipitaciones, como las
cursos de orden más alto (11 + 1): Rb - N.lN. n El estu- á-eas acarcavadas (bodlOllds) (Fig. 8.5). En las zonas se-
clo de numerosos sistemas Fluviale'l confirma el princi- miáridas encontmmos los ejemplo más espectaculares y en
zonas húmedas con substrato blando, cuando se elimina

., ., la cubierta vegetal (deforestación) se desarrollan igual-


mente bodlOllds, como en Perth Amboy en el clima hú-
medo de New Jersey (Schurnm, 195&1). Las medidas de
la densidad de drenaje se han llevado a cabo en climas y
materiales muy diferente'l dentro de los E.<;tados Unidos y
aparecen representados uno:s ejemplos en la Figura 8.6.
Uno de los problemas que surge n e'l el deltmzado de
la red de drenaje, que puede determinarse por mapas, fo-
IOgraffas aéreas o sobre el terreno. Honon (1945) utilizó
AH._ .. las lfneas azules de los mapas, pero presenta el inconve-
niente de que todos los pequei\os cursos no aparecen in-
• clcados en los mapas. Otro método consiste en trazar la
lfnea azul y ailadir las crenulaciones de las curvas de ni-
vel, que corresponden a cursos de bajo orden. La compa-
mción de e'lte último método con la red obtenida en
levantamientos de campo seilala que no hay una diferen-
cia significativa entre ellos (Morisawa, 1957). En áreas de
valle'l secos periglaciare:s o kár.lticos, el valor resultante
cillas inflexiones de las curvas proporciona valores altos
" cilla densidad de drenaje (Gregory, 1966). También in-
FICURA 8.4 tlélOdos de ordenadón de los segmentos y tlrviene significativamente la calidad y e'lcala de los roa-
(lUI$OS Fluviales (Gregory y Walling, 1973). pis utilizados, ya que influyen en la red e'ltab1ecida.
FICURA 8.5 Badlands
aeucIliladas. Las Bardenas
Reales de Navarra. DepresO::ln del
",ro.

FICURA 8.6 Milpas


t)pogr,lfioos de aproximadamente
2,5 km" que ilustran diferentes
(e) D!r1t1d8d "'" lb o d. l\IlIlJII u... ~ . , lpos de densidades de drenaje
O.I1y 1\I1it ~ 50011 Dela;llll, (Strahler, 1964).
19uabnente, la red fluvialobtenida por fotografías aéreas resultados muy diferentes del método vectorial y en am-
suminisua val= más elevados de la densidad de drena- bos casos una red dendrftica presenta una distribución uni-
j:. Por otra parte, la confección de una red de drenaje te- modal y un sistema con control estructural, dará una
niendo en cuenta las inflexiones de las curvas de nivel, o distribución bimodal.
tien efectuando un levantamiento con fotograffas aéreas, El sistema de ca nale$ también ha sido clasificado ini-
es un trabajo lento y tedioso. Poreso, se han propuesto mé- cialmente en grupos cualitativos y, con posterioridad,
todo/¡ rápido/¡ de cálculo, como el de Carlston y Langbein tomando como base la sinuosidad, que es el resultado de
(1960) que calculan aproximadamente la red de drenaje la relación entre la longitud del curso y la longitud del
trazando una lfn~ de longitud conocida (L) sob"e un mapa y,¡lle. Se reconoo:;-e n canales rectos, trenzado/¡ (brohkd) y
re curvas de nivel y se efectúa el contaje del número de meandriformes. En este capftulo serán estudiado/¡ poste-
cursos (n) que corta esta lf~. Es ~iso disponer de al riormente con más detenimiento.
mellO!i 50 intersecciones concurvas de nivel para tener un La forma de la cuenca re drenaje es de gran impor-
Y.lior adecuado. La densidad de drenaje se expresa por tancia. Las cuencas alargadas transmiten a mayores dis-
Dd - 1,41n1L. tancias el flujo Auvial, resultante de precipitaciones de
Hasta mediado/¡ del siglo pasado, los sistemas utiliza- tormenta Las cuencas más equilibradas son las que sus di-
cbs para bailar la forma de la ~d se basaban en métodos visorias se aproximan a un cfrculo. Honon (1932) esta-
cualitativos, en los que se comparaba la red obtenida con bleció un factor de forma F - SILl , en el que S es el área
clstintos tipos de patrones (Fig. 8.7). Evidentemente, so- de la cuenca y L, la longitud de la cuenca. Otro método
mban de una gran subjetividad y, por esto, se hizo nece- de expresar la forma de la cuenca de drenaje es el fndice
;ario expresar numéricamente la forma de la red. Una de de compacidad de Gravelius, en el que ~iona una
las maneras consiste en medirlas diferentes longitudes de idea sobre la mayor o mell(ll" proximidad de la forma de
los cursos con sus direcciones, para posteriormente re- una cuenca a un círculo. Resulta de la relación entre el pe-
p-e:sentarlo en una rosa vectorial (Judson y Andrews, rfmetro de la cuenca y el perfmetro del cfrculo equivale n-
1955). De este modo, se obtiene la orientación de toda la te de área igual a la de la cuenca. Existen otros fndices de
red, que suele estar condicionada por los sistemas de dia- forma de la cuenca: circularidad de la cuenca y alarga-
dasas. Otro método, que considera la orientación de la red miento de la cuenca. El estudio de la morfometrla de una
re drenaje, se basa en la medición de los ángulos en la cuenca fluvialse puede ampliar en Suahler (1964), Ore-
unión de los cursos (Lubowe, 1964). Este método 110 da gory y Walling (1973) y Zavoianu (1985).

8.5 Hidráulica del flujo fluvial


La morfologfa de los canales fluviales naturales depende JlIciales. Debido a este carácter variable del flujo del rlo,
re la interacción entre el flujo y los materiales erosio- el. canal se ajusta a la actuación de diferentes fuerms para
IlIbles en el lfmite del canal. Estas interacciones varlan mantener una estructura coherente. El flujo del agua en un
sustanciabnente para diferentes escalas temporales yes- canal está sometido a do/¡ fuerzas Irincipales, la gravedad

FlGURA 8.7 OaSficaOOles


Ol1)rfológóCas de redes de drenaje
pregory y Waling, 1973).

282 ~
y la pendie nte del canal, mientms que la fricción se opo-
Il\ al movimie nto del agua (Knighton, 1998).
Si suponemoo un flujo uniforme y estacionario, la
,,
velocidad por la que pasa el agua a través de sucesivas
.lecciones transversales de un curso fluviales constante o
S, VI - S2V2 (Fig. 8.8), e n el que S es el área de la secció n
uansversal e n loo puntoo 1 y 2, V la velocidad media e n
estoo puntoo y Q es el caudal constante.
S agua, que es un fluido , 110 puede resistir a loo es-
fuerzoo. Por lo tanto, cualquier esfuerzo, por pequeño que
.lea, produce movimie nto, que puede ser de ftujo Il1.min.a r
o turbulento. Si el agua fluye por un canal recto y liso a
velocidades muy pequeñas (fmcciones de mm/seg) se
mueve e n ftujo laminar (Fig. 8.9a(i)). Cada eleme nto se
FIGURA 8.8 M:;IIfometrla de un OOllal Fluvial. La alll;llUra A
movilim a través de trayectorias especfficas sin mezcla es la (lOle/lura correspondiente al oanal con agua. Pes el
significativa con las capas adyacentes. En el contacto con perlmetlQ de mojado que constituye el lJnite entre el substrato
el. lecho la velocidad es Iri:;:ticame nte nula y las capas su- yel agua del canal. La sección t.ansversal Ses el área de la
periores deslizan entresf, formando un perfil de velocidad seecó6n del rlo. La proIun<idad p es aplQximadamente la
p¡rabólico (Fig. 8.9a(ii)). Por consiguiente, el esfuerzo de lTisma que el Ia<lo hidráulico R, que ",StIta de dividir la
sección tlansversal S por el perlmelrO de mojado P (R .. SIP).
cizalla es: El gra(lente g del CUI$O ftuviales la diferencia de altura entre
dos puntos (e,-~ dellee/lo del canal, dividido por la <lstancia

.,,
<IV
'-p- hollzontal proyectada ent", elos (L~ La veto<::idad es el caudal
dy por unidad de á",a (MorI&awa, 1968) .

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AGURA 8.9 ~lIaciones en la velocidad de un


lujo Fluvial. (a) Con la profundidad: (1) Uploos

.."
COi'
perfiles de velooidad para/qos laninar y
lnbulento; (i) estructura de la capa linite en
¡:roIundidad (a) y para lujo somero (b). (b)
Secciones tlal1$vel$8les en canales naturales
(Knighlon, 1998).
"
en el que rNldy es el cambio de velocidad (V) con la IKU-
fundidad (y). El flujo laminar raramente se encuentra en
loo cursoo de agua. Quizás e n aguas muy tranquilas.
Si la velocidad o profundidad alcanzan unvalor crítico,
el. flujo laminar se hace inestable y se destruyen las capas
para1elas, dando lugar al flujo turbulento (Fíg. 8.9a(i)).
¡: 0,1

I'"
Este flujo se camcteriza por numerosoo movimientoo caó-
ticos, con remolinoo secundarioo que se superponen al flu-
jo frontal. Hay varioo factores que afectan a la velocidad
g"ftica e n la que el flujo laminar se convierte e n turbulen-
to, como son la viscooidad y densidad del fluido, pro fun-
d.dad del agua y rugosidad del lecho del canal. La
expresión más utilizada para distinguir entre flujo laminar
y turbulento es el número de Reynold!¡:
'OO'."'--~o---"';Lé..d-'>=""'"'--j
0,001 0,01 0,1 10
VR ~"(M/$l
NR"p-
# F IGURA 8 .10 Regrmenes de ~ en un canal all1llio en
en la que p es la densidad, V la velocidad media, R el. ra- lIOlCiót1 de la ~loQdad Y profundidad. La zona de 1rans;c;on
entre lujo laninar y turtJulento se define por Ul intervalo de
dio hidráulico y p.la viscooidad. El flujo laminar pam va- valores del número de Reynolds (NR) de 500 a 2.000 y
lores bajoo del número de Reynolds y turbulento para depende de las variaciones de tell1)erallra El valor de 1 pa ra
cifras altas. La rugosidad del curso fluvialdepende del el número de Fraude (F,) de1irrita et llujo tultlu!en1O 1ranquJo
tlmailo y forma de loo materiales del lecho, de las varia- det lujo turtJulento rápido (Suldbo'll. 1956).
ciones buscas del tamailo y forma del canal y de la si-
nuooidad del mismo. La rugosidad es menor cuando está pas: capa interna (o subcapa laminar), situada a 10-20%
~ma al nivel de inundación y adquiere valores mayo- del lecho, e n el que la velocidad varía semilogarítmica-
res en flujoo bajoo. A medida que la sinuooidad del canal mente con la profundidad y una capa externa, que ocupa
aumenta, se incrementa la rugosidad; un canal de forma el 80-90%, de gran turbulencia, en la que el perfil se ale-
triangular tiene una rugosidad mayor que uno trapezoidal. ja de la forma semilogarítmica La velocidad aumenta ha-
Thmbién influye la cantidad de vegetación e n el canal y cia el centro del curso fluvialdebido a la disminución de
el. tipo de flujo. Hicks y Mason (1991) presentan un con- la fricción sobre el lecho y sus paredes (Fíg. 8.9b). La ve-
junto de datoo yláminas en color de loo rloo de Nueva Ze- locidad está íntimamente relacionada con la resi5tencia al
landa para estimar visualmente los coeficientes de flujo di loo límites del canal y hay varias ecuaciones re-
mgosidad. Otro criterio para diferenciar el flujo laminar lativas a esta resistencia (ecuación de Chezy, ecuación de
dllturbulento se expresa por el número de Froud e (F,), Manning y ecuación de Darcy-Weisbach). De todas ellas
(f.le es la relación de las fuenas de inercia a las de grave- se utiliza la de Manning:
dad, donde:
v
V _..!.. ¡fIlSUl
F,-gd •
en la que 1Tes la rugosidad, R es el radio hidráulico, S gra-
liendo V la velocidad, 8 la gravedad y d la profundidad diente de la corriente y V la velocidad media (m/seg).
dll agua. F,- 1 corresponde con el flujo crítico, si F,< 1 En el sistema fluvialhay dos tipoo de l'ne rgía, poten-
el flujo es laminar y F,> 1 turbulento (Fíg. 8.10). En la cial y cinética. La ¡rimera se convierte aguas abajo en
mayoría de loo rloo el flujo, por lo general, es no unifor- energCa cinética, que a su vez se pierde e n forma de calor
me, 110 permanente, turbulento y tranquilo, aunque en ra- por fricción y esta pérdida depende de la rugosidad, sec-
roo casoo puede existir un flujo rápido (cataratas, rápidos). ción transversal del curso, sinuooidad y de la cantidad de
Como por ejemplo, en el bajo Mississippi F, es menor de cizallamiento generado por loo remolinoo. La energCa que
0,20 (Sundborg, 1956). 110 se disipa e n calor se emplea por la erosión y eltrans-
La velocidad es un vector en el que hay que conside- porte (Morisawa, 1968). Una pérdida menor de energía se
mr la magnitud y el se ntido. Es una de las variables más produce e n la fricción interna de la carga e n el transpor-
llInsibles. La velocidad varía en función de la distancia al te, pero por lo geneml, la carga e n suspensión di sminuye
lecho Auvial. La velocidad aumenta desde cero e n el le- la fricción a causa del descenso de la turbulencia Lae ner-
ello a una velocidad V,(Fíg. 8.9a(ii)) en el borde de la capa gía critica fue definida por Bull (1979, 1991) para expli-
límite, la cual está afectada por la fricción del lecho. En car la energCa necesaria para transportar loo sedimentoo a
flujoo poco profundoo la capa límite puede extenderse has- tmvés de un canal. Las variaciones en la energCa de loo cur-
tila superficie. En teoría se puede dividir e n dos subca- soo Auviales se han utilizado para definir la secuencia de
umbrales y surcos (pcoIs y rilfles), para ~isar la forma llan formas variables que dependen de las condiciOIle!l del
del lecho para determinados tamaños de sedimentos y para flujo (AUe n, 1976). En los lechos constituidos por arena
explicar los cambios de sistemas de canal (Gregory, se observan fácilmente estas formas, que constituyen una
2004b). Los sistemas Auvia\es se han clasificado segú n secuencia que aumenta con la intensidad del flujo (Fig.
la cantidad y tamaño de la carga de fondo y de la energía 8.11a) y cada forma tiene diferentes niveles de resisten-
de la corrie nte (Sc hurnm, 1981) y la sinuosidad se ha re- cia (Sirnmons y Richardson, 1966). Estas modificaciones
lacionado con la energía de la corriente (Schurnm, 1971). en la configuración del lecho representan un importante
la llanura de inundación se diferencia en función de los mecanismo autorregulador de la interfase flujo-lecho. El
y,¡lores de la energía de la corrie nte: alta (>300 W/m~ y caudal y la carga de sedimento aumentan co n la llegada
media (100-300 W1m2) y baja energía (\O W1m2) (Nanson de una ola de inundación y se manifiesta por una transi-
y Croke, 1992). ción de ripples a dunas (Fig. 8.12), que puede incremen-
Una vez que las panículas constituye ntes del fondo se tar la resistencia del flujo(Richards, 1976). En el régimen
ponen en movimiento, se modifica el lecho y se desarro- neto la resistencia del flujo permanece relativamente baja

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11.02 ~ f ~ 11.03
AUMENTO DE LA INTENSIDAD DEL FLUJO _ _ _ _ __
~

AGURA 8. 11 ~IlaOOles en las b rmas del tedlo en func;ón de la intensidad del lqo y de la rugosidad. (a) En techos arenosos
$6indican b s vabres del fa(lt)r de fl'\(l(l;ón de Darey·Wei6tlae1l (11) en expel'imentos con flumes,,", laboratorio (Simons y
Rchardson, 1986). Lechos de gravas Fluviales. (a) En perfil y (b) en ~nb (Knigtlton, 1998).

FIGURA 8. 12 ffpp/(¡sde
i::lrma linguoide en Ul curso
luviateffmero. Jaisalmer. De8ieno
del Thar.
tusta que se desarrollan olas de rompiente, cuando tiene nal. La obstrucción produce la separación del flujo y es un
lugar una considemble pérdida de energCa (Fig. 8.lla). La lugar preferente para la sedimentación de aguas abajo de
rmrl"ología de la rugosidad del lecho para tamañoo ma- la planta; se incrementa el número de canales y aumenta
yores consta desde una microtopografía de grupos de can- el grado de trenzamiento. Además, las plantas estabilizan
tos a barras de canal de secuencias de umbral y surco y pueden formar islas relativamente estables en la parte de
(Roben, 1990) (Fig. 8.11 b). aguas abajo de la planta (Coulthard, 2005).
La interacción entre flujo y vegetación es uno de los B desarrollo de $UfCO!l (Pools) y umhrale$ (rijf1es) es
publemas más complejos en hidráulica Auvial. Oreen característico tanto de canales rectos como meandriforme:s
(2005) ha señalado que la resistencia al flujo es función del con material del lecho fluvialheterogéneo (2-256mm). Es-
tamaño de la planta, IK"Opiedades estructurales de la mis- tos canales tienen un lecho ondulado, en el que alternan a
ma, localización dentro del canal, condiciones del flujo 10- lo largo de su longitud surcos y umJ:r.¡[es (Fig. 8.13), es-
m! Y porcentaje del canal ocupado por la vegetación. Se paciados más o menos regularmente a distancias 5 o 7 ve-
ha demostrado en estudios de tanques (flUrMs) de canales ces la anchura. Esta alternancia parece más cameterística
tren7ados con vegetación, que ésta tiene efectos directos en cuando se transportan gravas. Estas acumulaciones de gra-
d transporte de sedimentos y en la forma en planta del ca- Y.lS son de forma lobulada (Leopold et aJ., 1964).

8.6 Transporte de sedimentos


Aunque es relativamente fácil obtener información del mica, por lo general materia inorgánica. La composición
mudal, es más dificil muestrear la carga de un curso Au- fluctúa según diferentes factores ambientales (geología,
vial. Esta carga se realiza en disolución, suspensión y en clima, vegetación y topografía). Las aguas de los grandes
d fondo del canal. La carga en disolució n comprende los ríos tienen una composición química similar y los iones
bnes y moléculas que proceden de la meteorización quí- oominantes son bicarbonatos, sulfatos y clomros de cal-

N =
do y sodi o. Las aguas de pH ácido se deben, por lo ge- magnéticamente (Hassan, 1992; Hassan y Ergenziger,
!lira!, a oxidaciones de sulfuros o aguas alimentadas por 2003) y con posterioridad se localizan después de una ere-
pmtanos y marismas y suelen presentar una mayor car- cida para ¡;alcularel desplazamiento sufrido. Los estudios
SI qu fmica. La carga en 5uspensión está constituida por experimentales indi¡;an que la movilidad de las partícu-
p¡rtículas de tamaños limo y arcilla, que son lo suficie n- las (por ejemplo, la distancia de transporte) es mayor para
temente pequeñas para movilizarse por turbulencia en las pequeñas partfculas que para las grandes; las que tienen
ltIuas de los lÍos. La are na se levanta por fuenes co- un tamaño de unos 2 cm y menos de 10 gramos de peso
rrientes y la gravilla puede entrar en suspensió n durante poseen más o menos la misma movilidad y quedan atra-
las inundaciones. Se está de acuerdo en que la fracció n padas preferentemente en estructuras abiertas veni¡;ales
lina se mueve en todo el canal y se di stribuye más o me- a las que rellenan y, finalmente, las panfculas mayores de
nos uniformemente a través de la columna de agua, mien- 6 cm quedan atrapadas preferentemente por estructuras
tras que las arenas tienden a conce ntrarse cerca del lecho imbricadas (Laronne y Ca~on, 1976). En inundaciones
(Chorley et aJ., 1984). La CtugtJ tk fo"oo ,constituida por ¡;atastrófi¡;as de los grandes lÍos, como el Mississippi y
graviUa, cantos y bloques, se moviliza por rodadura o Bmhmaputra, se pueden observar dunas de mayor tama-
lJTlIStre a lo largo del lecho del canal. Si la corrie nte es ño, compuestas de cantos y bloques, después de transcu-
fuene pueden efectuar pequeños saltos. La carga de fon- rrida la inundació n (Al1en, 2004).
cb de arena se moviliza más lentamente que el flujo de Los baIlCOlJ de un lÍo suele n estar constituidos por
ltIua y los granos se mueven aisladamente en cualquier sedimentos finos, tales como arena fina , limo y arcil1a,
clrección o bien agrupados por rodadura y deslizamien- mie ntras que el lecho está compuesto por arenas y gravas
to. Los granos de mayor tamaño se movilizan y las par- con alguna pequeña ¡;antidad de limo y arcilla. Estos ti-
tículas redondeadas se desplazan más rápidamente que las pos de sedimentos difiere n, además de su tamaño, en las
panas. La toma de muestras de ¡;arga en suspensión (veá- propiedades fIsi!;"3S. Los más finos tienden a ser cohesivos
~ Oregory Y Walling, 1973) es fácil, pero es muy diffcil y son dificiles de erosionar. Esto fue demostrado por el
muestrear la carga de fondo , ya que se producen distur- sueco Hjulstri:im (1935) en un diagrama clásico, que fue
nos en el flujo (Kondolf et al., 2003). Para evitarlos se elaborado por Sunborg (1956) (Fíg. 8.14). En él se rela-
pntan los cantos (Laronne y Carson, 1976) o se marcan ciona la velocidad clÍtica con el tamaño del sedimento en

EROSiÓN EÓLICA

fLUYIAL

1
I
TRANSPORTE
R.UYIAL

ARCILLA Y LIMO f---" éMO'¡¡""',...-¡¡--t",-'i'"To,:-t1


T fiMlc f M I
BLOQUES

ACURA 8.14 CuNaS que muBstl<lll las 1IlIa000BS del tamallo de gl<lllo COtIla veIo<:idad de elQsi)n crllca luvialy eólica para
IllItellalBS urifonnes de (jIe19ntBS densidades. La velocidad de elO6ión ftu-.falcrltca se refie19 a una altura de 1 m por encima del
lecho FlIviaI. Las dos zonas criticas alrededor de estas CUNaS y la culVa de velocidad de asentalTienlO (settlinQ) para partlculas en
f!I agua delimitan 10$ euatlQ 199rmenes de SBdimBntaeIón ftu-.fal, tl<lllsporte Iu-.fal, elO6ión ftuvialy elQ6i6n BÓIica (5u"l(J)oI{j, 1956).
el Que comienza la erosión de las partículas tanto e n el portadas por una corrie nte más débil cuanto más peque-
agua como en el aire. La cohesió n de los maleriale'l e'l tan- iias sean. Por lo tanto, mientras que para las parñculas
10 mayor cuanto más finos son éstos.Asf, las partfculas de gruesas el arranque se alcanza cuando la velocidad es s u-
un calibre inferior a 0,25 mm , necesitan paro ser elevadas ficiente paro el transporte, para arrancar los materiales fi-
lI!Ia corrie nte tanto más fuene cuanto más reducido sean nos es nece'laria una velocidad muy superior a la de
éstas de tamailo. Pero, una vez elevadas, puede n ser trans- transporte (Derruau, 1974).

8.7 Erosión fluvial


La erosión fluvialse lleva a cabo por los procesos de co- manifiesta cuando las paredes del canal se desgastan,
rrosión, corrosió n y cavitaciÓ n. La oorrosión implica normalmente por la socavació n que s ufren, lo q ue co n-
walquier proceso qu fmico que resulta de la meteoriza- duce a la generación de deslizamientos o cafdas de pa-
ción del lecho y de las paredes del curso Flu vial. La 00- nele'l de las paredes. La co ntinua erosión lateral lleva
I'Tasió n o abrasión wnsiste en el desgaste mecánico por consigo e l ensanchamiento del canal y la erosió n verti-
impacto entre las partfculas transportadas y la erosió n calla progresión de la incisión. Uno de los ejemplos más
mecánica del cauce, que puede originar pilancone$ o e'lpectaculares de e nsanchamie nto y profundización de
marmitas (Fig. 8 .1 5). La evon¡ión e'l un tipo de corro- un valle es el del Gran Cailón del Colorado (Fig. 8 .1 9),
lió n en la que el flujo del agua s uaviza el lecho s in ayu- que ha incidido unos 1.300 m; la anchura del valle es de
eh de las partfculas. La cavitación solo se produce a unos 10 km. En regiones de rocas masivas resiste ntes el
grande'l velocidades tales como e n la base de cascadas retroceso de las paredes es menor que la incis ión del
(Figs. 8 .1 6 Y 18.24) Y cataratas (Figs. 8 .17 y 18.25), e n Ioalle, dando lugar a cailones s ubvenicales y estrechos
Jápidos (Fig. 8 .18) Y e n algunos co nductos artificiales (Fig. 16.63).
(Morisawa, 1968, 1985). I-by dos tipos de escorrentía s uperficial (q¡'er!ofld
Los cun;os Flu viales pueden erosionar s u lecho y sus flow) . El modelo de escom nlÍa s uperficial de Horton se
p¡redes. La erosión vertical en e l fondo de u n canal alu- IK"Oduce cuando la intensidad de la ~cipitació n e'l mayor
llialtiene lugar cuando se movilizan las partfculas de ta- que la ve locidad de infiltración. Es frecue nte en las
mailo arena y grava y la eros ión vertical se produce zonas áridas y semiáridas, mientms q ue el seg undo tipo,
wando la carga desgasta el lecho. La ero$ión lateral se escorre ntfa s uperficial por saturoción, e'l más común

F1GURA8.15 l'IIan(l(lllesenla
ganodollta de Burgu-.os det
Cerrro. Badajoz, E$p!Ina.
en climas húmedos (Kirkby, 1969). El flujo se produce
wando disminuye la permeabilidad hacia abajo del per-
fil , de tal manero que el agua se ve forzada a fluir late-
ralmente o bien existe un horizonte B impermeable y al
roturar.¡e el horizonte A se produce la escorre nt{a subsu-
Ierficial.
B agua que fluye por una ladera se concentra debido
a las irregularidades topográficas, originando regueros
(mis) y banancos (g/lJ/jes), cuyo desarrollo todavía no esá
tien compre ndido. Una gran parte de las investigaciones
sobre regueros y barrancos se han ~lizado en regiones
kidas y semiáridas. Poresta razón, serán tratados con ma-
yor inteRSidad en el Capítulo 16 de Geomorfología de las
regiones áridas.

FICURA 8. 16 Cascada de Kj06fossen de 93 m de ettura.


Nol\lega.

FICURA8.11 Catara!asde
GIIIo$$. Islandia.
FIGURA 8. 18 Rlpidos. Gol.
N:lruega.

FIGURA 8. 19 G'an Callón del Colorado. oon márgenes


".. graderfo. En la oose se observa el rfo Colorado. Foto
F. Gulérrez.
8,8 Perfil longitudinal. Nivel de base. Capturas
B perlillongitudinal de un rCo es la lín~ obtenida a par- pactos de tiempo. Como consecuencia, es más adecuado ha-
tir de las diferentes ahuTas desde su nacimiento a su blar de un estado próximo al cquili1:rio (q/losi-equiJibrium).
cklsernbocadura. Puesto que un rCo discurre hacia el mar Cuanto más imponantes sean las modificaciones del perfil
cilbe tener un gradiente hacia el mismo y el encajamien- (por ejemplo, neotectónica), mayor es el tiempo requerido
10 del valle viene limitado por el nivel del mar. El perfil para ajustarse al perfil de equili1:rio.
longitudinal es cóncavo. Muchos rCos no tienen una cla- Un valle fluvialpuede alargarse por erosión remontante.
ro conmvidad, ya que contienen panes aplanadas y abup- Si la roca es fácilmente erosionable, tal como margas o ar-
taso f.<ltas corresponden a knic kpoinh, que pueden cillas, la erosión remontante es rápida y puede alcaruar la di-
deberse a afloramientos de rocas duras, actividad tectó- visoria de aguas de otro río, para finalmente remontar hasta
nica reciente y cambios súbitos e n el caudal. Por ejem- el curso Fluvial, Imduciéndose una ca ptura (Fig. 8.21), que
po, el perfil longitudinal del río Rhin (Fig. 8.20) tiene se manifiesta genemlmente por un codo de capturo., que-
1.236 km de longitud y un desnivel de unos 3 km. Sus dando aguas abajo del río caplllmdo un valle muerto.
pimeros cien kilómetros presentan pendientes muy acu-
&Idas y e n el resto su gradiente es bajo. Los hlickpoints
se localizan en las cascadas del Alto Rhin, cerca de Schaf-
fhausen, y las de Bingen en el Rhin medio (Ahnen, 1996).
El nivel de base geneml está constituido por la altura
núnima y corresponde al nivel del mar, aunque pueden
existir niveles de base locales, como lagos, bandas de ro-
!;aS resistentes, embalses, etc.
S concepto de perfil de equilibrio (gradffl prqfi/e) en
un sistema fluvialse refiere a un estado en el que las varia-
bles que actúan y el nivel de base son constantes (Mackin,
1948). Si el nivel de base cambia, los ríos tienden a ajus-
tarse al perfil de cquili1:rio mediante tmnsformaciones en
d sistema de canales, anchura y mgosidad o modificando
la pendiente del canal por erosión o sedimentación. Las va- FIGURA 8.21 Captura por retroceso de la oobeeera
riables que se reconocen en el canal cambian en breves es- (Derruau, 1914) .

• 000 ..
-.....
..."'.. ...... '000
3.000
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.....1
oo
!-~~=:.:'~":'="='=:==;C=========r====~~:;'~~ ;
500 l..orglJ..d (1m) 1.000

ACURA 8.20 ~rfillongitudinal del .10 Rh.... (a) Escala lineal de alklras; (b) escala logarfllTlca de alklras (AIlnert, 1996).
8.9 Sistemas de canales fluviales
A partir de la observación del sistema de canales se pue- ..,. ..., ..,.
de Sill.106idad de Treruntno de .o\n;l$~to
den diferenciar cursos Fluviales rectos, meandri for mes
y t~nzadOll (braiderf). Sin embargo, tenernos un gran ron- ~
~ \JVJP
1·1_1·05

-
0<5% 0<'"
go de sistemas de canales desde reCIos a través de mean-
d-iformes a trenzados y anastomosados (anobranching) ~ ~ ~ -
2·1·06_1·25 1·5-34% 1·5-34%
(Fig. 8.22). Los canales rectos y meandriformes se dife-
rencian por su sin uOIlidad (S) (Schurnrn, 1963b), que es ~ ~
2 . 35 - 65'!Ii
~
la relación entre la longitud del canal (Le) Yla longitud del 3~1·25 2·35-65'%
y,¡Jle (4) o la relación de la pendiente del valle (P.) al gra-
<lente del canal (Pe)
@~~
3~65%
~
3> ""

=-- t..~ ----


Además de los cambios de la sinuosidad, la variabilidad
de la anchura del canal y de la anchura del cinturón de me-
andros, el sistema de meandros puede ser bimoda1, en el
que pueden superponerse dos sistemas de meandros de di-
ilrentes dimensiones (Fig. 8.23). El canal trenzado está
constituido por barras e islas (Fig. 8.24) Y el grado de
..O~
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~)Pd""""_

1 »_ .....

1:)=00
~
. . ._
trenzamie nto (Brice, 1964) se expresa por el porcentaje
re la longitud dividido por la longitud de una o más ba- ~
rras. Es un índice variable, ya que la longitud de las ba- ~) ...,.....
""'oo..... ~~
rras depende de la época de medida. El grado d e
an.a:stomOllamiento (Brice, 1964) es el porcentaje de la
longitud medida que está ocupada por grandes islas.
El «canal trenzado confinado,. es aquel en el que el
agua lo recubre durante las crecidas y se desarrolla un sis-
~ma de barras sumergidas. Al disminuir el caudal las ba-
rras emergen originando un canal de tipo baided. En el
ocanal trenzado libre,., eltrell7amie ntose produce e n una
bnura aluvial 110 confinada. Para Kiss y Sipos (2001) du-
mnte la crecida de las inundaciones se erosiona un gran FICURA 8.22 ClasilcaeO:ln de oonales Fluviales, incluyendo
" forma en ~nta de un Úlioo oonal y de los 8OloolOmosados.
volumen de sedime ntoo y e n la etapa de descenso de la Los canaleslaleralmenle Inactivos oonSlan de formas rectas
inundación predomina la acumulación. En loo CU!SOO tren- y sinuosas, mentras que 10& canaleslaleralmenle activos
mdos que están caracterizadoo por islas, el sedimento se oonsisten en Iormas me8Oldriformes y bnJided(Nanson y
d:':posita aguas arriba de la isla. Éstas crean una zona de Knighlon, 1996).
transporte aguas abajo del final de la isla debido al au-
mento de la energía de la corriente. Con el aumento del lleguena formar meandros; y pam cifras del orden de ISO
caudal nunca se sumerge por completo la llanura aluvial. se desarrollan múltiples banas que se interpretan como
Las condiciones asociadas al desarrollo de 1Í00trenzados tendentes al anastomooamiento (Paola, 2(04).
incluyen pendientes acusadas, caudal variable, sedimen- B sistema trenzado puede originarse de dos formas
tos de grano grueso e importante suministro de sedime n- (Cborleye{ aJ., 1984). Cuando hay una agradación activa
IO(Miall, 1971). Para igualdad de carga con loo m('<lndros , la carga de fondo se deposita como banas, el flujo se di-
loo canales trenzados se desarrollan e n mayores pendien- vide Yse desarrolla el típico sistema trenzado. El otro tipo
~s. La relación anch~fundidad juega un papel muy de cana1trenzado está asociado con un gradiente acusado
importante. Pam canales 20 veces más estrechos que la en el que la gran energía de la corriente llega a transpor-
J:KUfundidad, tienden a ser rectoo; valores entre 15 y 150 tar grandes cantidades de carga de fondo. Con el fin de
se desarrollan barras alternantes que muy posiblemente movilizar este material es preciso tener un canal ancho,

292 ~
15 m de altura, 1,5-3 km de largo y 0,5-1 km de ancho.
Durante los monzones, la acreción puede ser del orden de

I-
kil6metroo.
En la red de canales anastomosadoll, la anchum típica
de los canales es mucho más pequeña que la de las barras,
mientras que en los rCOIl J:r.¡ided estas dos longitudes son
comparables. Las ramas individuales de los canales anas-
tomosados pueden ser rectos, trenzados o meandriformes
{Schurnm, 19TI).
Nanson y Kinghton (1996) diferencian seis tipos de
canales aoastomosados en función de la energía de la
corriente, tamaño de sedimento ycaracteTÍsticas morfoló-
gicas (Fig. 8.22). Los tipos 1 y 3 son de energía más baja
yen los tipos 4 Y6 su energía es más alta. En la figuro se
representan en planta varios tipos de rCos ana.stomosados.
El tipo 1 consta de ríos con sedimentos cohesivos, con ca-
AGURA 8.23 11po$ de sistemas de canales (BrIce, 1975).
nales de baja relación anchuralprofundidad y 110 presen-
tan apenas migración lateral. El tipo 2 está formado pOI"
islas predominantemente areno.sas. El tipo 3 consta de rCos
poco profundo, de pendiente acusada y con grandes fuer- meandriformes con carga de fondo mixta y latemlmente
:laS de cimBa que actúen sobre ellecbo Fluvial. activos. El tipo 4 está formado de rCos con cordones are-
B collOcimiento de la dinámica de los ríos trenzados nosos paralelos al borde del canal. El tipo 5 está consti-
ll': ha incrementado ellOlTIlemente en la última década con tuido por el predominio de gravas en rCos latemlmente
la introducción de varias técnicas de medidas del flujo y activos y canales trenzados en zonas montañosas. El tipo
morfología del lecho (Sambrook Smi¡h t't al., 2006). Se 6 está formado por rCos estables con una carga predomi-
tun realizado numerosos estudios sobre la geometría, flu- nantemente de gravas, que se desarrollan en pequeños ca-
jo y procesos sedimentarios, asf como de los sistemas de nales con migración, en cuencas relativamente escabrosas.
eTO/lión y sedimentación del Río Brahmaputra,lJamuna La vegetación juega un importante papel en el desarrollo
(Bridge y Lunl, 2006, entre otros). Se reCOllOCe1l sistemas y mantenimiento de los rCos ana.stomosados. Estos rcos 110
complicados de convergencia y divergencia de la veloci- se reconocen en formaciones anteriores al Devónico, que
dad del flujo asociado a las banas. Las barras pueden ori- es cuando comiell7a el desarrollo de las plantas. Las raf-
ginarse en el centro del canal o por acortamiento de barras ces de las plantas incrementan la resistencia de las pare-
re meandro. Una vez formadas las barras crecen por acre- des del canal (Nanson y Gibling, 2004). El desarrollo de
ciÓD latero! y aguas abajo. Las barras de estos rCos tienen los canales anastomosados se produce por inundaciones

FIGURA 8.24 Sistema de


oanales trenzados en la
(leseni)o(lEldura del rlo Kotsina
en el !fo Coopero Sureste de
AAlska. Foto P. Lucha.
li"ecuentes, por paredes de los canales que se resisten a la velocidad están asociadas con la formación de s urcos y
tnl:Sión,junto con mecanismos que bloquean orestringen umbrales, que están espaciados 5-7 A (Anchura del canal)
el. desarrollo de los canales y también el desencadena- (Fig. 8.26). En caudales bajos el flujo eros iona más in-
mie nto de avulsiones (Tooth y Nanson, 1999). tensamente los surcos y se produce una lenta sedimenta-
Los ca Dllle$ meandriforme$ tienen elevada sinuosi- ción en los umbrales. La erosión e nsancha las secciones
dad. En el clásico canal meandriforme la anchura del ca- de los cursos, disminuye la velocidad media y también la
IlII permanece constante a med ida que aumenta la ~dimentación del umbml. Todo e llo lleva consigo la ge-
sinuosidad, de modo que el canal en planta se describe II:\Jación de un lecho de canal ondulado. La continua ero-
como una única línea sinuosa (Fig. 8.25). El desarrollo de sión lateral incrementa la sinuosidad. El estrangulamiento
los meandros ha sido explicado por Richards (1982). Por del lazo del curso da lugar a un mea ndro abando nado
encima de ciertos umbmles de caudal, las variaciones de (oxbow)formado por un lago en la llanura de inundación,

ACUitA 8.25 tleandros de


-.elle en la región de Oslo,
N:)ruega.

____ 1:. __ , , ,... ,


---- - .,
p) SiI.Io!id8d z 1· 1

2·jt;·é---?--~~~~i __ ~ ___ ~::4i7;g· -- <f- - '" ~


m - --

ACUitA 8.26 TrallSOón de


<lIna! recto a meandrtlorme.
(a) Se alcanzan !lujos rápidOS
Vientos. lb) Desarrolo de
Ul"tlrales v surcos con un
espaciado de 5-7 A .
(e) Desarrolo de meandros con
lila longitud de onda de 10-14 A
(Richards,1992). _ _ _ _ _ _ W.14A

294 ~
que en la Depresión del EtKu se denominan galachos (Pe- tener un conrrol estructural, que obliga a desarrollar con
Ui!;'eI" YYetano, 1985) (Figs. 8.1:1 Y8.29). Las velocidades una mayor longitud el curso en la zona de fracturación.
de movimiento en las zonas de máxima curvatura alcan- Con frecuencia el encajamiento y el aplanamie nto natural
mn basta 3 miaño, según cálculos efectuados durante vein- son simultáneos. La incisión resulta del levantamiento tec-
te años para 100 curvas del río Dane,Noroe:ste de lnglaterra tónico y suele ser un caso de antecedencia, en el que el
(Hooke,2007). curso fluvialque discurre co n anterioridad al levantamiento
Los meandros encajadOll son morfologías curvadas mantiene su dirección. Estos meandros encajados consti-
que han ~fundizado substancialmente por erosión en el tuyen una respuesta al descenso del nivel de base (Simon
lecho del rlo, generando una garganta (Fig. 8.19). Pueden y Darby, 1999; Schurnm, 1999).
Los estudios experimentales llevados a cabo en un gran
flunre por Khan en 1fJ71, demuestran que el conjunto de
los sistemas Ruviales desde recto, a través de meandri-

'-~
forme, a trenzado, depende de la pendiente del canal o de
la energía de la comente, que refleja la carga de sedi -
mentos y el caudal. Cuando la pendi ente del canal es pe-

,.., .. ".,
queña el rlo es recto, pero con mayor inclinación supera
un umbral y se desarrolla un canal meandriforme. Cuan-
do la pendiente sobrepasa el 1,6% se transforma en canal
trenzado (Fig. 8.28).

',3

o
"
o,e 1,2
FM:iIlnte (%)
',' ,,O
F1GURA 8.27 EvoIuCÓl del meandro de Julllibol (Zaragoza)
testa la fonnaclón det meandro abandonado (galacllo) FIGURA 8.28 ReIaCÓl entre la sinuosidad det canal y la
(pellioer y Villano, 1995). pendiente del fIu~ (SchulTlll y Khan , 1972).

8,10 Canales fluviales y su estabilidad


B canal aluvial cambia con el tiempo debido a que está Según Schumm (\981), se puede establecer una rela-
construido sobre sedimentos erosio nables. La continua va- ción entre los tipos de canales y la estabilidad relativa de
riación con el tiempo de los canales meandriformes (Fig. los mismos. Se pueden diferenciar cinco sistemas (Fig.
8.29) es una de las características de las llanuras aluvia- 8.31). Esta clasificación no es de carácter descriptivo, sino
les con meandros. Su velocidad de migració n puede al- que está basada en las relaciOIle!l causa-efecto e ilustra las
canzar valores de 8 miaño, como en el rlo Arkansas diferencias cuando en losrlos varían el tipo de carga trans-
(Nadler y Schurnm, 1981) para un perlodo de 43 años. En portada, la velocidad del flujo y la energía de la corrie n-
el. cambio del canal con el tiempo crece la curvatura y la te. También explica los sistemas diferentes dentro del
cklriva y además puede producirse EIIt rangulam iento mismo rlo (Schurnm, 1977).
(neck cUlolf) o acortam iento (chule cutqff) (Fig. 8.30). Hay que tener en cue nta en las clasificaciones de los
También puede haber abandono total del canal por av ul - canales aluviales no solo el tipo de canal, sino también las
sión. Estos cambios tienen imponantes implicaciones en y,¡riables que influye en la morfología del canal. Las di -
los Hmites políticos y administrativos. mensiones del canal se deben básicamente al caudal de
r71 Doh, d.
L..:.....J ooIlIP'O
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a •

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A Ikm
E111oJ'IlO
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FlGURA 8.29 Desarrolo de meandro& en el 1'10 Ebro. Area de Zaragoza. Espalla Las fechas in<lcan el be1l1)Q de abandono de
1:1$ segmenlO$ del canal (Guti6rrez el al., 2007).
.,
'"'
~ ~- ~:i,,-:>'

cC?-
FIGURA 8.30 Topos de

• ,., ooni)loo de canal: A. Deriva de


barra transversa. B. Deriva de
~-=- --- ,
barra aHemante. C.
Estrangulan'ienlQ. D.
Acortall'iento. E. Deriva de
,, ',
, \ meandro. F. AvulsO:ln. La$ líneas
oontinoos in(lcan el estado actual
y las de puntos 10$ ean'tlios
potenooles "!urOs (SIlen y
Sehull'Ill,I991).

agua y la forma del canal, que se relacionan con la canti- anchuralprofundidad >40, con una sinuosidad baja. Las
dad y el tipo de sedimento transportado, que, a su vez, es banas derivan alternando dentro del canal (Fig. 8.3Ob), por
función del porcentaje de sedimentos (grava, arena, limo lo que el ta1weg varia con el tiempo y en un lado del ca-
y arcilla) (Schurnrn, 1981). nal se produce sedimentación y en el contrario erosión. En
Cuando la ~i6n de carga de fondo es pequeña, el sistema 3 se diferencian dos tipos de canales meandri-
d canal de!;'aTga en suspensión e'l estrecho y IKUfundo(re- formes. Cuando el canal de carga en suspensión es muy
!ación profundidad/anchura < lO). Si la pendiente del ca- sinuoso (Figs. 8.31,3a; 8.32 Y 18.18) transporta poca car-
nal es baja puede ser recto (sistema 1) (Figs. 8.30a y 8.31). ga de fondo (sistema 3a). La anchura del canal es similar
Uls paredes del canal son relativamente estables, a causa y los márgenes son estables, pero puede n producirse es-
de su elevado contenido en limo y arcilla. Por consi- trangulamientos. El sistema 3b es un tipo de canal menos
guiente, el canal no deriva y las banas se movilizan a tra- estable; transporta una carga mixta y las paredes del ca-
vés del canal. Estos canales son poco abundantes y nal están constituidas por materiales de poca cohesión, por
p-e:sentan pocos problemas. En el !li $te ma 2 d porcenta- lo que son menos estables que los canales del sistema la.
je de carga de fondo es intermedio, eltalweg (Hnea de má- El meandro aumenta su radio de curvatum y se producen
xima profundidad) es sinuoso y tiene una relación típicos estrangulamientos (Figs. 8.33 Y8.3Oc). Por lo tan-

T1P(l DE CANAl.
o.va "" MJIEIIIIión o.va fTiII'-
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FIGURA 8.31 Qasifiooe;r)n
genétioa de 10& canales Fluviales
oosada en el sistema de canales
ylipo de carga de sedimento, en
" que se indican las variables
asociadas y la estabilidad relativa
(Sc1lull'lll,1981).
FIGURA 8.32 Q"so Fluvial de
Elevada sinuosidad (sistema 3a
de SeIluOl'Ill. 1991) en el fondo
del Rih V.y Gregory. Lameluk.
Baringo Distriet. Kenia.

FIGURA 8.33 Qlnal


oreandriforme de gran sinuosidad
Cl)pper R~r Delta. Sureste de
AAl&ka. FOtl F. Guliérrez.

FIGURA 8.34 S$tema 4 de


SchuOl'Ill. oon oorras de gran
I:lmano. Rro YalllUla. Agra, rndia.
10, el canal es inestable con erooión en sus panes cÓIlca-
\oa;l y sedimentación en las convexas. El sistema 4 cons-
tituye una transición entre cursos meandriformes y
trenzados (Figs. 8.34 y 8.31) Yen él IK"Cdomina la carga
d:I sedimentos de gravas, cantos y arenas. Los canales tie-
nen una anchura variable, son poco profundos y de gra-
clente acusado. Son úpicos los aconamientos del canal y
la erosión de sus paredes. El sistema S (Fig. 8.31) posee
una gran carga de fondo e inclinaciones importantes ca-
Plces de transportar esta carga. El canal es inestable, ya
que las barras y eltalweg derivan dentro del canal. Cons-
tituyen los típicos ríos trell7ados (Fig. 8.24), frecuentes en
llanuras aluviales y abanicos aluviales: en ellos puede ser
frecuente la avulsión (Fig. 8.30) (Chorley et aJ., 1984).
B sistema de canales cambia del sistema 1 al 5 (Fig.
8.31) Y también se manifiestan modificaciones en otros
aspectos morfológicos. El aumento del tamaño de sedi-
mento trae consigo una variación del sistema del 1 al 5.
La estabilidad de los canales se incrementa con el aumento
en la proporción de depósitos fillOlJ o con la disminució n
de la relación carga de fondo/carga total. Los valores
menores de la velocicbd del flujo y de la energía de la co-
rriente aumentan la estabilicbd. La relación anchura/pro-
fundicbd es alta pam canales trenzados, baja para canales
Jectos e intermedia para los meandriformes. Los canales
trenzados tienen un gradiente alto, en los rectos es pe-
queño Y en los meandriformes la pendienle está entre
ambos tipos de canal. Por consiguiente, la estabilicbd de
los canales disminuye de los sistemas 1 al 5; los sistemas
4 y 5 son los mellOiS estables.
f-by una continua gracbción entre un sistema de canal
Yotro. Incluso en el mismo canal se encue ntmn sistemas
d:I canal cambiantes a lo largo de su longitud. El mismo
canal puede ser meandriforme y con el cambio de gra-
clente se comporta como trenzado. Por ejemplo, el río
Rhin (Schafer, 1973) muestra una variación en su sistema F ICURA 8.3.5 Esquema que Indica el CIU1"tlio de sistema de
d:I canal a lo largo de su longitud, debido al cambio de (l(I1\'I1 del rlo Rtin, oomo oonseeuencia del can"tlio de
pendiente (Fig. 8.35). pendiente (ScMler, 1973).

8.11 Metamorfosis de los ríos


Los cursos fluviales cambian por erosión y sedimentación, en la relación precipitación-esconentía-erosión para que
pero estas tmnsformaciones requiere n tiempo. Por lo tan- tenga lugar un determinado tipo de canal (Dunne y Leo-
to, las modificaciones en el caucbl y en los sedimentos no pold, 1978).
IKUducen un cambio inmediato en el canal, sino que se ini- Los cambios de canales fluviales han proporcionado un
cia un cambio, que puede durar mucho tiempo. El canal tema complejo para la investigación geomoñológica en las
se altera por la variación en la fJecuencia del flujo y por últimas cuatro décadas (Gregory, 1971). Además, el aná-
d cambio en la canticbd de material erooionado; ambas lisis histórico de los sistemas Auviales es un nuevo cam-
modificaciones pueden o no coincidir en el tiempo. Posi- po de trabajo para la paleoclimatologCa (Lamb, 1982),
Hemente, el problema hidrológico más imponante es de- paleohidrología (Benito et aJ., 1mb), paleoecologCa (Ber-
terminar cuantitativamente cuánta alteración necesitamos glund, 1986) y geoarqueologCa (Davidson y Schacldey,
1976). El análisis histórico del sistema fluvialnecesita re- en 1903 se sucedieron varias inundaciones que modifica-
conslTUir los sistemas de la etapa ~industrial, determi- ron el canal a trenzado, con una anchura de más de 600
rurla velocidad y magnitud del cambio de los sistemas y m en algunos lugares. Con posterioridad, el crecimiento
p;.sibilitar la producción de los efectos de futuros impac- de la vegetación y la sedimentación estrecharon el canal
tos, asf como recomendar tareas de gestión ecológica y a ~ncipios de 1980 retomó a su geometría meandri-
(Petts, 1989). Se conocen numerosos ejemplos de cambios forme, casi después de un siglo. De ello se deduce que el
re canal en tiempos históricos y algunos son espectacula- ajuste de los canales trenmdos a meanc:biformes es mucho
leS: Micielska-Dowgiallo (1971) en el valle del Vístula más lento que el de meandriformes a trenzados.
(polonia), Hooke y Redmond (1989) en el valle del rfo La acción del hombre se hace muy patente en la evo-
Oine (Inglaterm), Castaldini y Piacente (1995) en el rfo lución del rfo South P1ane (Colorado), de carácter trenza-
Po (Italia) y Surian (2006) en los rfos Tagliamento, Piave do, que pasó de tener 790 m de anchura en 1897 a 60 m
y Brenta (norte de Italia), entre otros. en 1959, transformándose en un canal estrecho con ten-
Los cambios en el tipo de canal son relativamente dencia hacia el desarrollo de meandros (Fig. 8.36). Esta
frecuentes en el oeste de Estados Unidos y han sido reco- profunda modificación está en relación con la regulación
nocidos en numerosos rfos (Thbla 8.2), en los que se ha del rfo y con la pérdida de caudal por irrigación, lo que
~cido un cambio de meanc:biforme a trenzado (Graff, condujo a una invasión de la vegetación en la Uanura de
1988). inundación y en las banas, lo que trojo consigo el estre-
Uno de los ejemplos más sorprendentes es el de la me- chamiento del canal (Nadler y Schumm, 1981).
amorfosis del rfo Cimarrón (Kansas), analizado por La erosión en los márgenes cóncavos de los meandros
Schumm y Lichty (1963). Se trataba de un rfo meandri- y la sedimentación en las partes convexas crean una ines-
forme, profundo y de 15 m de anchura, que después de una tabilidad horizontal en este sistema de canales. Pero tam-
inundación en 1914 se convirtió en un canal recto de car- bién se produce una migración de los meandros aguas
g¡ de fondo de 366 m de anchura, por un aumento en el abajo, que puede interferir con construcciones hechas por
aludal y carga de fondo. Este dramático cambio se inter- el hombre. Este es el caso del puente sobre el rfo Cima-
p-eta como debido a fluctuaciones climáticas, actividades rrón cerca de Perkins (Oldahoma), que en el momento de
agrícolas y destrucción de la vegetación natural. su construcción el rfo era recto y trenzado en la zona del
Otro ejemplo no menos sorprendente es el del río Gila, puente, pero terna un gran meandro una milla aguas arri-
(f.le discurre por Arizona y Nuevo Méjico (Graf, 1988). ba, el cual derivó y en 1968 afectó a la estructura del puen-
Antes de 1890 el canal era estrecho ymeandriforme, pero te (Chorley et al. , 1984).

TABLA 8.2 CambiOs en la anchura del canal en nos del oeste


lillos Estados Unidos (Graft, 1988).

..
Rlo Canadian, Okiahoma 0,8-3,2 km Inundación de 1906

Rlo Salado, New Mexico 15_169 m 1982_19 19

RIo Red, Texas_Okiahoma Sin cambio 1974_1937

RIo Red, Texas_Okiahoma 1,2_0,9 km 1937_1953

",o 15-366 m 1974_1942

Rlo Cimarran, Kansas 366- 169 m 1942_1954

Rlo PI_, Nebrasu 116 1_111 m 1960_1979

Rlo South Platte, Colorado 790-60 m 1897_1959

Rlo North , , 1.200-tl0 m 1890_1977

Rlo Gila, Mirona 45_90 m 1875_1903

9O-tl l 0 m 1903_1917

6 10-61 m 19 17_1964

Rlo Sall, Mirona Sin cambio 1868_1980

Rlo F..n"onl, Uiah 3Q"¡OOm Inundación de 1896

300 ~
FICURA 8.36 Modelo de
metamorfosis det rÍ) SouIh Platte:
(a) antes de la década de 1800,
el caudat era intel1Tilente y las
barras tell1)Ol"ales; (b) a Inales
del $IgIo, el caudal era perenne y
!:l vegetación más frondosa sobre
!:llanura de inundaeO:ln e Islas;
(e) a coOTienzos de 1900, la
sequra trajo consigo que la
~getación se estableciera por
debajo del nivel medio anual de
aguas altas, ooovírtiéndose las
barras en i&Ia&, oon un único
cauce j:llwu:ip!lI; (d) canal
modemo, las i&Ia& se incautaron
de la llanura de inUldac;on y se
reconocen veslgios de canales
t8&tórico& de tpo trenzado sobre
!:llanura de inundaeO:ln (Nadler y
Sc1lulMl,I991).

Aunque no se dispone n de los datos sobre los cambios


de carga de sedimentos, se puede suponer, de los ejemplos
históricos de metamorfosis de canal, que los rCos se en-
sanchan y J:KUfundizan por destrucción de sus canales ori-
ginales, con lo que grandes cantidades de material de ~a
re fondo se movilizan a través de los canales durante los
pcos de altas inundaciones. Si estas circunstancias per-
;istiemn, los canales permanecerían anchos y estrechos.
Sin embargo, al disminuir los picos de inundación, la se-
cimentación e n el canal y la invasión de la vegetación e n
el. mismo J:KUducen un estrechamie nto del canal y es evi-
rente una tendencia hacia el desarrollo de meandros
(Schumm, 1977; Chorley et al., 1984).
los ejemplos que se han analizado son de carácter lo-
cal y el intervalo de tiempo es pequeño. No obstante, los
cambios climáticos y de nivel del mar durante épocas ge-
ológicas recientes dan lugar a modificaciones importan-
tes e n los sistemas de canales. Uno de los ejemplos
dásicos de metamorfosis Auvial, como consecuencia del
cambio climático, lo ~iona el rco MUlTIIIIlbidgee
(Schumm, 1969) (Fig. 8.37), que discurre por Riverine
Plain de New 80mh Wales. Atraviesa la llanura aluvial con
una pendiente muy débil y se une con el río Murray. El
canal tiene 60 m de ancho y está confinado a una llanura
de inundación en la que se conservan meandros abando- 2Mitn
nados, que evidencian un caudal mayor (paleocanal re-
ciente). B trazado del canal antiguo de baja sinuosidad
(paleocanal antiguo) cruza la parte inferior de la figura. La FICURA 8.37 Esquema realizado por fotograffa aérea
p¡ne superior de la figuro está confinada dentro de un va- de una parte de Rlverine Plain, cerca de DarlingtOn Point,
lle. En la llanura aluvial, el canal ha derivado y se dife- New Soulh Wales. El sinuoso rro Murruni:lidgee,
rencian tres meandros abandonados. los resultao::bl de los de unos 60 m de andlura, /luye en la perte superior de la
Igura. Está oonfinado a una lanura de inundaeO:ln Irregular
estudios edafológicos y geomoñológicos de Riverine Plain en la que se conservan meandros abandonados.
indican que los paleocanales antiguos funcionaron duran- El paleocanal más antiguo eruza la parte inferior de la figura
te un clima más seco que el actual y los paleocanales re- (SchulMl, 1969).
dentes discurrieron dumnte un clima más húmedo que el La Figuro 8.38 establece diferentes etapaS que Iepie:sentan
a:;:tual. la historia cuaternaria del río Mississippi: (a) Máximo des-
Uno de los ríos más intensamente estudiados es el Mis- censo del nivel del mar. El río se encajó 120-137 m y sus
;issippi (Schurnrn, 1971). El tmbajo de Fisk (1944) IK"O- afluentes incidieron, produciendo una topograffa irregular con
pm:iona un ejemplo excelente sobre la metamorfosis del una pendiente de 0,16 m¡1un. (b) Comienzo de la fusión del
río en relación a las variaciones de nivel del mar y cam- casquete. Introducción en elrlo de agua y sedimentos (are-
nos climáticos que se han sucedido a lo largo del Cua- nas y gravas). El tamaño de las partículas disminuye hacia el
ternario. Entre 18.000 BP, que corresponde con la máxima techo como consecuencia de la progresiva disminución de la
~tensión de los glaciares, y la actualidad, los dos facto- pendiente y del retroceso del casquete glaciar. En esta época
1I:\S que determinan el comportamiento del río son la fu- el río Mississippi se constituye como un sistema tren7ado.
sión del casquete Lauréntido, que suministra gran cantidad (c) Continuo pero lento ascenso del nivel del mar. La carga
etI agua y sedimentos al curso superior del Mississippi, y es de arenas, limos y arcillas. Continúa el sistema tren7ado,
el descenso del nivel del mar de 130 m hace unos 15.000 a pesar de la disminución del gradiente y del suministro de
años. Esta caída del nivel de base tme consigo la erosión sedimentos al río. (d) Nivel del mar constante y carga redu-
etilos antiguos depósitos aluviales y la incisión en el fon- cida. El río se transforma en meandriforme y fluye a tmvés
do del valle. de un único cana1 debido al descenso de la pendiente.

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~30m 'A"')

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..........
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FlCURA 8.38 EvoIucO:ln cuatemaria de valle det rlo MiesissiWI. (a) E\aIla de encajalTiento a Inales de la época glaciar:
18.000-14.000 allos BP; nivel det mar -130 m; pendiente del valle 0,16 m'km, rlo sobrecargado transportando gravas. (b) Etapa I
de agrada<:Mn del valle: nivel del mar -30 m; pen<lente del valle 0,14 m'km; rro sobrecargado, trenzado, transportando arenas y
gavillas. (e) E\aIla 11 de agrada<*)n del valle: nivel del mar -6 m; pendiente del valle 0,13 m'km; rlO sobrecargado, trenzado,
tansportando Iirno$ y arenas, oltginando potentes 20nas pantanosas de limos y arcillas. (d) Etapa 111 de agradacO:ln del valle: rivel
del mar actual, pendiente del valle 0,11 m'km; desarrolo del cin-.rón de meandros Cocodrie; rro meandrit)rme de canal profuldo
oon gran vallaeión en el caudal que re8ll1ltaza gradualmente el canal trenzado poco ¡lrO-'ndo (Flsk, 1944).
e
'i " :

Geomorfolo ía
Fluvia 11

CONTENIDO

9.1. Sedinentac:ión fluvia l


9.2. Llanuras de inurdación
9.3. Abani:;:os aluviales
9 .4. Tenazas fluviales
9.5. lnurdac:i;mes
9. 6. Riesgo de inurdaciones
9.7. Prevención y mitigación de las inurdac:iones
9.1 Sedimentación fluvial
El material que un rCo arranca y tralL'lpona se deposita dos en el Capítulo 11 de GeomorfologCa Litoral. Aunque
aguas abajo, tanto a lo largo de loo valles, como en pie- una gran parte del material erosionado llega finalmente a
demontes y llanuras cOSIeras. El análisis de los depósitos la desembocadura, otra fracción se deposita temporal-
puede indicar velocidades, condiciones y dinámica de los mente en su recorrido. Durante el transporte cada partícula
puce:sos que operan en el momento de su sedimentació n tiene una velocidad de «caída,., que representa el umbral
(Morisawa, 1985). Los sedimentos fluviales se depositan de sedimentació n para la partícula. Si la velocidad de la
fundamentalmente en: a) discontinuidades topográficas corriente es mellOT que la velocidad de caída, la partícula
u-eadas por fallas, abombamientos corticales, sobreexca- se depositará.
Y.lCiÓn glaciar, abmsión marina, etc. Bajo estas condicio- Los depósitos aluviales tienen importancia económica,
nes se originan, entre otras formas, los abanicos aluviales. como fuentes de agua subterránea y también como sumi-
b) RellellOll de valle que reflejan un conjunto de IKUCesos nistro de áridos para la construcción. Algunos aluviones
complejos que dan lugar a llanuras de inundación y terra- contienen minerales pesados, diamantes y oro que se ex-
zas. e) Depósitos marginales, que son el resultado de la se- plotan activamente en rcos y terrazas de numerosos luga-
cimentación en aguas estancadas en las que disminuye la res del mundo. Los antiguos depósitos de playa y delta son
velocidad de transporte, como los deltas y depósitos de con frecuencia fuentes de petróleo y gas natural (Cborley
paya (Cborley et aJ., 1984). EstOlJ últimos serán analiza- et al., 1984).

9.2 Llanuras de inundación


Una lIanum de inundación es la superficie aluvial adyacente llanuras de inundación (Allen, 1964, 1970). Se pueden
a un curso fluvial y que frecuentemente suele inundarse. Es- distinguir dos tipos básicos de depósitos fluviales: depó-
tán consUmidas por depósitos que los ríos movilizan por ex- sitos de canal y de desbordamiento (chanlltl (I\·erbank de-
cavación de los canales o por migración latem!. Algunos posits) (Marzo, 1989). Los ¡rimeros, comprenden los
investigadores señalan que en los ríos trenzados 110 tienen depÓllitos de fondo de canal (cIlaMe/lag) y los de barra
un buen desarrollo las lIanums de inundación, debido a la de meandro (polm-bar deposlts), se generan principal-
continua deriva de los canales, en contmste con las lIanu- mente por acreción lateral y se sitúan bajo los segundos,
laS de un único canal sinuoso que emigra lentamente den- que se originan por acreción vertical y están representa-
tro de una lIanum aluvial estabilizada Esta suposición no dos por los depÓllilOs de diques naturales (le\·tes), de lla-
es correcta, ya que el desarrollo de llanuras de inundación nura de inundación (jIoodplaill) y de lóbulos de derrame
es independiente del sistema de canales (Bridge, 2(03). (cre\'Os~-splay). Otro tipo de depÓllito son los de relle-
Los sedimentos depositados por los rcos han sido cla- 110 de canal abandonado (maMe/ jill deposits), que tie-
lificados de diferentes maneras. Una gran pane de los ge- ne características intermedias entre los dos anteriores.
omorfólogos diferencian entre depósitos de acreción En los depÓlSilo$ de fondo de ca.n.a.I los sedimentos
vertical y depósitos de acreción lateral (Mackin, 1937; gruesos se localizan en la base de los canales, que a su vez
Rsk, 1947; Leopold y Wolman, 1957). La acredón late_ están rellenos por arenas y arcillas. Se acumulan como cuer-
ral se produce por la deriva latem! de los canales y la acre- pos lenticulares en las partes más IKUfundas del canal. No
dón vertica.l tiene lugar por sedimentación vertical y forman capas de gran espesor y son siempre discontinuos.
=imiento hacia arriba por deposición de partículas en Las barras de meandro constituyen los rasgos geo-
suspeRSión. Esta clasificación es muy simple y a veces no morfológicos más característicos de los meandros y son la
es fácil distinguir ambos tipos de depósitos. ¡rincipal sedime ntación en los canales meandriformes. La
Leopold et al. (1964) diferencian ocho tipos de sub- forma y el tamaño de las barras varían con las dimensio-
;nJbientes en una llanura de inundación y Happ et al. nes del rCo (Reineck y Singh, 1975). En cursos pequeños
(i 940) distinguen seis tipos de sedime ntos aluviales. La son formas deposicionales que buzan hacia el canal sob"e
Figura 9.1 ilustra esquemáticamente la geometría de las los lados convexos de los meandros y están coRSlituidas por

304 ~
FICURA 9. 1 Esq,Jerl\1 de la
lamo deIn~ para un
mean:llllorme (Alen. 111fW.
0.1/110
1970).

!ledimenlOS gruesos. En 105 grandes nos están formados por Los diques n. lurales IIOn bandas de Itdimentos en
c:amones M mundnll (scroIl bar.J) que alternan con formade cuña que bordean 10$ canales fluviales (Fig. 9. 1).
ciblagas que son depresiones allIQ!adas (swa/t's) '1 son La máxima elevación de un dique está en o cen:a del ca-
canales en los que se produl;:e sedimentación durante la nal. Los diqllts buzan suavemente desde el borde del ca-
inundación (Sunborg, 1956; Ollero, [996) (Fig. 9.2.). Las nal hacia el borde exlerno de la llanurade inundación. Los
barras suelen ser varios metros más altas que las ciblagas diques alcanzan un mayor desarrollo sobre los lados cón-
'16stas está n rellenas pO!" sedimentos finos estratificados. cavos del canal '1 en los lados convexos se superponen a
Por lo general.la$ barras de meandro son di sconli nuas. de las barras de meandro. En el río Mississippi alcaruan has-
naturale~ lenticular. '1 se originan por la migración 1a1e- ta 3 km de anchura '19 m de potencia (Farrell, 1987). Se
nU de un ño mealOiforme dur.uuela inUJdw;:ión '1 los cor- forman cuando la inundación super;¡ el margen del canal
dones de mtwxro se gen:n.n por SlJ(:esivas inundaciones '1 la sedimentación es granodecn:cierue hacia la pane ex-
(CoIlison. 1996; Miall , 1996). lema (Allen. 19(5).l.os depósitos de dique natural pose-
En la Figura 9.3 las sec.:ciores U'aI\SVt'I'Sales indican que en una facies similar a los depósitos superiores de relleno
el canal se moviólatcndmerue a unadistancia igual O algo de canal. con laminaci6n plana en la base. originada du-
mayO!" que la anchura de l canal 'l. a su vez. tiene lugar la r;¡rue la inundación, a la que se superponen eSll'atos con
sedimentación de las 00nas de meandro. conservándose pequeña estratificación cruUlda. formados por n'ppJn que
la anchura del canal aproximadamente oonstante. Las $eC- pueden estar asociados con laminaciÓII convoluta(Farrell,
ciones medidas dur;¡nte un periodo de ocho ab sel\alan 200 1). Los slKX'sivos conjunlos de elltmtos generados por
que el volumen nelo de erosión fue igual al de sedimen- inundación en un punlO pueden variar de faciell '1 dan lu-
tación. En el punlO de máxima curvatura la erosión fue de:- gar a secuencias ve"icales de algullOll metros de potencia
Jjlmente superior a la sedimentación; aguas abajo de eSle (Bridge, 2(03).
punto [a sedimentaciÓII es mayor que la erosión (L.eopold La escala de los lóbulos de derrame depende de las
t't al., 1964). dimensiones del río. Sus tamallos vañan desde decenas a
oelllenas de metros de anchura. Inciden en lO!> diques na-
tUJales '1 en otros depósitos cenagosos '111egan a formar
pequeií06 deltas (MiaU . 1996). Se originan duralUe las
grandes inundaciores '1 se extienden como le nguas are-
no5lL'l sobre los depósitos de dique natural (Fig. 9.1).
Los depósitos de n. nUn! eH inundación se encuen-
tran en las panes más bajas de estas llanuras. Ocupan
extensiones de metros a varios kilómetros. Su litología en
oo"e plltde se r variad:! y reneja qu e está afectaoo por
cambios en los procesos de sedimentació n. Cuando se
deseca la llanura de inundació n duranle un intenalo
de tiempo considerable se producen ~esos edafoge -
~ticos, que quedan inlen:alados oomo paleosuelO!> en el
ACURA 9.2 MoItc*lgIe de ooJdones de II'IIIi'Indro en el rJo oonjUIllO de depósitos de llanura de inundación (Miall,
Kl!lrAIvtn. SuecU (&.dlo'll. 1956). 1996).

CaptuIo' • ~ AlNi¡j 11 305


.I "


RGURA 9..:1 Seodooes

....
t~SllOOlllllY. .
lI!IaIzadu en un pertodo de
~ lfOIO DE ORAo'AS
16rb5 aro. labre una barra de ~

ltl8andro en WaIta Branoo cerca UUO.lACU08O~$Io:;EOCONIUJBUII~1CA ,


d8 Rcd<vIIe. Milryland. Las
<imenslcw"let de los perfiles y la
ctstrlbucl6n de MdlmenlCll!l en el
00"" eslén lCIb~dlmenslo ..dos
",eopold el aJ.. 196<1; modlllcado
c::::J uuo_oeo ~_.ooo lM)TE.Oll() CON .tUIODENICIUJ.
CJ ~~~UESO.IW(),O,MO"\E.Ol),O,CON ~lOSY I.EN~ESDE UMOS
c:J UUO.wJoKillOINWQ
,
,
,
....
el R,*"c\t Y 8r9h. 1975). c::::J _FfoI.I.CON UMO

Los rellenos de u nal aba nd ona d o resultan de los tiempo. Por consiguiente, las aguas son estáticas y se
p-ocesos de estrangulamiento o aoonamiento, que cons- ~Uena lentamente con arcillas dep06iladas por suspen-
'lUyen meandros abandonados (arbow en ingl&, ga- sión. Por consiguiente, las litolacies son de grano fino
bchos en el río Ebro). fi¡l)S canales permanecen como en las que se intercalan turbas Y otros restos orgánicos
lagos o charcas, que pueden permanecer durante mucho (Mian, 1996).

9.3 Abanicos aluviales


9.3.1 Definición, antecedentes al siglo pasado en el que son objeto de poca atención y,
y terminología por cOll$iguiente, los trabajos son escasos. A finales del
siglo pasado y en relación con la cxplOl1lción de los te-
Se conocen nulT"ltl"OSlU definiciones basadas en la forma rritorios áridos de l suroeste de los E!;tados Unidos, sur-
externa, zona de sedimentación y procesos implicados en gen algunas publicaciones relevantes (Oilbert, 1875;
su evo/oción (Rachocki, 198 1). La definición de Bull rkGee, 1897). En la primera mitad del Siglo xx los in-
(1968). uno de los inveo¡tiga<kres más ~levantes e n este veo¡tigadore:s se preocuparon de la gtne>sÍs, p!WeSos de se-
campo. sefl:¡la que un abanico aluvial es un cuerpo de de- dimentación y remodelación de la s uperficie del abanico
~itos fluvial es cuya s uperficie se aproxima al segme n- (Jo lmson. 1932a.b: Blacltwelder. 1928. 1931). uf como
to de un cono. que se extiende radialmente ladera abajo de su relación con la tectóni ca. El mayor impulso sobre
desde el punto en el que el CUJW del agua abandona el área la investigación de estas formas depo:sicionaleo¡ se produ-
rnontal'w:lsa (Fígs. 9.4 y 9.5). ce en los comienzos de Ja segunda mitad de este siglo con
La historia del conocimiento de los abanicos aJuvia- los trabajos de Blissenbach (1952. 1954), Bull (1963,
les o OOIWJS de ~oción (Gómc2. Villar, 1996) se remonta 1964a,b, 1977a,b) y Denny (1967).

306 ~
FIGURA 9.4 AOO.-:o aluvial al
pie de la Sierra de AIlamila
(proYIneia de Almerra). Cordilleras
Bélioes. En las zonas distales del
aoo.-:o se observan ex1en$OS
wllvos bajo plástico.

FIGURA 9.5 AOOIioo aluvial y


red braided. Desierto det Sinar.
Foto J. Rose'.

Con posterioridad. se estudian bajo puntos de vista muy perimentales de laboratorio (Schurnm, 19TI; Schurnm et
clstintos. Se trabaja sob'e abanicos de épocas geológicas al., 1987). A peIlar de los muchos problemas que plantean
pasadas, ase como sobre formas actuales y subactuales. Se este tipo de trabajos, se han obtenido muy buenos resulta-
analizan su morfología, IW'OCesos de sedimentación y ero- dos (Blair y McPherson. 1994b). AsC, se ha ~ucido el
sión, depósitos, factores que condicionan su desarrollo, origen de los lóbulos de tamiz{sit'l'e labes) en cajas de are-
evolución, etc. Los trabajos especfficos resultantes de es- na (Hooke, 19(1). A su vez, utilizando arena y lodo, se ha
tas investigaciones semnre:señados y comentados a lo lar- llegado a la conclusión de que los tkbrisflow (coladas de
go de este capítulo. No oootante, conviene señalar algunos detritos) predominan en las panes proximales del abanico.
trabajos y monografías sintéticos en los que se analiza el en la zona media se interdigitan con depósitos de canal y,
conocimiento de los abanicos aluviales (Yazawa et aJ., finalmente, en las áreas distales dominan los depósitos flu-
1971; Bull, 19TI, 191Th; Schurnm, 1m; Colombo, 1979, viales (Hooke, 1967, 1987). Otros modelos han sido diri-
1989; Racbocki, 1981; Nielsen y Moore, 1984; Ashida, gidos al establecimiento de relaciones entre las etapas de
1985; Lecce. 1990; Racbocki y Church. 1990; Cooke et evolución de la cuenca de drenaje y del abanico con la es-
aJ .• 1993; Blair y Mcl'herson, 1994a,b; Gómez Vlllar, tratigrafía de los abanicos (Schumm, 19TI; Hooke y Rob-
1996; Harvey, 1997). rer, 1979; Schurnm el al., 1987).
Thmbién los abanicos aluviales han sido estudiados me- El estudio de los abanicos aluviales también ha expe-
diante simulaciones (Rachocki, 1981) Y con modelos ex- rimentado un gran impulso con la aplicación de técnicas
re datación absoluta. Los métodos tradicionales de carto- ase
tes, como precisar diversos términos de uso común en
~ y conelación de superficies del abanico tomando la literatura. Los abanicos aluviales son formas frecuen-
como base la edad relativa, expresada por los pavimentos tes que se encuentran al pie de las montañas (Figs. 9.4 y
desérticos y desarrollo de calicbe:s, ahora se completan co n 9.5), en los valles (Fig. 9.6) Yen cualquiera de las zonas
SIIS dataciones absolutas (Harvey e{ aJ., 2005). Se aplican rmrfoc1imáticas; su tamaño es muy variable, desde pe-
dataciones cosmogénicas, de U{Th y luminiscencia (OSL). queños conos de detritos de d O m de longitud (Harvey
Una vez analizados los antecedentes y tendencias de y WeUs, 2003) a megabanicos de basta 60 km de longi-
la investigación de los abanicos aluviales, se hace nece- tud (Gohain y Parka~h , 1990) (Fig. 9.7). Un abanico alu-
rorio señalar algunas de las características más relevan- vial resulta de la sedimentación en la zona de desagüe de

F1GURA 9.6 Atlanioos


~viales erosionados po, el Rro
tJendOUl. uspalala (promcia de
tJendOUl). Cordillera Principal de
!:)sAlldes.

,. ' 73, AD-' 17OAD


2. ' 17OAD-' S07AD
,, 3. , 807 AD-, 807 AD
,, -® ol ' 839AD-' 873AD
5. ' 873AD-' 892AD
6. ' 892AD-,92,AD
, 7. ' 92,AD-, Q26AD
, 6. ,Q26AD-' 930AD
, 9. ' 930AD-' 936AD
'0. ' 936AD-' 942AD
,,. ' 942AD-' 942AD?
'2. ' 948AD-' 973AD?
'3. ' 973~
,, ,
,
,
,
• '~
N
,
f1GURA 9.1 Secuencia de
, • , 1
a>ulsión para el ,ro Ko$i. Los
romeros oon crrt:ulos indican
Il'ntos de a~n (AD ..
O
• ,
$
de$p.Jé$ de C"&IO) (Maekey y
BoSdge,1992). ~""" '"
308 ~
una cuenca de drenaje del material detrítico procedente La clasificación climática de los abanicos aluviales e n
de la excavació n de la misma. Los flujos hídricos y de se- «húmedos .. y «secos .., o lo que es lo mismo abanico$
cimentos se concentran e n la zona inferior de la cuenca aluviales de clima á rido , formados por flujos fluviales
(n un canal de desagüe o canal de alimentación del aba- intermitentes, y abanioo$ aluviale$ de clima húmedo ,
nico. Estos flujos al alcanzar el frente montañoso, se ex- generados por flujos hfdricos perennes (Schurnm, 1977)
plIlden e n un flujo s in confinar depositando su carga y goza de una ciena aceptación. No obstante, esta diferen-
wnstruyendo el abanico aluvial, como consecuencia de ciación es controvertida y fue ampliada por McGowen
la fuene reducción de la pendiente y de la disminució n (i 979) al considerar que e n los climas áridos los tkbris
de la velocidad del flujo. floll' son más frecuentes que en las zonas húmedas, don-
En estas morfologías es muy frecuente la coalescencia de predomina la sedimentación fluvial. Recientemente,
de unos abanicos con otros. En los medios áridos y se- Nilsen (1993) y Stanistreet y McCarthy (1993) relacio-
miáridos, dentro de los desienos de montailas y depresio- nan la forma y procesos del abanico con el clima y con-
Tl:\S, los abanicos aluviales constituye n los rasgos más cluyen que su forma semicónica se construye por tkbris
característicos de sus piedemontes. El materialterrfgeno floll' en ambientes desérticos ( .. tipo seco.. ), aunque otros
que los construye pasa en sus partes más distales a am- autores señalan que esta morfologfa también se desarro-
bientes en los que dominan lagos temporales (playa-10M). lla e n áreas húmedas (Harvey, 1984a; Blair, 1987).
B1isse nbach (1954) distingue tres zonas dentro de los En los desienos el desarrollo de los abanicos se favo-
abanicos aluviales (Fig. 9.8): ZODa proximal o cabecera rece por diversas razones ( Harvey, 1997). La cobertera
del abanico que constituye el área IK"Óxima al ápice; ZODa vegetal es esparcida o ausente, son frecuentes las fuenes
media, entre la cabecera y las partes bajas del abanico y tormentas y predominan los ~sos ligados al flujo su-
ZODa di$tal, que es el área más alejada del ápice. Final- perficial en las laderas. Como consecuencia, la IKUducción
mente, incluye una zona baja de coalescencia con otros de sedimentos durante las tormentas es muy elevada. La
abanicos. fuene pendiente de los cursos de agua e n la cuenca de
recepción y los regfmenes de escorre ntía casi instantáne-
os ~ionan elevadas velocidades de transpone de
sedimentos. Finalme nte, la transferencia de sedime ntos al
abanico es esporádica y va ligada básicamente a precipi-
taciones de alta intensidad.
Los abanicos aluviales, aunque son frecuentes e n las
regiones montañosas desérticas, también se encuentran en
" otros ambientes climáticos: ánicos, alpinos, templados,
húmedos e incluso tropicales (Harvey el al., 2(05).

9.3.2 Morfología de los abanicos


...
,
.~
aluviales
Los ~ncipales rasgos morfológicos de los sistemas de
abanicos aluviales (Blair y McPberson, 1994a) (Fig. 9.9)
~-- son la cueoca de recepción, que es la zona de alimenta-
ción de agua y sedimentos y que se caracteriza por fuer-
tes pendientes, sobre todo en los tributarios de me nor
orden. El canal de de¡agüe efectúa el transpone de la car-
ga lfquida y sólida hasta el á pice del abanico y corres-
ponde al punto de salida del área montañosa, que es muy
neto si el frente es rectilíneo. El canal de iocis ión es la
continuación del canal de desagüe dentro del abanico y
puede dividirse en varios canales. El canal de incisión sue-
o, >0, le terminar e n las zonas proximales y medias del abanico,
Ex¡¡¡¡ooaJOo' ~ ~ 53 correspondiendo este lugar al punto de intersección. A
·, L----t
. ---~",-~~ partir del mismo el flujo deja de estar confinado y se ex-
~
pande dando lugar al lóbulo depollicional activo. Los ha-
rraocos de enlllión remontante son frecuentes e n las
f1GURA 9.8 Diferentes zonas en Ul abanico alu..oal y perfil zonas distales y pueden progresar hasta alcanzar el canal
blgMinal det msmo. La figura corresponde al abanico
Tumey Guktl, oeste de Fresno Counly, Calit)n"ia (Bu., de incisión, dando lugar a que el lóbulo deposicional ac-
1964a). tivo se desvíe a otra parte del abanico ([)enny, 1967).
co e n P, R la distancia radial de PaZ y L la media de las
pendientes a lo largo de su perfil longitudinal.
,
El á rea del abanico es el parámetro más estudiado y
, "
,, , .,,, se ha demostrado que existe un clara relación e ntre las su-
perficies del abanico y de la cuenca de recepción. El área
, ., del abanico se expresa por la fórmula:
, ,
, , • ,
• , , A,,-pA~
A" es el área del abanico y A~ la de la cuenca de recep-
ción, ambas medidas e n km 2 • Los estudios de difere ntes
, grupos de abanicos han demostrado valores semejantes
para el expone nte q, que oscila e ntre 0,7 y 1,1, pero los
YoIlores de p son más dispares, entre 0,1 Y 2,1. Estas va-
• riaciones se interpretan como debidas a historias diferen-
tes e n distintas regiones y a la desigual resistencia a la
erosión del substrato rocoso e n la cuenca de alimentación
~do'"'_
~do2.· _ (Harvey, 1997). En la Figura 9.10 se comparan las rela-
3,.1 __
~
d
o
(D c.ldo . . . .
A ........... _

-
(] (mlldo_
PI _ ... _ - - ~delll.Jretlede~ /

_O. . .
---
--- -- OJdenu ColI:efQ de CeI'nnIo
~--

0--
=..- - - R¡gi6f1 del VdlIde kI MUelle

~
...
'I
.! '
10

,
1
_do_. . . •.,
FIGURA 9.9 Principales rasgos morfoIr)gioo$ de un sistema
de aoori:lo aluvial. El eje~ oolTesponde al aoonioo Trail
'.'
0,1 ;/
Qlnyon, en el Valle de la Muerte, Califon'ia (Ella;' y
M::lPt W$Oll, 1994a).

El conjunto de la morfología de cada abanico debe re- '.'


lIejarlas caracterlsticas del área madre, ya que los IKUCc-
sos de sedimentación están controlados por la fuente de o '.'
•.
suministro de sedimentos ( Harvey, 1996, 1997, 2002a). i ~

Los análisis de los abanicos aluviales efectuado/¡ a partir


• •.
!....
~
re su morfología se basan fundamentalmente e n algunas
~dades morfométricas, tales corno la forma, el área 0,01
y la pendiente.
La forma re los abanicos es semicircular, o de seg-
mento de cono, con perfiles longitudinales cóncavos (Fig.
9.8) Y lmnsve~ales convexos. A panir de mapas topográ-
..~+-~~-~~~~~-~~,
0,1 0,2 M 1 2 5 10 20 50 100 200
IicOlJ de buena !;'a/idad se puede ex~rmatemáticamenle .Ireo de kI QJenoI de reo::epdOn (11m')
(Troeh,1965):
F IGURA 9.10 Relaeión entre el área de la cuenca de
Z-P+SR+Li recepción y la pendiente del aoonloo para <istinlO$ abanicos
del sureste de E&palla. Se observa un <:taro contraste entre la
donde Z es la altura de un punto sob"e la superficie del mayor inetinación de to& abanicos de rebris /1Qw y la menor de
abanico, P la altura e n el ápice, S la pendiente del abani- I:)s aba{j(lOslluviale& e interme<los (Ha~y. 1984).
ciOIle!l entre parámetros de difere ntes abanicos de distin- Uno de ellos es el (actor topográfioo,queinfluye muy
tas zonas. Los abanicos de las Cadenas Costeras de Cali- directamente en el suministro de sedimentos. Asr, en las
fornia tienen superficies mayores, por unidad de área de laderas de pendientes acusadas la erosión es más impor-
drenaje, que los abanicos de la región del Valle de la Muer- tante. Igualmente, se necesitan inclinaciones elevadas para
te. Las rectas de regresión de los abanicos del sureste de el origen de los debris flow. Estos alcanzan un mayor de-
Espafla se han obte nido a partir de 68 abanicos (Harvey, sarrollo en abanicos alimentados por pequeñas CIlen!;"aS de
1987a). recepción de pendientes abuptas. Por el contrario, los pro-
La pe ndiente se toma normalmente como la inclina- cesos fluviales ~inan en los abanicos que derivan de
ción de la superficie axial del abanico en la cabecera y los grandes cuencas de recepción con menor inclinación.
Ioalores más frecuentes son de 2" a 12". La relación es: Las partículas movilizadas en las cuencas de recepción
~~en de la disgregació n del substrato geológico afio-
p. - aA ~ rante en la misma. Este (actor li tológico ejerce una consi-
siendo p. la pendiente del abanico. Los valores de b en la derable influencia en el desarrollo del abanico aluvial. Los
Figura 9.8 varían entre -0,35 y -0,15 Y los de o oscilan procesos de meteorización actúan condicionados por el tipo
más ampliamente entre 0,03 y 0,17, lo que se interpreta de roca y, por consiguiente, los sedimentos originados son
como debido a procesos sedimentarios distintos. Los aba- diferentes. El tamaño de las partículas es función funda-
nicos de la región del Valle de la Muene tienen más in- mentalmente de la granulometrfa (en rocas detrfticas) y del
dinación que los de las Cadenas Costeros de California, número de planos de discontinuidad por unidad de volu-
mientras que los del sureste español ocupan una posición men. Así, cuando el espaciado entre estos planos es amplio
intermedia. Por otra parte, los abanicos del sureste de Es- se originan bloques de tamaño considerable. Las partícu-
pifia, con abundantes debris flow, tienen pendientes más las de tamaño limo y arcilla se originan fundamentalmen-
acusadas que aquellos abanicos fluviales e intermedios te por los procesos de meteorización qurmica y aumentan
(Fig. 9 .11), de lo que se deduce la importancia que tiene considerablemente en litologfas de grano fino, como argi-
el. mecanismo de sedimentación en la pendiente del aba- litas, limolitas y tefras. Estas partículas de grano fino son
nico (Harvey, 1984a). necesarias para generar <kbris flow en la cuenca de recep-
ción, tal como señala Harvey (1984a, 1987b) en diversos
ejemplos de abanicos aluviales del sureste de España.
9.3.3 factores que influyen en El (actor climático ejerce una incidencia tanto direc-
el desarrollo de los abanicos ta como indirecta en los ~cesos de meteorización que tie-
nen lugar en el desarrollo del abanico. La disponibilidad
La sedimentación en un abanico tiene lugar si el suminis- de agua afecta a la meteorización de las rocas, al transporte
tro de panículas supero a la capicidad de transporte. Esto de sedimentos e indirectamente a la cobertera vegetal. En
supone la presencia de un umbal geomórfico, definido por la precipitación hay que tener en cuenta la cantidad, in-
Bull (1979) como umbral de la energía critica del agua. tensidad, duración y frec uencia sob"e todo de las grandes
Ahora bien, la sedimentación en el abanico está afectada tormentas, que son las que suele n suministrar la mayor
por diversos factores, cuya actuación es variable según los parte de la carga sólida al abanico. La carencia o escasez
casos. de ~pitaciones supone la ineficacia de la meteorización
y del transporte. No obstante, en áreas como el Valle de
~ ~ de debII• ..". la Muerte, con una ~ipitación media anual de 43 mm,
M o ~ ftuWJielo e i1Ie<medoe la carga sólida que alimenta a los abanicos se produce
como consecuencia de lluvias de tormenta (Blair y
Mcl'herson, 1994b). El efecto de la temperotura puede ma-
, O,,
i

O,, o .
o
•• •
• •• o o o " •
.." ""o o
nifestarse por una aeeleroción de los procesos de meteo-
rización. Por otro pane, hay que tener en cuenta que la
temperotura desciende en las zonas altas del sistema, pu-
diendo llegar a ~ducir.;e ciclos de hielo-deshielo. Ade-
io~ o
o o o
o o
más, la precipitación aumenta con la altura. La vegetación
afecta a la pérdida de suelo y a la estabilidad de la ladera
o por el desarrollo de rafees, siendo la penetración de las
O,~
mismas muy variable en los diferentes tipos de plantas do-
minantes. Por consiguiente, cuando disminuye el porcen-
0,01 !:---,:---,::--,-----,----,--:c---:Jc----:l
0,1 0,1 M 1 2 5 10 20 50 taje de cobenera vegetal por cambios climáticos o por
He. de 111 QIl!I1QI de reo::ep:iOn (Im') actividad humana (sob"epastoreo, deforestaciones, fuegos,
ACURA 9.11 RelaOOles morfomélricas entre el área de la
etc.) las laderos pueden haeer.;e inestables, que se denun-
cuenca de reoepe;ón y el área y pendiente del abanioo en tres cian por cambios en los sistemas de abanicos (Bull, 1991;
legiones (Harvey, 1987b). Harvey el 01., 1999b; Harvey, 2004b).
Los abanicos pueden desarrollarse en zonas tectónica-
mente estables, pero tambi~ en áreas de inestabilidad cor-
lica!. En estas I1Itimas se encuentran los desiertos de
rnontailas y depresiones, desalfOillados en muchas de las
cordilleras del oeste de Am6ica y de Asia ocntllll.. Los mo-
vimienlOS corticales (factor lectónico) condicionan la se-
relación de topografJas adecuadas y en las dep"esiones,
al pie de los frentes montal'wJsos activos (Fig. 9.12), se api-
lan importantes espesores de depósitos aluviales de dis-
bntas edades geológicas, en los que se ~giSln una larp
historiadeposicional. En estas:ronas la neotectónicaD.X\S-
'ruyeel conuol fundamental en la localizaciÓn de 105 aba-
nioos y muchas secuencias antiguas de abanioos a1uvialC$,
oonservadas en el ~g¡mo geológico, se intcrpn:tan fun-
Ólmentalmenle en un contexto tectónico (Silva n 01.,
1992b; Harvey, 1997; Harvey, 2OO2a; Kirkby n 01., 2003;
VISeras n ol~ 2003; Jain y Sinha, 2004). Por 0lnI. ~e,
esta actividad tectónica no se limita al contacto mecánico
entre el área montarosa y su piedemontc (Fig. 9. 13), sino FIGURA 9.12 Bloque diagrama de 1.111"'.... tectóoIcamente
!JIC se ~conoce n deformaciones I'n!igiles, fracturas y fa- actvo y $U piedemonte, en el que .. dtpOlltan ~te.
las recie ntes, en todo el sislema del abanico aluvial. Es- IS9"sores de sedmenba al pie de l1li ~ona monts/loaa. La
tas desnivelaciones recientes de origen tectónico afectan pre$$leia de 'acetas trienglAeares kldIea l.IIa.:tMdad reciente
de la fala de! frente montalloso (e.., 19nb).
a los depósitos de los aba ni cos aluviales (Fig. 9.14) y pro-
dicen dislocaciones imponantes en la ~d de canales de
los lóbulos deposicionales activos y, como consecuencia, sado en el sector proximal y se crea un nuevo ápice y otro
modificaciones en el desarrollo de los abanicos. segmento de abani co en el esquema inferior (abanico te-
La actividad tectónica afecta al desarrollo del abanico, lescópico o segmentado) (Bull, 19Mb, ¡97Th: liarvey.
ya que puede influir directamente en la pendiente del mis- 2002a). Este J:FOCeOO da lugar a segmentos de abanicos de
mo. Cuando el levantamiento del f~nte montalloso es ma- diferentes edade:s. Estos tienen posiciones topogJálicas di s-
)01" que la incisión del canal (Fig. 9.15). aumenta su bntas, pueden presentar desarrollo de caliches, barnices y
pendiente y la sedimentación tiene lugar al pie del bloque pavimentos y grados de disecciÓn muy variables. Estos
elevado. Por el contrario, si el encajamiento del canal es abanicos segmentados (Fig. 9.16) tienen un origen muy
más importante que el levanlamiento. el área de sedimen- COIllTOVCr1ioo, en el que se barajan hip61:esis relacionadas
tación se desplaza a las tonas mc:dias-di$lalcs del abaniCo. con evenlOS extremos rocienles. ~spuCSlaS complejas y
En la Figura 9.15 se aprecia cómo la IOdimentaciÓn ha oc- cambios dimátiC06 y teaónicos (n1ase Cooke n al. , 1993).

FlGUIIA9.13 t.\ltl!lrlales
¡:rocedentl!ls de la Cordllera de
1:)$ Andes que deNll"1011'1 a tu pie
\Il aoorico llluvIII!, etlm/lrtadO
¡):)r 1.1111 bla activa. Cobija (Norle
de Chile). Fati J. Rodrlguez·
'-'da!.

31 2 ~
FIGURA 9.14 B/lSQjalTienlO
leet)nioo y alTaSllTienlO de
depósit:lslluviales pleistocenos,
OOlTespondientes a abanicos
aIu..oales del piedemonte de la
Cordilera de IosAndes en las
prorirridades de la e;udad de
Mendoza (Argentina).

AGURA 9.15 Desarrolo de abanicos aluviales en función


del grado de levantalTiento de la zona montanosa. Arriba: el F IGURA 9. 16 Aba.w:o segmentado, en el que los
fevantaniento y la agradaeO::ln supera a la incisión del canal. segmenlO& superiores están siendo degradados por
Ab:Ijo: el enoojalTiento del canal es mayor que el reguerizae;ón y abalTancalTienlO. Asu yez sufren o han sufrido
fevantalTiento; en eSIe caso el área de sedimentación se liI erosión fluvial del Rro Jaehal. El lugar se encuentra entre
de~a hacia las zonas me<las creándose un nuevo Rodeos y San Jo&6 de Jaehal (provincia de san Juan,
segmento de abanico (aba.w:o telescópico) (8tjI, 19nb). Argentina).
Finalmente, existen un conjunto de factores extrin:secos En loo pruceSOll fluviales loo sedimentoo y el agua per-
que e:;:tán en conexión proxima con el sistema del abanico manecen sepamdos durante el transpone y loo detritoo se
aluvial (Blair y McPherson, 1994a). Los abanicoo pueden es- evacuan mediante un flujo turbulento como carga de fondo
lar afectadoo por sedimentación eólica y ésta puede obsta- o en suspensión. Cuando la carga lÓlida alcanm una pro-
culizar o modificar el sistema de canales. En las partes porción elevada de 20 a 47%, se forman flujoo hipercon-
distale:;: generan, en ocasiones, repl"e8anllentos que dan lu- centmdoo (Costa, 198&). Se diferencian doo tipos de
gar a charcas. Los ríos existente:;: en las panes bajas de e:;:- ~llOs fluviale:;:: la inundación en manto (sMetjlood) y
las depresiones pueden encajarse en loo sedimentos de las loo flujoo canalizados (Blair y McPherson, 1994a, b).
zonas distale:;: del abanico, rebajando el nivel de base. Si en La inundación en manto es el ~llO más frecuente
loo márgenes de loo abanicoo nos encontmmoo con lagoo o en el apone de sedimentoo a loo abanicos aluviale:;:. Se Ira-
mal"e8, loo depósitoo subaéreos del abanico alimentan a es- ta de flujoo no confinados que se expanden en el piede-
tos reservorioo de aguas confinadas dando lugar a abanicoo- monte, al liberar.le del confinamiento de las paredes del
delta Las variaciones de nivel de estoolagos o mares ejercen canal desagüe. Blair(1987) a partir de una fOlograffa aérea,
una influencia considerable en loo procesos de erosión y se- describe la inundación en manto IKUducida en el abanico
dimentación del abanico, al modificarse su nivel de base del Río Roaringen el Parque Nacional de las Montañas Ro-
(Harvey et aJ., 1999a; Harvey, 2004b). Finalmente, la acti- cosas, como una lámina continua de agua de 0,5 m de pro-
vidad volcánica puede dar origen a coladas que interfieren fundidad denamándose porellóbulo depo.sicional activo del
con la red fluvial, modificándola considerablemente. La ca- abanico de 320 m de longitud. La inundación en manto se
rda de cenims volcánicas en la cuenca de recepción puede ~ce con grande:;:tormentasde baja frecuencia y alta in-
desencadenar, en eventos tormentosos, debrisjlow en las lO-
nas de mayores pendiente:;:.

9.3.4 Procesos sedimentarios


Los principale:;: Inlce500 sedimentarioo son de dos tipos.
Los pmce500 de alimentación o primarioo (Blair y McPher-
son, 1994a,b) son los que transponan los sedimentoo des-
de la cuenca de recepción al pie del frente montañoso
construyendo el abanico aluvial. En el tipo de tmnspone e:;:
fundamental la ~ón de agua y sedimento y la dispo-
nibilidadde partículas finas (We11s y Harvey, 1987; Harvey,
1997). Si existe una baja con!;"elltración de finoo y una ele-
y,¡da relación de agua/sedimento el transpone que se pro-
duce e:;: de tipo fluvial con importante carga de fondo que
se mueve por tracción. Cuando aumenta la Inlporción de
partículas finas los c1astoo pueden sostenerse por estas par-
tículas y movilizarse en un flujo plástico bajo la forma de
debrisjlow, en el que la fase lÓlida y lfquida se desplamn
llllidariamente. Los pmce500 de remodelación o secunda-
rioo producen la erooión del abanico, movilizando sedi-
mentoo anteriormente depositados por loo pmee:;:oo de
alimentación. Muchos de estos procesos actúan durante lar-
!JI tiempo sobre la superficie, ya que la alimentación del
abanico se TWliza, en ocasiones, a favor de precipitaciones
de tormenta de baja frecuencia y alta intensidad.

9.3,4,1 Los procesos de alimentación


Pueden englobarse en dostipoo. Los que movilizan ma-
teriales superficiale:;: o del substmto rocoso de las ladems y
aquelloo en loo que el \Ianspone se IKUduce por flujos
fluviale:;: (Blair y McPberson, 1994a, b). Loo movimientos
de masa en las laderos son del tipo de desprendimientoo de
material rocooo por gelifiacción y aludes, vuelcoo, avalan- FIGURA 9.17 Bloques irrtll1eados en e1abanico aluvial de
IVoo (Valle de Tena, Pil1neos centrales). Se depositaron e17
chas de meas, de:s\izamientoo y tkbrisjlows (descritoo en de agO$to de 1996 en una OnUldaQón súbita (~II fIoodj y
el. Capítulo 7). oo!(lstlÓlica.
teRsidad, que pueden dar origen a flujos de canicter catas- torio con gravillas y arena por Hooke (1967). Un depósi-
trófico (Gutiérrez et al., 1998a, b). Estos eventos e'lporádi- to lobulado se acumula en una zona en la que el flujo pier-
cos están separados por etapaS de escasa actividad donde de la capaci<bd de transportar la carga, II(lJ"!IllIlmente en
se remodela el abanico por pmce'lOS secundarios. Los de- el punto de intersección, y percola completamente en un
pósitos están formados por bloque'l, gravas, arenas y limos. subitrato permeable. El material más grueso se encue ntra
Los sh2et fIocds suelen dar lugar a pares esulIlificados de en el fre nte del lóbulo y aguas arriba los depósitos son más
10-30 cm de potencia, con inclinaciones sinsedimentarias finos. Estos depósitos de tamiz se forman durante las cre-
de 2"-8", paralelas a la superficie del abanico, y ejes ma- cidas y se localizan sobre todo en las zonas medias y di s-
yores de los bloques pe¡pendiculare:s a la pendiente, aun- tales del abanico. Pueden origina~e también a panir de
que a veces se prese ntan im1:ricados (Fig. 9.17) (Blair y debrisfIowspreviamente depositados cuando las aguas de
McPhe~on, 1994b). También, raramente, pueden encon- escorre nlÍa efectúan un lavado o tamizado superficial de
trarse cordones de gravas sinuosos transversale'l a la pen- las partículas más finas. El resultado es un depósito coro-
diente del abanico. nado por clastos granosostenidos. En e'lte caso, el origen
Los canales de iDCisión disectan el ápice o el sector ~ de los lóbulos de tamiz es secundario.
ximal del abanico y pueden alcanzar varios metros de altu- El análisis tridimensional del abanico aluvial pone de ma-
ra. Constituyen las vías de transpone de sedimentos desde nifiesto que existen numerosas y complejas variacione'l de
las zonas pmximale'l a las distale'l y, por consiguiente, son facie'l, que pueden ser debidas en parte a cambios climáti-
los canale'l de alimentación del lóbulo deposicional activo. cos o tectónicos significativos. A 10 largo del abanico se ob-
También, en estos canale'l puede IKOduci~e la erosión de serva una disminución del tamaño de las partículas,
los sedimentos del abanico. Las facies resu1tante'l de la se- depositándose las más gruesas en las zonas ~xima1e:s y las
dimentación en estos cana\e'l incluyen gravas y arena en su más finas en los dominios distale'l. En las áreas ~xima1e:s
lecho, que se movilizan dUl1lllte las crecidas. predominan los depósitos fluviales de canales de bloque'l y
Un tipo de sedimentación característico en los abanicos gravas y los lkbrisfk1ws(Ftg. 9.18c, d) (Harvey, 1997). Se-
aluviale'l son los denominados depósitos o lóbulOli de ta- gún Miall (1978) si dominan los ~sos flu viale'l, tenemos
miz, que fueron rqroducidos en experimentos de laboro- secuencias sedimentarias de tipo .. Sc01l» y, por el contrario,

IMI.IO~ES \tRTIC.II.a DE OOES INUJO~ES l.CJj(JnJDlN.II.al DE F.IOES


jo) SE(:U'M)I. SEIlUMI".WA. TI'() lR(llJE1ob (<!IIOIlB.()ESC/.BII.TEO
jo) SE(:U'M)I.SEIlUMI".WA.TI'() SCQTT.
D .......
w O)I...
_. __.. O ~-

...... ""_.,.<iiIo
.....u"" _ _
"~. FIGURA 9 .18 Variaeiones de
••• _ _
00,.."",
beies sedimentarias en abanicos
aIu~les. Variaciones verticales
"~. de bcies: (a) Secuencias
sedimentarias lpo _Tro-'eim. y
(b) tipo _Soott- (Miel, 1918).
Re\al);Ones de bcies proximales
" ydistales: (e) Modelo
~emálco (Rust, 1919).
(d) Variaciones a lo largo del
INUJO~ES ESPECI.II.al DE F.IOES aoonico en las propon:;ones de
jo) .w...;o1R(lllH,l.VIIJ..E 1lE1P_ bcies expuestas en cortes del
aoonico Ceporro, sureste de
I( _ .. _ Espalla (Harvey, 19841:1) .


I .. ~
~'4,.. \ ~
~ ­
[SJ "'.....
O 1loPb .. ..,.. _ ...
Val'\af::j()nes espaooles de facies:
(e) Zona del ápce de un abanico
con sedimentación en el área

D =)'Mo.... proximal. Aba.-.:o T"""eim, Valle

:,..'. -, ~ =""-
D ~_
. Deep Sprlngs (Ca!iforria) (Hooke,
1961). (1) Abanico con canal
encajado en zona proximal y
agradación distal. Aba.-.:o de!
' .' ": ~ " " , -, ' , Canon Hanaupah, Valle de la
Muerte (Califo mia) (Hunt y
? _'f " , ~ Mabey, 19E1S). Fogura recopilada
por Harvey (1991).
la aburdmcia de tkbrisfk¡ws identifica las secuencias del En la meteorización re los sedimentos de los abani-
tipo «TroUbeim,. (Fig. 9.18a, b). En las zonas medias pue- cos actúan los procesos físicos, químicos y biológicos. Los
den desarroUarse depósilOll de tamiz, pero más frecuente- primeros, como el baloclastismo, humectación y secado,
mente nos encontmmos con depósitos de s/u!etj1cod, que se y gelivación disgregan la roca y están condicionados por
prolongan hacia las panes distales donde tenemos un pre- el contenido de agua y sales. La meteorización biológica
dominio de arenas y limos. Por otra pane, podemos encon- se manifiesta por los procesos bioquímicos y por el hora-
lmmos con un fuene contl1lSte en la distribución de facies, damiento y remoción de materiales IK"Oducidos por la ac-
enrre abanicos sin incisión y aquellos con un canal encaja- tividad de la flora y la fauna, que se engloban bajo el
do en la zona proximal, en el que los depósitos más recien- término de bioturbación. En climas áridos, la ~pitación
tes se sitúan en áreas más alejadas (Fig. 9.18e, f). de carbonatos en las proximidades de la superficie del aba-
nico origina horizontes petrocálcicos (Gile y Hawley,
9.3.4.2 Los procesos de remode/aci6n 1966; Machette, 1985; Harvey, 1987a), que cementan
fuenemente los depósitos detrCticos, con lo que se con-
Yá se ha indicado que los abanicos se construyen funeb- vienen en maIeriales muy resistentes a la erosión y, a la
mentalmente en relación con precipitaciones de alta in- vez, la capacidad de infiltración en estos depósitos en-
~nsidad, pero el perCodo de retomo de las mismas es costrados disminuye considemblemente (Harvey, 1990,
importante y, como consecuencia, la superficie del abani- 1991). En los medios húmedos la meteorización química
co está sometida, durante un largo intervalo de tiempo, a produce la continua disgregación de los minera1es, dando
la actuación de procesos secundarios que modifican las lugar a la generación de numerosas panículas finas.
rmrl"ologCas derivadas de la acción de los procesos de ali-
mentación o primarios. Por otra parte, en zonas de activi-
wd tectónica cuaternaria, los sedimentos pueden estar o 9.3.5 Oinámica y evolución de 105
llIber sido afectados en su evolución por deformaciones abanicos aluviales
cií.ctiles y frágiles, tales como pliegues, fallas (Fig. 9.18f)
y basculamientos. Estos procesos de remodelación so n Los abanicos aluviales son las formas que más rápida-
muy variados y han sido analizados por numerosos auto- mente se desarrollan dentro de las zonas áridas (Mabbutt,
res (Blair y Mcl'herso n, 1994a). 1m). Se estima una velocidad media de acumulación en
El proceso más importante de remodelación es el de la los abanicos del Valle de la Muerte de 1 m cada mil años
escorre nt ía $upe rtic ia l,reinante entre los eventos de llu- (Hooke, 19TI). Además, son sistemas geomórficos diná-
via de alta intensidad. Su actuación IK"Oduce la exportación micos que muestran cambios morfológicos progresivos
rel maIerial de grano fino existente en cualquier tipo de durante su desarrollo (Harvey, 1991). Este último autor es-
repósito, hacia las zonas distales del abanico. También se tablece un modelo en el que se relacionan los perfiles del
lJ\IIem una red de regueros (ril/s) y canales distributarios abanico y del canal con la agradación e incisión en las par-
(f.le se dispone n radialmente sobre la superficie del aba- tes medias del abanico (Harvey, 1987a, 1991) (Fig. 9.19).
nico desde el ápice, o desde el punto de intersección, has- En los tipos A Y8 .!i\ origina un encajamiento en cabece-
n las zonas distales, donde dominan los canales (Denny, m y sedimentación en zonas distales. En el tipo e se pro-
1961). También hay que considerar la actividad del agua duce rebajamiento en el punto de intersección y en los
$ubterránea en los abanicos, donde se encue ntran exce- tipos D Y E tiene lugar una movilización de este rebaja-
lentes acuíferos. Esta disponibilidad hldrica afecta al cre- miento hacia las áreas distales, como consecuencia del
cimiento de las plantas y, por consiguiente, a los procesos desplazamiento del punto de intersección y, finalmente, se
re erosión hl(bica superficial. Por otra parte, el movi- llega a la disección total del abanico en el tipo F. Si el ni-
miento del agua puede troer consigo la cementación por vel de base desciende se desencadena una erosión re-
0I1cita, si en estas disoluciones existen carbonatos, lle- montante desde el frente del abanico (tipo G). Este es UIlO
gándose a genemr horizontes petrOCálcicos. de los modelos que ayudan a comprender en pane la di-
La acción del viento es otro de los factores de remo- námica de la agradación o disección dentro del abanico,
delación de la superficie de los abanicos en las regiones ári- en el que la tectónica, el cambio climático, la acción an-
das. Se manifiesta porel arranque y tl1lllspone de panículas trópica y los eve ntos extremos juegan un papel preponde-
finas, lo cual puede darlugar a pavimentos desérticos. Los mnte en la modificación de los procesos erosivos y
cantos sufren la abasión cólica que conduce al pulido y se- deposicionales.
neración de facetas, IK"Oduciendo ventifactos, a veces cu- B rCo Kosi, en la llanura indogangética, ha construido
bienos de barniz desértico. Estas partículas también pueden un megabanico (Fig. 9.1) (Gole y Chitale, 1966; Wells y
depositarse en la superficie del abanico en tomo a obstácu- Dorr, 1987; Gohain y Parkash, 1990; Singh et aJ., 1993)
los, tales como plantas, o simplemente forman una lámina como consecuencia de las elevadas precipitaciones (1.500
de arena más o menos continua.(manto de arena). También mrn/año) de la cuenca de recepción, a diferencia de los
Uegan a alcanzar potencias importantes en las zonas de so- abanicos de las regiones áridas en las que la precipitación
tavento, IK"Oduciendo disturbios en la red fluvial. anual es pequeña, los cursos so n efímeros y la dimensión
nura indogangética, donde construye el megabanico del
Kosi. Durante el periodo de 1731 a la actualidad (Fig. 9.7)
ha experimentado una deriva hacia el oeste de 113 km por
sucesivas avulsi0ne8 (Sbon y Blair, 1986, p. 291), lo que
supone la movilización de sedimentos en un área de más
de 9500 km 2• Las avulsiones se han producido rápida-
me nte y el periodo entre eUas es de aproximadamente 18
años (Bridge, 2003). Stevaux y Souza (2004) estudian la
frecuencia de las avulsiones en difere ntes áreas. Las ve-
t locidades varian entre 28 años para el rCo Kos i y 1.400

, años para el Mississippi. En e l ápice del abanico, el canal


está constituido por bloques y cantos y estOll materiales
gruesos se transponan raramente más allá de unos 15 km
del ápice, donde dominan sedimentos de grano medio y
fino. El gradiente del rCo Kosi disminuye paulatinamente
, desde la cabecera con una pendiente de 20 cm/km a 4
cm/km e n las áreas distales . En las zonas de menor pen-
die nte el rCo está constituido por varios canales que ocu-
pan una anchura no s uperior a 1,5 km.
No se comprende el mecanismo de deriva hacia el oes-
te del Río Kos i. Wells y Dorr (1987) establecen una rela-
ción estadística entre la tectónica y la deriva hacia el oeste
del conjunto de canales y atribuyen la deriva a una topo-
grafía favomble para la sedimentación. Por el contmrio,
Gohain y Parkash (1990) y Singh et al. (1993) consideran
G la deriva hacia e l oeste como debida a un basculamiento
tectónico.
En la literatura clásica se describe n modelos de evo-
lución de los abanicos. Uno de ellos es el de Davis (1905),
--- ~ ... dellIblri::o basado en s u concepción cfclica de evolución del mode-
-.......... ~ckII CIQI lado, en el que en las etapas juveniles del mismo se pro-
duce un gran aporte de sedimentos al piedemonte debido
t lVotoóa~ al relieve enérgico existente. La degradación del relieve,
F1GURA 9.19 M:xtelo en el que se estalJleeen las en las etapas finales del ciclo, trae consigo una disminu-
.elaciones entre loo perfiles de la ~rficie del aOOtioo y del ción de la eros ión y las inundaciones e n manto conduci-
cenal oon la <:Ise<XlÓl Y sedimentación en las partes medias y lÍan a un predominio de los pedimentos.
MUlles del abarioo (Harvey, 1987a). Sorriso-Valvo (1988) establece un modelo de génesis
y evolución de los abanicos, basándose e n los movimien-
re los abanicos es mucho mellOI" (Chorley el oJ., 1984). El tos de masas en la región de Calatria ( Italia). Establece
ct-enaje del rCo Kooi procede de las elevaciones del Hi- un conjunto de cuatro etapas principales (Fíg. 9.20). La
malaya y extiende s u elevada carga e n s u salida a la lIa- primera, a la que denomina reptación (ueep), se caracte-

, , e ,
FICURA 9.20 Evo1ución crelica
de un abarico a fl'Ir1ir de
Il1)virrOent)S de ladera. Las
lechas indican los (tIerentes
flI)iSOIjos. La forma es típca de
!UJstralOO de OOOl1lOrtan"ienlO
dUetiI. En rocas frágiles y
OOCIasadas el flujo principal de la
etapa 8 se produce por
avalanchas de rocas de gran
~tocOdad (Sorrlso-Vatvo, 1988).
F1GUIIA 9.21 Ilagrama
esquemálioo de las pendientes
".. las etapas de evolución de un
ebanlco aluvial (la escala vertical
está exagerada x2). Se
<fferencian varias etapas oon sus
I6spectvoS procesos de
alimentación doninantes. Las
pendientes de sedimentación
d6n'inuyen hacia el sector distal. .IrIII)\IdlI en lTlWllo (le I*Ir~
ti longitud del radio del abanico tb lTlII'IOI' ~ o o:t!riI J:Iw.
wmenta tanilién a lo largo de la c:on_OlIo:atoe
6iQlu(l;ón y los laIic/lpoinl$
t>u'l1O$ de I\Ip-.ra) disninuyen
de alklra hada la zona distal
(!!Iair y MePtW$Ol'l. 1994a.b). Etape2y3

riza por deslizamientos superficiales Que se localizan en diente del abanico a cifras entre SO y ISO. En la etapa 3
la parte baja de la ladera, mientms Que en el resto ~do­ IKUSigue la expansión de todo el sistema del abanico alu-
minan deformaciones superficiales. Esta etapa suele tener vial, aumenta el número de canales de primer orden y se
una larga duración. En la etapa 8. o de colapso. dominan
los deslizamientos de rocas y tkbris flows. que dan lugar
a numerosas cicatrices de anaIlQue Que configuran una for-
ma en anfiteatro en la ladera. mientras Que en el piede-
monte se acumula una masa detrítica con morfología de
abanico. El material deslizado puede ser evacuado por ero-
sión hídrica durante eventos de alta intensidad y baja fre-
cuencia a trav6s del canal de desagüe. La roca debilitada
y los detritos Que permanecen IKÚximos a la cicatriz de
¡naIlQue se movilizan por movimientos de masas poste-
riores. reactivándol;e los deslizamientos ~os. y gene-
rándol;e nuevos tkbris flowJ. Estos procesos pueden
constTUir un abanico rápidamente. La etapa C correspon-
re a la construcción del abanico aluvial. Finalmente. la
restrucción del abanico. o etapa D. tiene lugar a causa de
CJ1e el material deslizado ha sido en gran parte evacuado
y entonces la e:scorrent{a superficial alcanza un gran po-
d:rr erosivo, produciendo la erosión del abanico desde el
~ce al frente. Para el autor el modelo es cCclico y consi-
d:rra Que la sucesión de etapas A-8-C-D-8.c-D ... consti-
roye un tipo de evolución muy frecuente. El modelo de
Sorriso-Valvo (1988) se ciñe básicamente en la aportación
re los movimientos de masa a la generación del sistema
rel abanico aluvial, pero no contempla la actividad de la
escorrentía a 10 largo del tiempo.
Thmbi6n Blair y Mcl'herson (1994a, b) establecen un
modelo similar en cuatro etapas (Fig. 9.21). Se inicia por
respre ndimientos de rocas y genemción de conos de de-
rrubios en el frente montañoso (Fíg. 9.22). En la etapa 1
las cuencas de recepción incipientes son a/:Fuptas. con ~­
dominio de canales de ~mer orden y de deslizamientos
y debriJ flowJ. La movilización de estos depósitos cons-
truye el abanico aluvial y amplía la cuenca de recepción,
la cual adquiere una morfología en anfiteatro; todo ello co-
rresponde a la etapa 2. Tambi6n el área del abanico se
FIGURA 9.22 Conos de dern.tJioo en Punta Vacas
incrementa a la par Que sus distancias radiales pueden al- (provincia de Mendoza. A"íIentina). Cordlera Principal de los
OIOlar valores de 1 a 5 km. A su vez, disminuye la pen- Aoldes.
alcanzan órdenes de 4 o 5 . Siguen produciéndose movi-
mie ntos de masa e n la cuenca de recepción y el material
se deposita e n el abanico por tkbris flows e inundación
en manto (Fig. 9.23). Las distancias lUdia/es del abani -
w alcanzan de 3 a \O km o más y la pendiente dismi-
llIye a 2"_8°. Finalme nte, esta última etapa puede seguir
cklsarrollándose hasta que loo abanicos se erosionen por
lÍos o valles glaciares, aunque el sistema del abanico
también puede reactivarse por actividad tectónica, con
una intensidad que sea lo suficie nteme nte signi ficativa
para que tenga lugar la emigració n de los ambientes de
la base del abanico hacia las panes distales del mismo.
De loo estudios de los abanicos cuaternarios se dedu-
ce que la tectónica puede jugar un papel fundame ntal al
controlarla localización y emplazamie nto de los abanicos
aluviales, pero las secuencias de los abanicos responde n
funcbmentalrnentc a cambiOlJ climáticOIJ (Harvey et aJ.,
2005).
los grandes sistemas de abanicos aluviales, especial-
mente los desarrollados en los márgenes de las cuencas se-
clmentarias, pueden preservarse e n el registro geológico.
Las respuestas a los cambios climáticos y tectónicos ope-
mn e n difere ntes es¡;alas de tiempo ( Harvey, 200 2b). Los
abanicos cuaternarios responden al cambio climático en
Ieriodos de \02_ \04 años, mientras que el cambio tectó-
nico se manifiesta por encima de 10" años.
En la evolución de los abanicos aluviales hay que te-
!lIr presente las modificaciones resultantes de las captu-
FIGURA 9.23 Ala iz~ierda de la kltogralJa abanico aluvial
ms fluviales e n la sedime ntación del abanico, e n las que
00fI su canal de desague y, a la derecha, 00110 de derntlkls
puede observarse una modificación importante en la se- oon Ula cuenca de reoeP<*)n 0011 mori:>logJa de anfiteatro
cuencia sedime ntaria del lóbulo deposiciona1 (Mather, ilcipiente. El lugar se sitla al Este de PUlla Vacas (provincia
2000; Matber et al., 2000). de MendoZ/!, Argentina). Cordilera de los Andes.

9.4 Terrazas fluviales


Las tenazas fluviales (Fíg. 9.24) son panes de llanum de sión y de la resistencia del material rocoso de las paredes
inundación que están por encima del nivel máximo de las del valle. Las llanuras de inundación puede n encontrarse
aguas de un rCo (bcmkfull), como resultado de la incisión en los valles de arroyos de decenas de metros de anchura
del mismo (Leopold ff al., 1964). La terraza fluvial es una (Arauzo y Gutiérrez-Borza, 1994; Bull, 1997; Harvey y
superficie plana formada por un re llano y un esca.rpe y Gutiérrez-Borza, 2005), pero no existe n, por 10 general,
suele aplicarse el término de tenaza a ambas morfolog{- en la mayoría de los a fl uentes de ¡;abecera, debido a que
as . En ocasiOIle!l, se utiliza para denominar al depósito, la erosión es muy acusada y no hay tiempo suficie nte para
Iero es más a~ado llamarle depósito aluvial o relle no un movimie nto laterol de cierta magnitud. En climas hú-
aluvial, pam diferenciarlo de las ¡;amClerCsti¡;as topográfi- medos las llanuras de inundación tienden a estar ause ntes
!;aS . La tenaza buza suaveme nte hacia aguas abajo, a no e n la mayolÍa de los canales de ¡;abecem, pero aparecen
ser que esté afectada por movimie ntos tectónicos (Harden, en el punto donde el flujo del canal ¡;ambia de efímero a
2(04). Las llanuras de inundación son relativame nte pla- pere nne, que es cuando tienen una alimentación hCdrica
nas, constituidas por aluviones, que se desarrollan entre el subtenánea. Durante un periodo en el que el clima per-
lÍo y los márgenes del valle. La anchum de las llanums de manece constante, y sin que tenga lugar un movimiento
inundación ( Wolman y Leopold, 1951) (Fíg. 9.25) es va- tectónico verti¡;al o cambio de nivel de base, la deriva la-
riable y depende del tamaño del lÍo, de la velocidad de ero- teral del ¡;anal ~uce ensanchamiento del valle (Leopold
ACUitA 9.24 limalas del Rro
Slake. Grand Teton. Montanas
Ibeo&as. W)OOTing, EStldos
liIidO$. Foto F. Gutiérrel..

ACUitA 9.25 Uanura aluvial y


~rraz.a del rfo Mendoza en los
Andes. Upsaflata. provincia de
t.t:Indoza. Argenm,a.

11 al., 1964). Si se IKUduce una alteración de los factores Ambas corresponden, respectivame nte, a las terrazas des-
ectónicos y climáticos, cambia la altum del canal y éste tructivas y constructivas de McGee (1897). Las te rrazas
abandona el nivel de la llanum de inundación dando lugar est ruct urale$ son bancos erosivos de rocas resistentes,
aexcavación o agradación. En la incisión se disocia la lla- que se producen por erosión diferencial (Cañón del Colo-
lI.lI"a de inundación, que queda como bancos continuos o mdo). La llanura de inundación no es una terraza, ya que
d.scontinuos aproximadame nte planos, que destacan so- está afectada por los procesos fluviales actuales. En el es-
tre el valle fluvial. Por lo tanto, podemos definir una te- tudio de secuencias de terrazas se lleva a cabo una enu-
rraza como una llanura de inundació n abandonada meración; la terraza más antigua TI ylas demás T2, T], etc.
(Leopold tt aJ., 19(4). Cuando alternan los ~sos de (Fig. 9.28).
agradación y de incisión tenemos una sec uencia de te- Las terrazas apareadas se forman cuando el encaja-
rrazas (Figs. 9.26 Y9 .TT), que IKUporcionan un registro miento vertical del rCo es más rápido que la migración la-
re cambios en los flujos de los rCos y del sedimento su- teral del canal fluvial (Fig. 9.28). Las terrazas no
ministrado a lo largo del tiempo (Harden, 2(04). apareadas se originan cuando la deriva lateral del canal
Frecuentemente, se realiza una diferenciación entre te- es más rápida Yla incisión le nta (Ritter, 1986).
rrazas que erosionan el subsuato rocoso (It'rrazas enl'li- Un IKUb1ema imponante es la identificación e inter-
vas) (bedrock or strath termas) y las formadas por pretación en el campo de una tenaza. Partes de la llanura
material aluvial (te rrazas de ac umulación o a1 uviale$). de inundación, cerca de las laderas de los valles, están so-

320 ~
FIGURA 9.26 Secuencia de
lerrazas det .ro Jaehat en la
Preoorr:illera de los Andes,
provincia de san Juan. Argentina.

_...
SEClENCIAOE EVENTOS
- - - Bwlóndel ....... - - - -

I
I

FIGURA 9,27 Bloques


<lagrama que ilustran las etapas
de desarrolo de una terraza. Las
oos secuencias de eventos dan
tlgar a la rrisma geometrra
superficial (Leopold 'JI al. 1964).

metidas a una sedimentación local Que IK"OCede de la ero- por agradación del río. En algullClS casoo, el coluvión pue-
sión de las laderas por escorrentía y movimientoo de ma- de predominar en el relleno del valle (Fig. 9.30) (Lattman,
;as y también abanicoo aluviales (Fig. 9.29), cenizas 1960).
IoI;Ilcánicas y partículas eólicas. Como resultado, hay una Con el fin de reconstruir el tiempo yla localización de
tendencia generalizada cerca de loo márgenes del valle a la degradación y agradación en rellellClS de valle, es nece-
un ligero buzamiento desde loo bordes del valle hacia el sario describir y establecer las edades relativas de las su-
eje del valle. El coluvión, generado por diversoo IK"Oce:s00, perficies de las tenazas y depó.sitoo. Se hace necesario
tiende a interdigitarse con el aluvión del valle depositado tomar las altwas de las terrazas, con respecto a la llanura
,.,

''1
FIGURA 9.28 limazas
(IJIareadas y no (IJIareadas. (a)
Atl'Ireadas, terrazas policielicas.
f:J) Terrazas no apareadas,
~rrazas no delicas. Las terrazas
se numeran 1, 2, 3 yasr
llJeesfvamente. La terraza 1 (T,)
.....
"""
es la más allügua. Ad(lJltada de
~rI<$ (1972) Y Thomoo ry
(195-4).

FIGURA 9.29 llanura de


ilundación y abarleos aluviales
de la mal\len Izq.rda del rro
Ebro, aguas abajo de Zaragoza.
1. Y!l6OslTiocenos. 2. Terrazas.
3. Uanura de inundaeór:ln.-4.
t-tveles de glacis. 5. Barrancos y
'o
II:llles de fondo ~no. 6.
3t:;H -4 ~
Ab.'Inioos aluviales (Arauzo y 5~ 6~
a.tiérrez-EIorza, 199-4).

F1GURA 9.30 Seoolón


tansversal, excavada para una
p-e&a, del valle de Beaderdam
I\Jn, Can-taa Country. o ,.,
~nS>¡tvaria , Estados Unidos I I
(\...aHmIIn, 199:1). Pies
de inundación actual, con un barómetro de precisión, a 10 y obras lineales, minerfa, etc., influyen claramente en la
largo de diferentes secciones del valle. El perfil longitu- escorre nlÍa de inundación súbita.
dinal de un nivel de terraza corresponde con la inclinación Fl incremento de la pendiente del canal se ~u¡;e por
de la antigua llanura de inundación. tectónica cuaternaria, levantamiento isostático, propaga-
La edad relativa de las superficies de las terrazas se es- ción hacia la cabe¡;era de los knickpoints, fallas o descen-
tima utilizando el estado de desarrollo de paleosuelos y so del nivel de base (I'eáse Capftulo 3 de Geomorfologfa
analizando el grado de degradación de los escarpes de la Tectónica). En los periodos glaciares el nivel del mar des-
tenaza (Bridge, 2003). La edad de una terraza se deter- ¡;endió unos 130 m.
mina por restos paleontológicos y por datación absoluta Fl suministro de sedimento a un rlo puede disminuir
de materia orgánica por l"'c( Macklin et al., 1994), arenas por cambios climáticos o prácticas agrarias, que aumen-
por OSL (lurninis¡;encia óptimamente simulada) (Peña et tan la cubierta vegetal, disminuyen los movimientos de
al., 2(04) Y los clastos de la superficie de la terraza por masa y erosión eólica. Las presas frenan los sedimentos y
isótopos cosmogénicos, como el lDse y :u; Al (Handcock llegan a colmatarse; el estudio del registro sedimentario
et al., 1999). Por otro lado, en algunas terrazas antiguas puede proporcionar datos imponantes sobre los cambios
los materiales de las mismas, con anterioridad no conso- ambientales que han tenido lugar durante la sedimenta-
lidados, se han ¡;ementado por carbonatos y óxidos de sf- ción: presas de sil1elÍa romanas colmatadas de Muel y Al-
lice y hierro (Costa y Baker, 1981). También se pueden monacid de la Cuba, Zaragom (Pueyo et al., 2001). La
obtener edades relativas en las tenazas y fondos de valle captura de un río por uno de menor gradiente trae consi-
que contienen restos arqueológicos (Gutiérrez y Peña, go que las tenazas del rlo capturado quedan como regis-
1998).Una tenaza incide en sus propios depósitos cuan- tro de la captura (Rodrfguez Vidal, 1986).
do el flujo de energfa es grande: descenso del nivel de base Las tenazas pueden registror eventos tectónicos, cam-
y cuando su capacidad erosiva aumenta con el incremen- bios climáticos y otros cambios ambientales que alteran
10 de la carga. El caudal y la energfa de la corriente pue- la capacidad erosiva y la carga de sedimentos de un rlo.
den aumentar por cambios climáticos y por procesos que Al datar las tenazas se puede calcular las velocidades de
producen un incremento del gradiente del canal, entre los incisión (Harden, 2(04).
que se incluyen el des¡;eIlSO del nivel de base. Climática- Una gran parte de la Geomorfologfa es geologfa es-
mente, la incisión tiene lugar cuando el clima se hace más tratigráfica (Leopold et al., 1964). Paro correlacionar las
húmedo, con la fusión del hielo (clima más cálido) o cuan- terrazas es preciso realizar un estudiosedimentológico de
do aguas arriba de la cuenca las relaciones clima-vegeta- detalle. Los suelos (Fig. 9.31) so n horizontes indicadores
cióm-suelo condu¡;en a condiciones de escorre ntía súbita de gran valor (Birkeland, 1984; Bull, 1997), pero hay que
(Harden, 2(04). También puede suceder cuando la dismi- utilizarlos adecuadamente. Fl conjunto de las ternuas ~
nución de la ~ipitación, en zonas serniáridas, trae con- se nta una crollOliecuencia de meteorización, suelos y te-
sigo la disminución del porcentaje de cubierta vegetal rrazas. El cambio climático, factor generador de las
(Langbein y Schurnm, 1958; Knox, 1984a, b). Las activi- terrazas, también altera los procesos edafogenéticos. Las
<hdes antrópicas de deforestación, construcción de casas nuevas condiciones pueden gradualmente borrarel carác-

FIGURA9.31 ~rfideun
suelo rt:J;o fersia!flioo en el corte
de Ula lerraza. e~tada para
gravas. san JO$lI de la
Rinconada (Sevilla, Espatla).
F1GURA 9.32 limazas
wperpue&tas del rro Gállego
generadas por disolueiófl de las
arapolltas inlrayaeentes. El rro
Gállego discurre $Obre terrazas
lIltiguas. san Mateo de Gállego,
Depresión del Ebro, Espatla.

" ,-
A

f1GURA 9.33 Mlpa de isohip$8s del


(J)nbClO aluvlón-&Jootrato roeo&O en el
QJr$O inferior del rfo Gállego. Se observan
1:1$ tres depooent!Oslocalizados en san
Mlteo, VoIanueva y entre Zaragoza y
Vilamayor. Las letras A-A', 8-B', etc. se
I6fieren a las seooiones transversales de la
Agura 9.34 (Benito el al., 2000).
. , , , . ,..,
ter original del suelo, pero alguna evidencia de las mismas ge, 1968b). También se conocen terraza5 mú.ltiple5,
puede persistir. Asf, por ejemplo, la presencia de caolini- como las del rlo Carrión (Cuenca del Duero, España) don-
ta en el suelo !lOS indica etapas húmedu, que pueden de- de se registran 20 niveles de terrazas, en las que su ori-
ducirse en depósitos ysuelos de terraza en unclima árido. gen, en parte, puede ser de carácter tectónico (Olivé el al.,
En el cambio contmrio, de árido a húmedo, la montmori- 1982).
llonita se transforma en caolinita y 110 podemos deducir Se reconocen también en los sistemas fluvia les terra-
este cambio climático. La correlación de las terrazas con Zll!l 5uperpue5tll!l, que pueden originarse por un abom-
los avances de los glaciares suministra datos valiosos so- bamiento cortical negativo y, lo que es más frecuente, por
b"e los cambios climáticos. la disolución de evaporitas al llegar el rlo a estas forma-
La cronologfa de la denudación de William Morris Da- ciones. Se han publicado numerosos ejemplos en los rlos
vis está basada en el supuesto de que las terrazas fluvia- Jalón, fh"o, Gállego (provincia de 'Zaragoza) y Noguera-
les, como las marinas, so n tala!105tátiu5, se forman en Ribargo:mna (provincia de Lérida) donde se ha originado
relación con el nivel de base. Sin embargo, el desarrollo una importante subsidencia en los depósitos aluviales en
de las terrazas se debe básicamente a los factores tectó- el curso del Cuaternario, pudiendo alcanzar los aluviones
nicos y climáticos. Las deformaciones tectónicas pueden más de lOO m de potencia (Figs. 9.32 y 9.33), en ellos se
liectar a las terrazas fluviales a través de los cambios di- pueden reconocer fuenes discordancias angulares (I'lase
i:renciales de gradiente (Benito-Calvo y Pérez-González, Capítulo 6) (Gutiérrez y Gutiérrez, 1998; Benito et al.,
3)07). Los registros de las terrazas del rlo Rhin, señalan 1998a, 2000; Gutiérrezet al., 2001, 2006; Guerrero et al.,
cambios climáticos y la historia erosiva de la región y 2004,2006; Lucha et al., 200&) (Fig. 9.34).
también se reconocen levantamientos en las partes medias La evidencia proporcionada por las terrazas fluviales
y subsidencia en las áreas más bajas del valle (Fairbrid- puede ser compleja y diffcil de intel"JW"tllar. La erosión

0 -'

_.-
~~
f'wfjoo~._)
• $(jopo........... _ (T,)
$(jopo. . . . . . ....,..., _ (T,)
$(jopo...... _ _ (TJ
'..' =:JiO!i>do ........
1b<Io:~i._
~
_.~
......
- . a.- __

ACURA 9.34 Seeeiones transversales del relleno de tenazas del rfo Gállego y perites tongitu<lnatesde las $t.t)erfi:ies de las
terrazas y rellenos a"'viates afectados porso.tJsldencia deti:la a la diso1u<:íón de evaporitas. Las terrazas en A-A' se han elaborado
en terrenos tereial10s formando Ul tfplco modelado abancalado. Aguas abajo de Zuera (8-8' , C-C1 et aluvial de las terrazas
aunenta de potenoo. bajo la llanura de inUlda<:íón actual. En la ¡lilrte más infel10r (D-D')están apiadas y $t.t)erpuestas a a!uWJnes
m:ls anlgoos (constluidos por las tenazas T. yTol en (Iscordancia angular o paralela. CT: terrazas <lOI"I1ltejas (Berilo el al, 2000).
piede hacer desaparecer tenazas antiguas y raramente se Las tenazas también pueden formarse catastróficamente,
wnserva la secuencia total de terrazas (Harden, 2004). como las desarrolladas aguas arriba de Pyramide Lake
Las terrazas en una cuenca de drenaje pueden responder (California, USA), donde se generaron seis niveles de te-
más a factores locales que a cambios climáticos y tectó- rrazas bien diferenciadas en 44 años, cuando comenzó a
nicos. La respuesta compleja (Schurnm, 1975) de un sis- descender el nivel del lago (Bom y Riner, 1970); el es-
tema fluvial puede conducir a la formación de una wdio se llevó a cabo por fotografías secuenciales y evi-
~queña terraza sin variables externas que las produzcan. dencias históricas.

9.5 Inundaciones
Las exploraciones de Hemando de Soto en 1543 se retra-
9.5.1 Introducción
saron un mes por las inundaciones del río Mississippi.
Se han propuesto numerosas definiciones de las inunda- Existen documentos que señalan inundaciones, en 1737 en
ciones (Smith y Ward, 1998). La definición de Chow la India, debidas a un ciclón tropical que produjo \00.000
(1956) indica: «una inundación es un flujo relativamente muertos. También en épocas más recientes en China, las
alto que sobrepasa el canal natuml por el que discurre la inundaciones de 1887 Y 1931 caWlaron 900.000 muertos
escorrentía,.. La descarga puede superar los 1.000 mJlseg. y 3,7 millones de pérdidas de vida, respectivamente. Es-
Una descarga también puede describirse por su ~ r iodo tas estimaciones son muy aproximadas (Bunon, 1989). En
de retomo, en el que una inundación de 100 m Iseg se la Figura 9.35 se indican la altum de las avenidas del río
~ce una vez cada \00 años (Wohl, 2004). Un área de fh"o en Zaragoza desde 1617.
ct"enaje de 10-50 km 2 suele estar asociada con las inun-
diciones súbitas (JIashfloods). En los abanicos aluviales
las inundaciones están en relación con grandes descargas -.:::¡¡~~
a través del canal de desagüe y a partir del ápice adquie-
ren el carácter de flujo 110 confinado, discurriendo lami-
IlIrmente las aguas a través de la superficie del abanico
---
aluvial. Las grandes inundaciones introducen enormes
descargas en el sistema canal-valle (Baker y Costa, 1987).
En algunos casos las inundaciones producen sorprende n-
---
"-
temente escasa respuesta geomórfica (Costa, 1974) y, en ,,;:. .~
aros casos, se observan espectaculares efectos (Baker,
1m; Gupta, 1988). Las investigaciones anteriores a la dé-
cada de 1980 han tratado los as~ctos morfológicos y se- 1'-
--
-- -
dmentológicos (Wolman y Gerson, 1978) y se han ~,,-
obtenido pocos datos cuantitativos sobre inundaciones ca-
laclfsmicas que tienen una respuesta en el modelado (Ba-
ker y Costa, 1987).
Se dispone de una importante documentación sobre las
-
-
. - .!:...-a.
grandes catástrofes producidas por las inundaciones. La
--
Biblia señala una inundación hace unos 3.(0) años antes
CÍI Cristo, probablemente en las cuencas del Eufrates yTi-
~s, debida a intensas lluvias durante 40 días y 40 noches,
que cu1:rió el mundo durante 150 días. Se destruyó todo
-"
~

"'--~ ....

.-
-
~
tipo de vida, mellOlJ la existente en el Arca de Noé (Cos-
ta Y Baker, 1981). Es bien sabido que los egipcios depen-
clan de la inundación anual del río Nilo para regar y
ilrtilizarsWl tierras y la inundación producfa un lavado de
las sales de elevada solubilidad, las cuales se encontraban FICURA 9.35 Escala en decrmelrOs de las principales
en superficie por ascenso capilar. También los limos yar- ereeidas del rlo Ebro a $U paso por Zaragoza. La máxima
ciUas depositados fertilizaban los suelos (Schurnm, 2005). ereeida alcanzó 10m el 9 de octubre de 1781.
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