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ÁRBOL EN PIE

Se conoce a simple vista que su madera es apta para ser trabajada, cuando el tronco
presenta una forma regular, su diámetro un desarrollo normal, y su corteza está entera ,
sin grietas ni separaciones; su copa vigorosa, especialmente en la parte alta donde las
ramas, en plena vegetación tienen hojas abundantes y resistentes hasta el final del otoño.
Sus síntomas. Los principales síntomas que presentan las hojas son:
1º. Defoliación fuera de tiempo, que es debida a la falta de nutrición del árbol.
2º. Decoloración de las hojas, por lo cual la madera presenta manchas amarillentas.
3º. El tizón, que es un polvillo rojo que cubre las hojas.
4º. Las agallas o verrugas, que son una excrecencia redonda, producida por la
acumulación de savia.
Los síntomas de las ramas son:
1º. Ramas secas o muertas, que indican decrepitud del árbol.
2º. Ramas rotas, que pueden originar nudos, y disminuir la solidez de la pieza.
3º. Brotes quemados, producidos por climas rigurosos que han helado la savia.
4º. Goteras debidas a la acción de los vientos o a las podas mal hechas, con la
consiguiente entrada del agua en las grietas y la descomposición de los tejidos.
Los síntomas de la corteza son:
1º. Descortezamiento, que deja el líber al descubierto.
2º. Fendas o grietas.
3º Hongos, que atacan la madera, coloreándola, y originando su descomposición.
4º. Picaduras de insectos que excavan galerías en la madera.
5º. Musgos y líquenes, plantas parasitarias que viven en la corteza de los árboles, y
llegan a dificultar la nutrición de la planta.
Los síntomas del tronco son.
1º. Pudrición, la cual se manifiesta generalmente por úlceras o huecos, que ponen al
descubierto la madera descompuesta, alternando el color de los tejidos y desprendiendo
un olor desagradable.
2º. Verrugas o tumores, excrecencias que suelen originar descomposición en la masa
leñosa.