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Arboles caducifolios:

Pues bien, estas plantas son aquellas que se quedan desprovistas de hojas durante
alguna época del año, ya sea otoño-invierno, o durante el verano. La causa es el
clima: en las regiones templadas, después de haber pasado unos meses con
temperaturas altas, éstas comienzan a bajar, y llegan a hacerlo tanto, que las hojas
no pueden soportarlo; por otra parte, en las regiones áridas, durante el verano
puede hacer mucho calor, por lo que la planta debe adoptar medidas de urgencia si
quiere ahorrar agua.
la hoja caduca no es un signo de debilidad, sino un mecanismo que favorece la
reproducción de la planta. Gracias a la ausencia de hojas, la dispersión del polen
es más sencilla tanto por el viento como por insectos, pues éstos pueden distinguir
mejor las flores donde está el polen

Arboles perennes:
Los árboles de hoja perenne, los siempre verdes, son aquellos que siempre tienen
hojas. Pero, ojo, esto no significa que siempre tenga las mismas. De hecho, a lo
largo del año las irá perdiendo a medida que le salgan de nuevas. Por este
motivo, a veces no es una buena opción poner especies perennes cerca de las
piscinas, ya que acabarían ensuciándola incluso más que uno de hoja caduca.
Los árboles de hoja perenne son aquellos que mantienen un follaje permanente,
aunque esto no significa que no se caigan sus hojas. Cada año se pueden caer las
hojas más maduras, sin embargo, las nuevas brotan con rapidez (normalmente en
primavera) y se unen al resto de hojas, de forma que la copa del árbol nunca llega
a estar desnuda como sí sucede con los de hoja caduca.