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ARCHIVO DEL CONVENTO DE SAN FRANCISCO

Al llegar al Archivo San Francisco de Lima, ubicado en la Av. Abancay 162. A pesar de
ser un espacio acogedor, a comparación de otras entidades de archivos, es una entidad
que presta servicio a los investigadores y estudiantes.

Tienen documentos de siglos anteriores desde su presencia en nuestro país hasta la


actualidad. Se conservan, como en cualquier centro de archivos., en cajas. Puede
observar que tienen libros con más de quinientas hojas. Lamentablemente, el contenido
de estas páginas se está borrando. La tinta se ve borrosa y, prácticamente, se expandió a
toda la página. Eso ocurre en decenas de hojas.

Del mismo modo, se catalogan por fechas, tamaños, contenido, y, posteriormente, se


guardan en una caja que tiene pegado una pequeña hoja con datos para poder ubicarlos
fácilmente. Pese a que, no cuentan un gran espacio e infraestructura, está bien
organizado y una buena conservación de varios documentos de hace siglos.

Este documento del que escribiré, que data entre los años de mil seiscientos cuarenta y
cincuenta, solo es la parte final de un largo capítulo que trata en su conjunto acerca de
una memoria y declaración de algunos prodigios y virtudes de doña Antonia de Artega
y Carbajal de la 3ra orden de San Francisco.

También menciona el nombre del notario y cronista quien es Apolo Lico que certifica
este documento con toda su información. Cuenta que les tomó treinta y siete días en
escribirlo. Describen unas fiestas que celebraron en la parroquia de Señora de Santa
Ana, en la que participaron gran número de religiosos de diversas órdenes como la de
Santo Domingo, San Francisco, San Agustín, etc. del mismo modo, nombran algunos
personajes y sus ocupaciones.

Escriben sobre acontecimientos de un escritor que anotaba sus apuntes en diversos


papeles, asimismo cumplía su función como notario, en el que uno de sus labores era
hacer testimonios. Mencionan lugares como Austria, España y las Indias.
Luego leemos que un religioso llega a Lima, para asentarse en un hospital y ayudar a los
enfermos y más necesitados del lugar. Ayuna por algunos días y se acuesta en las
madrugadas. Asimismo, se dirige, regularmente, a la iglesia, además de demostrar y
endurecer su fe, pues para orar por ellos.